miércoles, 11 de mayo de 2011

Tipos de Poda de la Vid


SEGÚN LA FINALIDAD

Según la finalidad y el momento en que se realiza, podemos clasificar la poda en: Poda de Formación; Poda de Fructificación; Poda de Rejuvenecimiento o Renovación; Poda de Restauración o Reconversión; Poda de Transplante.

PODA DE FORMACIÓN

La poda de formación se lleva a cabo desde la implantación y durante toda la fase juvenil de las plantas. En el caso de la vid éste tipo de poda generalmente suele tomar de dos a cuatro años dependiendo si la variedad es vigorosa y productiva en feminelas, las cuales pueden ser aprovechadas para adelantar la formación de las plantas. La importancia de ésta poda radica, en que determina la estructura que la planta posiblemente mantendrá durante toda su vida. Su objetivo, como su nombre lo dice, es formar la planta de acuerdo al sistema de conducción elegido, permitiendo a futuro tener una planta equilibrada que posibilite la llegada de la luz solar a todos los órganos aéreos de la misma.

Cuando se planta un barbecho o barbado, lo más común es realizar una poda de plantación rebajando la planta y dejando solamente dos yemas sobre el sarmiento. Luego de la brotación, se elige el brote mejor ubicado y desarrollado y se lo conduce verticalmente hasta que llegue al primer alambre en el caso de espalderos o al alambre maestro en el caso de parrales. El otro brote puede eliminarse durante esa misma primavera o bien sólo despuntarlo, evitando su excesivo desarrollo y
competencia con el brote elegido, luego será eliminado en la poda invernal. Esta última opción permite que ante cualquier pérdida eventual del brote elegido (daño mecánico, granizo, etc.), pueda ser rápidamente reemplazado evitando, de esta manera, un atraso en la formación de la planta; además de contribuir en una mayor síntesis de fotosintatos a la planta a través de sus hojas.

PODA DE FRUCTIFICACIÓN

Bajo este nombre se identifican todas las podas que se realizan luego que la planta ha sido formada de acuerdo al sistema de conducción elegido. Se busca con esta práctica seleccionar yemas fértiles y bien ubicadas para asegurar una buena producción y permitir una adecuada aireación e iluminación de la canopia generando mejores condiciones en la misma, así como también la selección de yemas que permitan la emisión de sarmientos de reemplazo para conseguir la máxima duración de la vida productiva de la planta y evitar su envejecimiento.

Además, otros objetivos que se persiguen con esta operación son: mantener la estructura de la cepa que se haya adoptado en la poda de formación y equilibrar el vigor de ésta con la producción para tratar de obtener cosechas regulares y de buena calidad, para lo cual se deberán respetar los principios de poda balanceada.

PODA DE REJUVENECIMIENTO O RENOVACIÓN

Se realiza sobre plantas envejecidas, que presentan bajo vigor, con escaso crecimiento vegetativo, deficiente floración y excesiva cantidad de madera vieja improductiva. Se trata justamente de eliminar aquellas partes envejecidas y menos productivas, para estimular el nacimiento de otras nuevas. Generalmente se realiza un rebaje intenso de la planta, lo que provoca un efecto vigorizante sobre la misma ya que las reservas acumuladas en las raíces y tronco estarán disponibles para un número mucho menor de yemas dejadas en la poda, lo cual originará porcentajes de brotación incluso superiores al 100% debido a la brotación de contrayemas, yemas casqueras y yemas latentes en brazos y tronco con el consecuente desarrollo de chupones. Durante la primavera deberán seleccionarse los brotes mejor ubicados para renovar y volver a formar la planta.

Para renovar toda la planta, se utiliza un brote del tronco principal (chupón), lo más próximo al nivel del suelo, el cual es mantenido y conducido para tal fin. En la poda invernal se elimina la vieja estructura y la planta se reconstruye a partir del sarmiento proveniente de éste chupón.

La poda de rejuvenecimiento tiene, sin embargo, algunos inconvenientes: por una parte, obliga a practicar grandes heridas de poda que serán potenciales puertas de entrada para enfermedades fúngicas de la madera como “hoja de malvón”. Para prevenir esta situación, será conveniente que todos los cortes que dejen heridas de más de 2,5 cm. de diámetro, sean pintados con una mezcla de látex+fungicida (ej: carbendazim, carboxin+tiram, captan, etc.) o pasta bordelesa al 10%. Por otra parte, los efectos de la poda de rejuvenecimiento están limitados a pocos años si las
plantas no son ayudadas con adecuadas labores de fertilización, de lo contrario se provocará un efecto inverso debilitándolas aún más. De acuerdo a lo ya indicado por uno de los principios generales de la poda, una poda intensa reduce el número de hojas y como consecuencia, la elaboración de sustancias nutritivas parala planta. No obstante, si la operación se hace en su momento tomando todos los recaudos mencionados, puede prolongar notablemente la vida de la cepa.

