sábado, 21 de mayo de 2011

Fungicidas Anti Mildiu


FUNGICIDAS DE CONTACTO (PREVENTIVOS)

Estos fungicidas de superficie o contacto impiden al parásito penetrar en el interior de los órganos de la vid inhibiendo el proceso de respiración del hongo al principio de su desarrollo, desde la germinación de las zoosporas. Estos fungicidas se llaman anti-energía, porque bloquean la fuente de energía del hongo, la respiración, son multi-sitios, pues inhiben a varias enzimas respiratorias, son exclusivamente preventivos, pues deben encontrarse sobre el vegetal antes de la contaminación. Al no penetrar en las células de los órganos tratados, son lixiviables por una o varias lluvias que totalicen 20-25 mm, los órganos formados después del tratamiento no son protegidos. Sin embargo, son muy utilizados ya que son eficaces contra el mildiu y otros parásitos. En las especialidades comerciales, se emplean solos o asociados entre ellos o con otros fungicidas a los que completan la acción.

EL COBRE

El cobre permite la protección de las viñas contra el mildiu desde hace más de un siglo y siempre ha sido usado por los viticultores. Se utiliza más frecuentemente después de la parada de crecimiento de la vid para aprovechar su persistencia en el follaje y su excepcional persistencia de acción es de 20 días. Sólo una lluvia abundante puede lavar el cobre aportado por un caldo bordelés y hacerle perder todo o parte de su eficacia.

El cobre es un fungicida que vale para muchas cosas, además de su acción contra el mildiu, permite proteger las viñas contra los ataques de numerosas enfermedades:
- Gracias a su acción antifúngica y bactericida, el cobre es imprescindible en la lucha contra la necrosis bacteriana y las verrugas, es eficaz para limitar los ataques de podredumbre ácida sin perturbar a la fauna auxiliar ni provocar la aparición de cepas resistentes en las poblaciones de drosofilas, vectores de esta enfermedad.
- El cobre permite contener las epidemias de eutipiosis, con la condición de aplicar un programa de 3 ó 5 tratamientos.
- Los tratamientos estivales con cobre tienen efectos secundarios contra la podredumbre gris, las bayas tratadas con cobre tienen una estructura del hollejo modificada y tasas más elevadas de sustancias que intervienen en las reacciones de defensa de la planta, por lo que son menos atacadas.
- El cobre tiene una acción sobre el oídio al impedir la formación de cleistotecas en otoño, incluso con un solo tratamiento después de las vendimias.

Sin embargo, el cobre no sólo tiene ventajas, presenta algunos defectos:
- El cado bordelés, preparado en el momento del empleo (preparación espontánea) por mezcla de sulfato de cobre y lechada de cal, antiguamente recubrían el follaje con una capa más o menos espesa que podría perturbar el metabolismo de la planta. Este efecto se manifestaba por una reducción sensible del vigor y, a menudo, por una caída precoz de las hojas cuando los tratamientos habían sido numerosos; actualmente estas manifestaciones no son prácticamente perceptibles con los caldos micronizados y con un uso moderado de los tratamientos a base de cobre.
- Retraso en la madurez de las uvas, en algunas variedades (sauvignon, garnacha) el cobre provoca retrasos de maduración pero estos retrasos son irregulares, no siempre constatados, variables según las variedades, los años, las parcelas.
- Fototoxicidad: a veces se han observado quemaduras en variedades sensibles (semillon, ugni blanc), entre el desborre y la floración, en tiempo frío (15ºC) y húmedo.
- Toxicidad para los suelos: el cobre no se degrada en el suelo, queda acumulado y puede hacerse tóxico para las plantas, para la vida microbiana y para la fauna (lombrices de tierra), cuando el cobre se encuentra en estado libre en la solución del suelo son una proporción elevada, el arraigo de las plantas después de la plantación es difícil, las viñas adultas presentan debilitamiento y síntomas característicos, las aguas de escorrentía cargadas de cobre participan en la contaminación del cobre.
- Incidencia enológica: se ha comprobado que un solo tratamiento con cobre después de la cerrazón del racimo modifica la expresión de los aromas varietales de ciertas variedades.

A pesar de estos efectos, el cobre es indispensable para la protección del viñedo, sobre todo a finales de temporada y en regiones donde atacan la necrosis bacteriana o la podredumbre ácida. Para evitar los riesgos de pérdida de aromas, es suficiente con no tratar los racimos y no tocar más que la mitad superior del follaje en los últimos tratamientos anti-mildiú.

