lunes, 25 de abril de 2011

Vino Uruguayo


VINO URUGUAYO

El vino uruguayo es cultivado en una ubicación geográfica privilegiada y en tierras particularmente adecuadas para el cultivo de la vid, lo que hace de Uruguay un país vitivinícola de renombre.

Situado en la misma latitud que las mejores áreas cultivables de Argentina, Chile, Sudafrica y Australia entre 30° y 35° sur es posible cultivar la vid en todo su territorio.

La variedad de uva Tannat es el imán del país, con un consumo de 42.3 litros per cápita al año y en continuo aumento.

El sector vitivinícola, que representa el 15% de la producción agrícola doméstica, continúa desarrollándose y mostrándole al mundo el resultado de grandes esfuerzos, en la calidad de sus mejores vinos.

Más de 10.000 hectáreas están dedicadas a la viticultura, con 370 bodegas y bodeguitas que producen vino.

En algunos casos, las bodegas cosechan uvas de parcelas muy distantes y las transportan en camiones hasta sus instalaciones principales.

Uruguay produce una amplia gama de vinos, desde damajuanas con vino rosado de gama media hasta productos con una magia singular e inimitable. La producción total es del orden de 100 millones de litros anuales.

HISTORIA DEL VINO DE URUGUAY

La historia de la industria vitivinícola y la uva en Uruguay se remonta a mediados del siglo XVII, aún antes de la independencia nacional, cuando Uruguay era conocido como la Banda Oriental. Las primeras cepas fueron traídas desde España y se plantaron en el sudoeste del país. Estas primeras plantas, probablemente Moscatel, crecían sobre enrejados, produciendo uvas para consumo de mesa y de vino en familia. Esta fue también la situación durante la mayor parte del siglo XVIII.

La temprana era pre-industrial fue seguida por una etapa de transición en la que se incrementó el número de los viñedos, aún sin alcanzar un nivel comercial significativo. Este incremento se debió, en gran medida, a las condiciones favorables que otorgaba un estado recientemente independizado en 1825, llevando a la consolidación de una tradición nacida dos siglos atrás.

Uruguay perteneció a la región administrativa de La Plata durante la colonia. Uruguay se independizó en 1828, y ya entonces existía una pequeña industria vitivinícola. Tanto así que en un banquete en honor de Manuel Oribe, segundo presidente de la república, en 1835, se sirvieron vinos uruguayos en lugar de franceses.

La llegada en 1838 de Pascual Harriague, un vasco con inquietudes empresariales y sumamente trabajador, quien producjo repercusiones importantes para la industria del vino. Su deseo era crear un vino al estilo del Médoc. Entró en contacto con un argentino que tenía vides en venta, y finalmente escogió la variedad francesa Tannat, poco conocida en su país natal, salvo en su zona originaria de Madirán, no lejos del País Vasco. En 1883 ya tenía 300 barricas de vino de la uva tannat madurando en su bodega y 200 hectáreas al norte del país. La variedad Tannat tomó el nombre de Harriague, en honor del pionero de la industria vitivinícola uruguaya.

Otra figura que ayudó a impulsar la vitivinicultura uruguaya fue Francisco Vidiella, un catalán nacido en Tarragona que llegó a Montevideo en 1837. Vidiella viajó a Europa en 1873, y no tardó en enamorarse del vino europeo, comenzando a plantar otras variedades de origen europeo al sur del país. La francesa Folle Noir, conocida inicialmente como uva Peñarol y luego llamada Vidiella, fue elegida para su cultivo en Colón, un pequeño pueblo que es hoy parte de Montevideo. En 1885 el Gobierno uruguayo reconoció el potencial del vino y ofreció un premio de 60.000 pesos por el mejor vino producido domésticamente en cantidades mayores de 60 pipas. Vidiella ganó, con Pascual Harriague segundo 20.000 pesos con 20 pipas de Tannat.