PODA DE RESTAURACIÓN O RECONVERSIÓN

Es una poda drástica, en donde sólo se deja el tronco principal y de ser necesario algún brazo o parte del mismo o un cargador para cumplir la función de “tirasavia”. La finalidad es la reconversión varietal por medio de injertos de yema. En el caso de injerto de hendidura diametral, con una o dos púas, se puede eliminar la planta entera dejando únicamente un pequeño tocón o bien solo decapitarla, dejando el tronco si el mismo se encuentra en buen estado y desea aprovecharlo para formar más rápido la planta.


SEGÚN SU ÉPOCA DE REALIZACIÓN

Según el momento del ciclo vegetativo en que se efecta la poda:
- Poda Invernal o Seca: se realiza después de la caída de hojas y antes de la brotación, cuando la planta entra en receso invernal y no hay transferencias apreciables de carbohidratos desde el sarmiento a las raíces. El floema está inactivo durante el reposo y los vasos cribosos se cubren con callosa. En esta poda se remueve madera del año (sarmientos) y madera de dos o más años (pitones y cargadores del año anterior, brazos, troncos).
- Poda en Verde: es un complemento de la anterior que además facilita la operación de poda invernal del siguiente año, también se suele utilizar durante la poda de formación realizándose la eliminación de brotes bajos o mal ubicados, despuntes, etc. Se efectúa en el momento de vegetación de la planta y fundamentalmente sobre brotes jóvenes (brotes indeseables, mal ubicados o dobles, chupones, etc.) y hojas, desde la iniciación de la brotación, hasta incluso pocos días previos a la maduración de los racimos.

PODA INVERNAL

La poda, en principio, puede hacerse durante todo el período de reposo vegetativo, es decir desde la caída de las hojas hasta la última semana anterior a la brotación. El momento preciso dependerá del clima de la zona, sobre todo del comportamiento de las bajas temperaturas. Con fuertes heladas no se debe podar; en esos momentos los sarmientos son quebradizos, los cortes poco limpios y los tejidos expuestos al aire son muy sensibles al hielo.

Como regla, la poda invernal se debe realizar durante el receso vegetativo de la planta, siempre atento al clima y las bajas temperaturas, comenzando por las variedades de ciclos vegetativos cortos y continuando por las de ciclo más largo.

Sobre la base de lo manifestado, el viticultor puede determinar el momento oportuno para efectuar la poda en su viñedo en forma racional teniendo en consideración las siguientes opciones:

- En Otoño: durante el período de “bajada” de la savia, es cuando la planta moviliza todas las sustancias útiles desde las hojas y las acumula en zonas de reserva (brazos, tronco, y raíces), preparándose para pasar el invierno en estado de reposo. Si durante este lapso se somete la planta a poda, inmediatamente después de la caída de las hojas, este acopio de reservas no se completa, debido a que se impide a la misma acumular las reservas contenidas en los sarmientos provenientes de las hojas. En consecuencia se está debilitando a la planta y comprometiendo su salud durante la brotación primaveral (la cual además generalmente suele retrasarse). No obstante, en el caso de plantas que manifestaron excesivo vigor y poca producción este debilitamiento puede ser beneficioso.

- En Invierno: las plantas minimizan su actividad. En esta época, la gran mayoría de reservas se han acumulado en tronco y raíces y se desplazarán desde el comienzo de la brotación a la parte aérea. La acumulación de reservas será mayor que si se hubiese podado en época otoñal, por lo tanto retrasar la poda hasta el invierno resultará especialmente beneficioso para plantas de vigor medio o debilitadas. En cambio, pueden verse perjudicadas aquellas plantas muy vigorosas.

- A Finales de Invierno o Principios de Primavera: la poda realizada poco antes de la brotación o cuando las primeras yemas han brotado, puede causar retraso de la brotación durante varios días o aún semanas. Esta estrategia puede usarse para prevenir daños por heladas tardías u otras condiciones climáticas adversas en fases fenológicas críticas, como en floración en variedades de brotación temprana.

- A principios de primavera: si la poda se lleva a cabo cuando las vides ya han brotado, es decir, cuando ya han consumido parte de sus reservas, la brotación será débil; en este caso se favorece la fructificación de las plantas con excesivo vigor y se perjudica a las de vigor normal y debilitadas.