El efecto fungo tóxico del cobre sólo se observa cuando el cobre está en estado iones Cu++ en solución en el agua. Cuando el caldo que contiene cobre es pulverizado sobre el vegetal, una fracción mucho más importante, debe encontrarse en estado insoluble con el fin de ser liberado progresivamente al estado soluble y así asegurar la persistencia de acción. Si no es así, todo el cobre se convierte activo inmediatamente y su concentración en la superficie de los órganos en el momento de la pulverización o de su disolución después de una lluvia o de un rocío puede provocar quemaduras por fitoxicidad y es lavado rápidamente por las primeras lluvias. El cobre utilizado en pulverización, se presenta bajo diferentes formas de las que las principales son el caldo bordelés, los oxicloruros de cobre y los hidróxidos de cobre

- Los cados bordeleses: Durante mucho tiempo estos caldos se preparaban en el momento de su empleo (caldos expontneos) en mezcla, para 100 litros de caldo, 2/10 de una solución que contenía 1,3 kg de cal (lechada de cal) y 8/10 de una solución con 2 kg de sulfato de cobre (en cristales o en polvo nieve). Estos a 2% de sulfato de cobre se utilizaban en plena vegetación a razón de 1.000 l de caldo/ha, lo que aportaba 20 kg/ha de sulfato de cobre en cada tratamiento. Actualmente existen numerosas mezclas de caldo bordelés micronizados, listos para su uso, que pasan mucho más fácilmente en los pulverizadores y que pueden ser usados a bajo volumen de caldo por hectárea con los pulverizadores neumáticos. Algunas preparaciones industriales, dosificadas al 20% de metal cobre, al ser más activas que los caldos bordelés clásicos, son recomendadas a 15 kg/ha (300 g de metal cobre/hl, es decir, 3 kg/ha) y no a la dosis homologada de 25 kg/ha (500 g de metal cobre/hl, es decir, 5 kg/ha). Estos caldos tienen la capacidad de liberar progresivamente el cobre y, por lo tanto, tienen una larga persistencia de acción y no son fitotóxicos.

- El hidróxido de cobre: se obtiene por reacción de sulfato de cobre con sodio, dando hidróxido y sulfato de sodio; el hidróxido libera mucho más masiva y rápidamente los iones cúpricos que los caldos bordeleses, lo que proporciona una buena acción de choque, pero una persistencia de acción mucho más corta y un riesgo más alto de fototoxicidad (sobre el follaje en tiempo fresco y húmedo de primavera) para las variedades sensibles, como la ugni blanc en charentes y la semillon en Burdeos, por el contrario, este efecto de choque provoca una cicatrización más rápida de las heridas. Las especialidades comerciales están formuladas al 40 ó 50% y se emplean a 5-6 kg/ha; los hidróxidos clásicos en polvo parecen menos eficaces que los caldos bordeleses y, por el contrario, las formulaciones en forma de suspensión concentrada y de granulados dispersible son más eficaces que los caldos bordeleses.

- El oxicloruro de cobre: esta materia activa es menos eficaz sola, tiene un riesgo más alto de fototoxicidad y una débil persistencia de acción, en las especialidades comerciales, está asociado a otras materias activas que completan su efecto antifúngico.

DITIOCARBONATOS (maneb, mancozeb, propineb, mentiram-zinc…)

Es el mancozeb el representante más difundido. Es un fungicida polivalente, activo contra el mildiu, el black rot, excoriosis y el brenner; no desarrolla fenómenos de resistencias de los hongos y por el contrario, frena las poblaciones de ácaros fitófagos y de la erinosis también las de los tiflodromos. Teniendo en cuenta estas propiedades y defectos, utilizado solo es interesante en tratamientos de principios de temporada (lo más tarde en la floración) a 2.800 g.m.a./ha.

PHTALIMIDAS (folpet)

Esta familia de fungicidas está representada esencialmente por el folpet cuya principal característica es la polivalencia; en efecto, actúa sobre el mildiu, la excoriosis y el enrojecimiento parasitario y posee una acción secundaria sobre el oídio, el black rot y la podredumbre gris. Como el folpet puede perturbar las fermentaciones después de aplicaciones tardías debe respetarse un plazo de 30 a 40 días antes de la vendimia. Está homologado a la dosis de 1.500 g.m.a./ha.

PUESTA EN MARCHA DE LOS FUNGICIDAS DE CONTACTO

El razonamiento de la lucha contra el mildiu con los productos de cobertura de acción preventiva debe tener en cuenta la apreciación del riesgo mildíu, la pluviometría, la receptividad de los órganos y el crecimiento de la vid. Los tratamientos se hacen de una manera más seguida en fase de crecimiento activo y en período de lluvias tormentosas; se repiten sistemáticamente después de lluvias de más de 20-25 mm. El período de riesgo aumentado y de gran receptividad de los racimos, es preferible utilizarlos con fungicidas penetrantes o sistémicos. En las estrategias de tratamientos hay que tener en cuenta su polivalencia, sus efectos secundarios y su persistencia de acción a fin de utilizarlos en los períodos más adaptados, por ejemplo, el mancozeb a principios de temporada, el folpet durante el período de gran receptividad de los racimos, el cobre a finales de temporada. Estos productos se emplean solos o en asociación con penetrantes o sistémicos que completan su acción.


FUNGICIDAS PENETRANTES (PREVENTIVOS Y CURATIVOS)

Estos fungicidas tienen la capacidad de penetrar en el vegetal sobre el que son depositados. Son para utilizar preventivamente incluso aunque algunas materias activas de esta categoría pueden tener un efecto curativo, limitado a 3-4 días después de la penetración del hongo. El producto aplicado en la vid está protegido del lavado al cabo de una hora, protege a los órganos tratados pero no a los que se formen después del tratamiento.