Hacia 1880 una tercera cepa se suma a la escena vitivinícola uruguaya. La francesa Gamay Noire fue cultivada en la zona montevideana de Carrasco y se le llamó borgoña; luego también cultivada en el área de Colón. La variedad Cabernet comenzó a cultivarse también en esta etapa.

En aquellas épocas se cultivaban además otras variedades: las españolas Bobal, Garnacha y Monastrel; las italianas Barbera, Nebbiolo, Isabella o “frutilla”; y otras variedades francesas, españolas y americanas cultivadas en la zona de Maldonado, en el sudeste del país.


El 17 de julio de 1903 la primera Ley Vitivinícola fue aprobada en Uruguay. Apoyada en un marco legal adaptado de forma realista a la situación empresarial, la industria vitivinícola inició una visible etapa de consolidación. En esta época, el gobierno uruguayo decidió entregar premios a los mayores productores nacionales de vinos. Fueron Vidiella y Harriague quienes ganaron el primer premio del estado en 1884.

El control de calidad y la iniciación del registro de datos y censo de producción en 1904, la posterior enseñanza de la vitivinicultura en la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República y en la Escuela de Vitivinicultura, junto con el crecimiento de las empresas nacionales durante la primera mitad del Siglo XX, marcan la consolidación de la actividad vitivinícola como una empresa viable y redituable. Esto explica el fenómeno que se produjo en los años 50: un récord histórico de 19,000 hectáreas fueron cultivadas.

En 1978 expertos franceses llegaron a Uruguay como consultores contratados para trabajar con grupos de vitivinicultores, conscientes de que se encontraban en una encrucijada. Estos expertos visitaron viñedos y bodegas en todo el país, y su conclusión fue clara: se debían hacer cambios a la brevedad.

En la actualidad, a 20 años de aquel reporte, estos y otros técnicos involucrados en eventos internacionales conectados con la Oficina Internacional de la Viña y el Vino (OIV), se refieren al proceso de reconversión en Uruguay como un proceso a ser seguido por el resto del mundo.

El proceso había comenzado a comienzos de los años 1970, con los esfuerzos realizados (y no siempre correctamente integrados) por algunos vitivinicultores que plantaron uvas importadas, clonadas y libres de virus. Se construyeron bodegas especiales para los vinos finos y se tomaron varias otras medidas durante esos años, haciendo que otros vitivinicultores se unieran al movimiento, revitalizando el sector, con el objetivo de producir vinos de calidad.

En 1987, como resultado de una iniciativa empresarial, fue creado el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI). INAVI es una institución pública no estatal, dirigida por las mismas organizaciones empresariales y presidida por el Poder Ejecutivo del gobierno nacional. El éxito alcanzado por el sector, estimuló a las autoridades del Instituto, las que propusieron a Uruguay como sede de un nuevo congreso de la OIV, el que tuvo lugar en Punta del Este en 1995. El mismo contó con la asistencia de más de 500 participantes de 34 países.

El reconocimiento alcanzado en numerosos concursos internacionales, el crecimiento de las exportaciones de vinos uruguayos y la profundidad de los procesos de reconversión, son el resultado de un incansable espíritu innovador que los inmigrantes europeos transmitieron a las nuevas generaciones en sus propias familias.

REGIONES VITÍCOLAS

Oficialmente existen nueve zonas vitivinícolas: el Norte, el Litoral Norte, el Noreste, el Litoral Sur, la zona Central, y Central Este, el Sudoeste, el Sur y el Sudeste.

- La zona Sur, donde se concentra el 90% de los viñedos, posee un clima de alta influencia marítima y tierra moderadamente profunda, de textura fresca.
- La zona Sudoeste, con un 5% de los viñedos del país, y la zona Litoral Sur, están influidos por el Río Uruguay. La tierra es de mayor profundidad y poseen un excelente drenaje.
- Las zonas Central y Central Este constituyen la cuenca sur del Río Negro, con tierras que combinan finas texturas, piedras y un clima excelente.
- Las zonas Norte y Noreste (los departamentos de Artigas y Rivera), poseen un clima de mayor calidez y sus tierras de textura liviana resultan muy apropiadas.