Si se va a aprovechar el material de poda, ya sea para la selección de sarmientos y la obtención de púas para injertos o para la selección de estacas para vivero, es importante que este material contenga la mayor cantidad posible de sustancias de reserva. Lo más conveniente es podar y retirar los sarmientos inmediatamente después de la caída de las hojas en otoño. Esta importante acumulación de reservas asegurará una buena emisión de brotes y raíces de las estacas, aunque esto produce, el debilitamiento de la planta de donde se extraiga dicho material.


PODAS ESPECIALES

PODA DE VIÑEDOS AFECTADOS POR GRANIZO

De acuerdo al momento de ocurrencia de la granizada: primaveral o de verano y al estado del viñedo, serán diferentes las decisiones a tomar.

- Granizada Primaveral: Durante este período, que se extiende desde brotación a cuaje, el granizo puede provocar: desprendimiento de brotes jóvenes, daños en hojas, pámpanos, inflorescencias o frutos recientemente cuajados, ocasionando una disminución importante en la producción. La planta afectada de todas maneras responderá rebrotando, por lo tanto la decisión más acertada sería no podarla. Las intervenciones de poda únicamente podrían llegar a ser factibles en casos extremos y puntuales de plantas de mediano a bajo vigor en los que más del 80% de la producción haya sido destruida y la planta se encuentre gravemente afectada. En este caso, debido a que el vigor y reservas de estas plantas no son suficientes para garantizar un adecuado rebrote, sería factible realizar una leve intervención de poda a fin de reducir el número de yemas y poder obtener brotes fuertes y bien desarrollados que provean buena madera de poda para el siguiente año. En este caso los pámpanos afectados deben podarse sin demora a 2 o 3 centímetros de su inserción. Esta labor se debe realizar a más tardar dentro los 5-6 días posteriores a la ocurrencia de la granizada.

Desbrotar y deschuponar cuidadosamente para poder conseguir madera apropiada para la poda siguiente y de ser posible recolectar algo de uva.

De no haberse realizado previamente una fertilización, incorporar urea, nitrato de amonio o sulfato de amonio para estimular el buen crecimiento y desarrollo de los nuevos brotes. Algúnos expertos también aseguran que en el caso de viñedos afectados por granizadas primaverales, directamente no debe realizarse ningún tratamiento de poda, únicamente realizar los desbrotes normales. La práctica de la poda, en dicho momento, no solamente es difícil de realizar en forma económica y a corto plazo, sino que perjudica la cosecha del período agrícola siguiente. En caso de realizar podas, las mismas resultarían beneficiosas en los rendimientos de ese ciclo, pero en el próximo habrá una
disminución de la producción y económicamente será injustificada, puesto que una poda, en ese momento, produce un retraso en el rebrote, lo cual a esa altura del ciclo vegetativo trae aparejado el problema de un menor número de yemas fructíferas correctamente diferenciadas sobre los brotes debido a que el tiempo del que disponen para desarrollarse es menor que el de las yemas de las plantas que no fueron podadas

- Granizada de verano: Durante este período, que se extiende desde envero a madurez, los sarmientos ya poseen una cierta cantidad de reservas que le servirán a la planta para tener una buena y homogénea brotación en la siguiente primavera. Además, dentro de las yemas principales ya se han formado los racimillos que son los que darán origen a los racimos de la vendimia del próximo año. Podar en este momento no solo implica eliminar parte de la producción del siguiente año, sino también eliminar parte de las reservas contenidas en los sarmientos que utilizará la planta para brotar la primavera siguiente. Por lo tanto, la decisión más acertada después de una granizada de verano es no podar.

COMO PROCEDER EN ÉPOCA INVERNAL

Los viñedos que han sufrido daños por granizo en la temporada estival, no sólo pierden total o parcialmente la cosecha sino que además queda comprometida la producción del año siguiente, debido a que las yemas pueden resultar dañadas. Al llegar el periodo invernal se procederá a podar con el siguiente criterio: si al evaluar el estado del material de poda observamos daños importantes en los futuros cargadores, se recomienda podar dejando varios pitones en lugar de cargadores con lesiones. De lo contrario provocaríamos una brotación despareja del viñedo con el consecuente desequilibrio del mismo.

En el caso que la planta haya sido gravemente afectada es preciso priorizar la reconstrucción de la misma en detrimento de la futura cosecha. Al podar elegir maderas bien formadas y sin daño o con el menor daño posible (aunque procedan del tronco o de los brazos), eliminando las maderas que presenten heridas importantes.

PODA DE VIÑEDOS AFECTADOS POR HELADAS TARDÍAS

En función del momento del ciclo fenológico del cultivo en que se produzca la helada y la
intensidad de daños provocada por la misma, pueden presentarse los siguientes casos:

Si la helada ocurre cuando el viñedo ha iniciado recientemente su brotación, los brotes son de pocos centímetros e incluso hay yemas sin brotar, el viticultor no deberá tocar los brotes afectados sino que debe esperar a que evolucionen las yemas que todavía no han brotado. De no haberse realizado previamente una fertilización, incorporar fertilizantes nitrogenados como urea, nitrato de amonio o sulfato de amonio para estimular el buen crecimiento y desarrollo de los nuevos brotes.

