jueves, 10 de noviembre de 2011

Urbina Vino Blanco de Rioja 2009


 BODEGA PEDRO BENITO URBINA

Bodegas Urbina nació en 1973 de la mano de dos hermanos Pedro Benito Urbina (Director de la Estación Ecológica de Haro y reputado Enólogo) y de Jesús Ángel Benito Urbina (Viticultor) interesados en la comercialización de las uvas procedentes de viñedos antiguos de la Rioja Alta, caracterizados por un clima de influencia más atlántica que el resto de la provincia y donde están situados el mayor número de viñedos de calidad.

Bodegas Urbina esta situada en Cuzcurrita en la parte más norte occidental de La Rioja Alta, en medio de un majestuoso paisaje dominado por el Río Tirón. La bodega dispone de 75 ha de viñedo propio repartido en pequeñas parcelas en un radio de 5 km alrededor de la Bodega.

Esta bodega, ha sido capaz de combinar el impulso de la tradición con nuevas técnicas de producción y ventas. Su objetivo es elaborar vinos que sean una expresión liquida del lugar de donde proceden y bien diferenciados.

URBINA VINO BLANCO DE RIOJA 2009

Color pajizo pálido con reflejos dorados y ligeros apuntes verdosos.

La nariz esta definida por sutiles notas florales y frutales. Hay también un nítido carácter frutal que recuerdan a ciertas frutas carnosas como la manzana.

En la boca es suave de tacto, cremoso, con intenso perfume y con amplitud de matices que le imprimen complejidad.

Un buen blanco que aún ganará en botella.

Maridaje: Dorada con salsa de limón; Tarta de salmonetes al limón; Pudding de cigalas; Merluza a la marinera; Sinfonía de marisco.

LA AUTÓLISIS DE LAS LEVADURAS DURANTE LA CRIANZA SOBRE LIAS ES EL SECRETO DE LA SUTIL DULCURA Y CREMOSIDAD DEL VINO BLANCO URBINA

El contacto con las lías durante la autolisis de las levaduras influencia las propiedades organolépticas de los vinos, especialmente mediante el aumento de la sensación de dulzor.

En estudios realizados se han identificaron péptidos liberados por choque térmico de la levadura de la proteína Hsp12p. Estos resultados demuestran la contribución de la proteína Hsp12p a la sensación de dulzor percibida tras la autolisis de la levadura en el vino.

La autolisis es la auto asimilación de sus propias levaduras que hacen los vinos criados en contacto con sus lías. Los técnicos llaman autolisis de las levaduras a un fenómeno que los viticultores conocen con una expresión más gráfica “el vino se nutre de su madre”.

Las células de las levaduras son destruidas por sus propias enzimas. En contacto con sus madres o lías, que generalmente se componen de levaduras muertas, el vino se enriquece por vía enzimática, desarrollando aminoácidos y, por lo tanto, aromas.

La fermentación en pequeños envases (barricas, botellas) favorece el contacto estrecho del vino con sus propias levaduras. Éste es el caso de los mejores vinos espumosos (elaborados en botella por el método tradicional), que se benefician del contacto con sus lías, mientras permanecen en rimas y en pupitres. Bajo la presión del gas carbónico, este contacto el vino con sus madres es íntimo y estrecho.

La autolisis de las levaduras proporciona al vino una mayor complejidad aromática, como demuestra el vino blanco de bodegas Urbina fermentado con sus lías. Una de las virtudes de las levaduras es que son reductivas y protegen el vino de la oxidación.

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