De estas regiones vitícolas existen 15 sub-zonas más pequeñas. Las más importantes son:
- Canelones (cerca de la capital).
- Montevideo (aún más cerca).
- Artigas (junto a la frontera con Brasil en el norte).
- Colonia (a las orillas de Río de la Plata).

GEOGRAFÍA

En Uruguay se cultiva la vid en un clima de tipo templado, con temperaturas promedio de 18°C, precipitaciones promedio anuales de 1055mm, sol, inviernos fríos y veranos cálidos y secos, de noches frescas.

Uruguay es un país de costas impresionantes y planicies fértiles. Aparte de unos montículos cerca de Punta del Este (la Costa Azul de América del Sur), no hay montañas. La ganadería y la agricultura dan muy buen resultado en estas condiciones. Sin embargo, la viticultura tiene que enfrentarse a una fuerte insolación, a climas húmedos, a infecciones de hongos, a una filoxera persistente, a precipitaciones relativamente elevadas y a un vigor vegetativo importante.

Una táctica empleada desde 1984 para superar algunos de estos problemas es el emparrado en lira, diseñado en 1970 por el francés Alain Carbonneau, para optimizar la aireación de los racimos y de las hojas así como la fotosíntesis. Pero esta técnica está lentamente perdiendo su atractivo original entre los viticultores uruguayos.

TANNAT

Otro gran éxito ha sido el cultivo de la variedad Tannat, originalmente implantada por Harriague. Su adaptación a las condiciones uruguayas ha resultado verdaderamente espectacular.

Tannat es una variedad de uva originaria del suroeste de Francia, de la cual se obtiene vino tinto, rosado o blanco (Blanc de Noirs). En la actualidad los principales cultivos se encuentran en Francia, Médanos (Buenos Aires), Bolivia (en la zona de Santa Cruz), Brasil (Rio Grande do Sul) y en Uruguay, constituyendo en este último país la variedad de vinos más destacada y con la que se identifica internacionalmente.


Esta cepa es de hoja redondeada poco conocida en Europa procedente de la región del Madiran francés, casi pirenaico, pretende ser la cepa símbolo de Uruguay, elaborándose los mejores vinos del país a partir de esta variedad. Fueron emigrantes de Hasparren, como Jáuregui o Harriague, los que comienzarón a plantar esta cepa en las tierras aluviales de Concordia y Salto.

Es un vino muy intenso de taninos destacados y ciertamente más beligerantes que los del malbec y carmenere, y desde luego que el merlot. Da vinos aterciopelados, con gran complejidad, profundidad y densidad de fruta. Va muy bien con carnes de novillo, en particular con cuadril a las brasas.

El Tannat se ha convertido en una de las variedades más flexibles de Nuevo Mundo.

ENOTURISMO

Montevideo contará con un hotel temático dedicado al sector del vino

La oferta enoturística de Uruguay se va a ver incrementada de forma sustancial con la inauguración del hotel My Suites Montevideo, un hotel-boutique dedicado en exclusiva al sector del vino y que cuenta con el apoyo de diez empresas vitivinícolas exportadoras, según informa el diario on-line Bodegas del Uruguay.

El nuevo hotel, ubicado en el barrio residencial de pocitos, ha requerido una inversión de cuatro millones de dólares (2,85 millones de euros). El vino, gran protagonista del establecimiento, estará representado por las bodegas Ariano, Marichal, Castillo Viejo, Dante Irurtia, Giménez Méndez, Traversa, Juan Toscanini, Los Cerros de San Juan, H. Stagnari y Viña Varela Zarranz, que han sido elegidas por el sumiller Gastón Figún.

El hotel cuenta con 40 habitaciones de 40 metros cuadrados distribuidas en diez plantas. Cada una de ellas está dedicada a una de las bodegas antes citadas. Tendrá una tienda de vinos y un bar de vinos que sólo servirá caldos uruguayos.

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