CIMOXANILO Y DIMETOMORF

Actúan inhibiendo el crecimiento de los tubos germinativos (efecto preventivo) y el del micelio (efecto curativo). En las especialidades comerciales están siempre asociados a fungicidas multi-sitios debido a su falta de persistencia (cimoxanilo) y a riesgos de resistencia (observado con el dimetomorf, sospechado para el cimoxalino). La presencia de acción de los productos comerciales es de 7 a 10 días para las que contienen cimoxalino y de 10-12 días para las que la base es el dimetomorf.

FAMOXADONE Y AZOXISTROBIN

Actúan inhibiendo la cadena respiratoria mitocondrial de los hongos, son fungicidas anti-energía.

El famoxadone es un fungicida de superficie y penetrante en la cutícula epidérmica, es específico del mildiu pero posee efectos secundarios sobre el black rot, oídio y brenner, su persistencia de acción es de 10 a 12 días. En muchos casos esta asociado al cimoxalino.

El zoxistrobin (Quadris) es un fungicida translaminar (transferencia interna de una cara a la otra), polivalente (mildiu, excoriosis, black rot, oídio y brenner) con efecto secundario sobre la podredumbre gris, su persistencia de acción es de 10-12 días. Formulado solo o asociado con cimoxanilo (Quadris duo), no provoca todavía la aparición de cepas resistentes de mildiu; sin embargo, es prudente limitar a 2-3 el número de tratamientos con este tipo de productos.

FUNGICIDAS SISTÉMICOS (PREVENTIVOS Y CURATIVOS)

Son fungicidas orgánicos de síntesis que penetran en los tejidos y son transportados por la savia, lo que permite proteger los órganos jóvenes formados después de un tratamiento al ponerse el producto al abrigo del lavado después de una lluvia. Esta propiedad tiene como consecuencia el aumentar la duración de la acción indirecta de un tratamiento y, por tanto reducir la cadencia de los tratamientos.

Pueden soportar frecuencias de aplicación de 14 días si el riesgo es débil o mediano, de 10-12 días si es elevado, pero solamente de 10 días para un riesgo excepcionalmente elevado de mildiu. Tienen una acción de cobertura y un efecto paralizante (correspondiente aproximadamente al 25% del tiempo de incubación, es decir, 1 a 3 días). Los fungicidas sistémicos nunca se utilizan solos sino en asociación con fungicidas de contacto. Las materias activas son el fosetil de aluminio y diversas moléculas de la familia de las fenilaminas o anilidas.

FOSETIL DE ALUMINO

El fosetil-AL tiene una buena eficacia sobre el mildiu y contra la excoriosis, siendo utilizado en tratamiento de post-desborre. No observa ningún fenómeno de resistencia, lo que permite utilizarlo durante toda la campaña de protección con una cadencia de 10 a 14 días, según el riego de mildiu. Sin embargo, se encuentran trazas de este producto en las uvas en el momentote la vendimia pero a dosis inferiores al límite máximo de residuos (LMR). Para los tratamientos posteriores a racimo cerrado, es prudente sustituirlo con otras materias activas.

En las especialidades comerciales está asociado a un fungicida de contacto (folpet o mancozeb); una especialidad contiene cimoxalino, lo que le confiere además un efecto curativo. El fosetil-Al se mezcla bien con los productos fungicidas orgánicos de tipo IBE cuando se presenta en forma de polvo mojable (ej: Bayleton). Por el contrario, en forma de emulsión (ej: Baytan), la mezcla puede ser fitotóxica.

ANILIDAS O FENILAMIDAS (benalaxil, metalaxil, oxadixil, ofurace)

Tienen una acción de cobertura, penetrante y sistémica, aseguran una protección preventiva y curativa (limitada 3 días). Su modo de acción contra el hongo y su utilización repetida han hecho aparecer cepas resistentes del mildiu. Por ello el empleo de estos fungicidas debe limitarse a tres aplicaciones como máximo, a posicionar durante el período de gran receptividad de los racimos y de crecimiento activo del follaje. Las aplicaciones de recuperación sobre el mildiu declarado, así como cualquier aplicación en viveros deben proscribirse. Las anilidas están actualmente asociadas a fungicidas de contacto a veces completado con cimoxamilo. El plazo de acción de un tratamiento es de 10 a 14 días según la intensidad del riesgo. Para asegurar una protección continua en período de riesgo, la reanudación de las intervenciones con un fungicida de cobertura debe hacerse respetando un plazo de 10 días máximo después del último sitémico.

2 comentarios:

  1. Qué bueno el artículo :)
    Yo estoy usando el mancozeb y me lo va controlando.
    En concreto el mazebax
    Antes usaba cobres pero a veces se quedaba corto.

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  2. Tambien hay las amidas carbamatos, iprovalicarb , bentiavalicarb y mandipropamida.

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