Cuando la helada ocurre una vez que el cultivo se encuentra con la mayor parte o la totalidad de las yemas brotadas o incluso con brotes bien desarrollados portando inflorescencias en formación, los daños pueden ser parciales afectando por ejemplo solamente la extremidad de los brotes actuando en este caso como un simple pellizco o despampanado sin mayores consecuencias, o directamente totales. Ante esta última situación el productor tomará la decisión de podar o no hacerlo, no obstante la planta recuperará su follaje por la brotación de sus contrayemas, bourillones, yemas casqueras e incluso yemas de madera vieja.

En la bibliografía consultada encontramos que algunos especialistas como Croce (1936),
Zuluaga y Julch (1947) y Ferraro Olmos (1983) recomiendan, cuando casi la totalidad de los brotes afectados ya están bastante desarrollados e incluso con inflorescencias, podar los cargadores rebajándolos a 3 o 4 yemas o directamente formar con los mismos pitones de 2 yemas. Procediendo de esta manera, se estimula la brotación de los bourrillones no brotados y de las yemas ciegas que si no han sido dañadas pueden resultar fructíferas siempre y cuando se trate de una variedad de yemas ciegas fértiles. Con esto también se estimula la brotación de las yemas casqueras, que aunque no darán cosecha apreciable servirán en el futuro para la obtención de sarmientos fructíferos. En el caso de variedades que poseen contrayemas fértiles (Semillón, Criolla Chica, Moscatel de Alejandría, Tempranillo) y además presenten buen vigor, Zuluaga y Julch (1947) y Lumelli (1968)
recomiendan podar los brotes helados sobre la contrayema, es decir realizando el corte a 2 o 3 centímetros de la inserción de éstos con el cargador. De esta manera se estimula el desarrollo de brotes a partir de dichas contrayemas. Los brotes helados de ninguna manera deben ser podados o desbrotados a mano ya que al realizar esto se producen graves daños sobre las contrayemas que serán las responsables de producir los nuevos brotes.

Por otra parte, ya se mencionó que una poda produce un atraso en el rebrote, lo cual trae
aparejado el problema de un menor número de yemas fructíferas correctamente diferenciadas debido a que el tiempo del que disponen para desarrollarse es menor. Por lo tanto la cosecha del siguiente año se verá afectada, siendo menores los rendimientos (Martínez Pelaez y Nazrala, 1969).

Otros especialistas son partidarios de no podar, ya que de todas maneras las yemas que no hayan sido dañadas por la helada brotarán y esto permitirá la recuperación de la planta. El tejido afectado se necrosa y muere, por lo tanto no genera ningún tipo de competencia ni inhibición en lo que respecta a la brotación de las yemas no afectadas.

Este último criterio coincide con lo que hacen la gran mayoría de los viticultores de las zonas del Valle de Uco y sur de Mendoza, cuya tradición vitícola y basta experiencia en el manejo de viñedos afectados por heladas los ha llevado a sostener que lo mejor que debe hacerse ante esos casos es no podar y dejar que la planta se recupere por sí sola ayudándola con adecuadas labores culturales.

La respuesta de la planta dañada será la brotación de sus yemas no afectadas, no obstante se haya efectuado o no la poda. Realizar posteriormente apropiados trabajos de deschuponado y desbrote, fertilización y riegos adecuados a fin de que las plantas puedan restablecer su equilibrio y reacumulación de reservas serán fundamentales para la formación de buena madera de poda y, de ser posible, obtener una pequeña cosecha. Probablemente la decisión de no podar sería la más acertada ya que con esto se evita generar un gasto extra en concepto de poda que no justifica los resultados obtenidos. Las intervenciones de poda serían factibles únicamente en casos extremos y puntuales de plantas poco vigorosas gravemente afectadas, con brotes bastante desarrollados e incluso con inflorescencias y cuyo porcentaje de daños se encuentre cercano al 100%. En este caso como el vigor y reservas de estas plantas no son suficientes para garantizar un adecuado rebrote, es factible realizar inmediatamente una leve intervención de poda a fin de reducir el número de yemas y poder obtener brotes fuertes y bien desarrollados que provean buena madera de poda para el siguiente año.

Temperaturas que podrían causar daño a la vid según su estado fenológico.
- Receso Invernal -17 ºC
- Yemas cerradas mostrando color -1,1 ºC
- Plena floración -0,6 ºC
- Pequeños Frutos Verdes -0,6 ºC

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