miércoles, 3 de noviembre de 2010

Rendimiento del Viñedo


RENDIMIENTO

Normalmente en materia vitivinícola se utiliza el concepto de rendimiento para definir la cantidad de uva producida por hectárea.

También se utiliza este termino para definir la carga de uva por cepa, ya que puede variar la cantidad de plantas por hectárea, especialmente de un viñedo a otro. Una hectárea de un viñedo puede tener plantadas desde 800 hasta 10.000 vides. La densidad de plantación generlamente en La Mancha es de 2.000 plantas por hectarea, en La Rioja son 3.000 plantas por hectarea, en Burdeos son 7.500 plantas por hectarea, y en La Borgoña son 11.000 plantas por hectarea. Todo esto es principalmente devido a la humedad y fertilidad de los suelos, cuanto más humedad y fertilidad es mejor plantar más vides por hectarea para que entre ellas tengan competencia de agua y nutrientes, todo lo contrario sucede en terrenos secos y pobres.

Asimismo pero en menos medida, también se utiliza este termino para definir la cantidad de vino producido por cada kilo de uva.

HECTAREA

Medida de superficie equivalente a 10.000 metros cuadrados. Un campo de fútbol de dimensiones normales mide aproximadamente una hectárea. Su abreviatura es "ha"

El número de cepas por hectárea puede oscilar entre 1.000 a 12.000 en función de la zona, la variedad, el suelo, la formación del viñedo (espaldera, vaso,...), el clima, etc. y también suele estar limitada, en máximos y mínimos, por las denominaciones de origen.

RENDIMIENTO DEL VIÑEDO EN LA RIOJA

El rendimiento de uva puede variar de un año a otro, pero en los años cincuenta en la DO Rioja era de unos 3.000 kilos por hectárea y hoy en día es de unos 6.500 a 7.000 kilos por hectárea. En la practica se podría producir más pero un ascenso continuo llevaría al descenso de la calidad, puesto que los azúcares, polifenoles, minerales y otros componentes de la uva decrecen o se modifican a medida que el rendimiento o productividad se incrementa.

Según algunos expertos con una producción de 6.500 kilos por hectárea en La Rioja los vinos procedentes de la variedad tempranillo tienen bastante color, aromas, sabores, son suaves, equilibrados, y en los bordes de la lengua se perfila un tanino sutilmente amargo pero agradable que permite saborear prolongadamente el vino.

En Europa, los vinos de calidad se encuentran entre un máximo de 5.000 a 7.000 kilos por hectárea autorizados por las denominaciones de origen. Aunque en La Rioja se permite más de 5.000 kilos por hectárea, en realidad los grandes vinos no sobrepasan este rendimiento.

En algunos países del nuevo mundo se puede llegar a producir hasta 30.000 kilos por hectárea.

RENDIMIENTO VS. CALIDAD

La calidad de la uva y del vino depende de muchos factores, dentro de los cuales el correcto rendimiento es uno de ellos.

Sólo una plantación equilibrada puede producir vino de alta calidad. Es decir una vez determinadas las características del vino que queremos obtener y conociendo el potencial enológico del lugar, la variedad y el viñedo, debemos orientar el rendimiento para asegurar la madurez y la concentración de la fruta, color y aromas que deseamos.

En algunos casos la productividad no es el único elemento ni tal vez el más importante para lograr un vino de buena calidad, si un viñedo tiene muy baja producción por hectárea teóricamente deberían dar excelentes cepas, pero por un montón de otras razones, la calidad de estas uvas no es la apropiada. Existe un cierto número de factores agroclimáticos como la variedad de la uva, el clon, el sistema de conducción, la edad de las cepas, el mesoclima del lugar donde esta plantado, las características del suelo, el tipo de riego, etc. que determinaran la pontencialidad cualitativa de ese viñedo

Para equilibrar la productividad de una planta el viticultor posee distintos mecanismos, como son:
- Aclareo de racimos: cortando las uvas sobrantes de la cepa antes de su maduración para obtener una mejor calidad. Con esta práctica se logra mejorar la maduración de la uva restante al disponer la planta de más recursos para menos uvas.
- Restricción hídrica: usada para disminuir el tamaño del grano
- Poda de brotes y Eliminación de las yemas: en el pie de las cepas mejorando la iluminación y ventilación, además de mejorar la maduración de la uva al disponer la planta de más recursos para menos uvas.
- Deshojado: reduce el número de hojas de la vid, que son los órganos que alimentan al racimo. Así se consigue que los racimos sean más pequeños, que estén sueltos, que disminuya el número de bayas y su tamaño.

Por ejemplo si hacemos un a clareo extremo de los racimos de una planta, no siempre lograremos aumentar la calidad y bajar el rendimiento, puesto que puede ocurrir que dejemos muy poca carga con relación a la superficie foliar o número de hojas, acumulando demasiado el azúcar, con lo que no tendremos una correcta madurez fisiológica de la uva. Si por el contrario la poda es menor y dejamos pocas yemas fructíferas, es posible que tengamos un vigor excesivo y aparezcan sabores herbáceos en el vino, ya que los racimos recibirán poca luz.

También el vino y las uvas son el resultado de la utilización correcta de la energía solar por la planta mediante la correcta disposición de sus hojas o masa foliar. Los mejores productores de uva y viticultores son aquellos que controlan el correcto desarrollo de la disposición espacial de la masa verde. De esta forma se consigue optimizar la captación de la luz y con ello un buen desarrollo del grano de uva, que otorga una mejor calidad al vino.

En definitiva el rendimiento de un viñedo o cantidad de uva que produce la viña incide en la calidad del producto elaborado de una forma inversamente proporcional, es decir a menor rendimiento, mejor calidad y viceversa. Todo ello depende de diferentes factores, tales como el estado nutricional de la planta, el equilibrio vegetativo que presenta, la calidad del suelo y otros muchos factores agroclimáticos anteriormente mencionados.

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