martes, 8 de noviembre de 2011

Vino Rosado de Bodegas Urbina en La Rioja


VINO ROSADO DE BODEGAS URIBINA EN LA RIOJA

Mucho más que un Rosado. Bodegas Urbina apuesta por completar una de sus gamas más personales con una nueva experiencia llena de matices florales y frutales, con un color asalmonado y hecho con la variedad de uva tempranillo.

El nuevo Rosado de Bodegas Urbina va mucho más allá de las sensaciones aportadas por la variedad de uva tempranillo, elevando los vinos rosados al extremo de sus posibilidades. En él, la variedad que le da origen y color se complementa con delicadas notas que transmiten sensaciones elegantes y equilibradas. Su color salmón brillante, sus intensos aromas de frutas silvestres con notas florales de pétalos y su paso afrutado en boca, refrescante, con un fondo excelente, hacen de él un rosado expresivo e innovador, capaz de despertar del letargo a los paladares ávidos de nuevas experiencias.

El vino rosado de Bodegas Urbina no es sólo fruto de una capacidad de innovación constante. También es el resultado de la larga experiencia de esta bodega familiar que ostenta ya la cuarta generación en la elaboración de este tipo de vinos tan particulares, pero siempre con una mejora constante del concepto. No existen razones, sino más bien emociones. Los claretes de la rioja no son una moda, ni tampoco un producto comparable a los vinos rosados franceses que gozan también de estos colores salmón. Es otra forma de sentir el vino rosado, una sensación única e individual.

El vino rosado de Urbina nace con un elevado nivel de exigencia y un listón muy alto, ya que la calidad de estos caldos es siempre una premisa indispensable para entrar en la gama de vinos de la familia Urbina. La elaboración cuida el detalle desde el primer momento, ya que el cultivo de la propia variedad supone en sí mismo un reto. El tempranillo de La Rioja Alta, en este caso de Cuzcurrita de Río Tirón es una uva delicada y muy sensible a los cambios climáticos: le afecta en extremo el calor, la humedad excesiva y las heladas. La vendimia se efectúa atendiendo a sus especiales condiciones, en el punto óptimo de maduración.

Gracias a su frescura, a su delicado aroma y a la cremosidad obtenida por la crianza en sus lías, el vino Rosado de Urbina es un excelente acompañamiento para aperitivos y un gran número de platos, como ensaladas, pastas, arroces, ahumados, embutidos, carnes y mariscos.

El lanzamiento del Vino Rosado de Bodegas Urbina completa una larga historia marcada por una gran personalidad, elevando a la máxima expresión la unión entre tradición y vanguardia. Con él, esta bodega ratifica su compromiso de responder a las exigencias de calidad de un mercado en evolución, con la pasión que caracteriza su trabajo desde su fundación, en 1973.

Las Bodegas Urbina se encuentran en el término municipal de Cuzcurrita de Río Tirón, en la Rioja Alta. Las bodegas disponen de 75 hectáreas de viñedos propio en los que se cultivan variedades autóctonas como el Macabeo (Viura), Tempranillo, Mazuelo (Cariñena), Graciano,  además de otras variedades perfectamente adaptadas a suelos muy pobres como es la Garnacha.

¿QUÉ ES EL VINO ROSADO?

Vino que se elabora con uvas tintas, permitiendo el contacto o la maceración del mosto con los hollejos durante el tiempo suficiente para que tome la coloración deseada.

Los rosados tienen diversos matices de pigmento: rosa fresca, frambuesa, violáceos, fucsia, rosa pálido o claro, piel de cebolla, ojo de perdiz, coral, salmón, cereza, anaranjado, cobrizo, etc. Hay muchos vinos rosados que deben su nombre al matiz de color, como el clarete en La Rioja, el vino gris o el oeil-de-perdix suizo.

Al catar vinos rosados, conviene prestar atención a ciertas cualidades propias de estos vinos, especialmente el matiz de color y su personalidad frutal (más marcada que en la mayoría de vinos tintos), que los hacen tan sensuales y seductores.

En general, los rosados tienen más graduación que los blancos, pero mantienen esa ligereza y ese frescor que no se encuentran en los tintos. Un aspecto interesante es distinguir entre rosados secos y más dulces, según las exigencias de los platos que los acompañan, ya que a veces el elaborador deja un rastro azucarado para compensar el amargor natural del tanino.

Algunas zonas producen frescos rosados de aguja, que conviene distinguir de vinos rosados a los que se añade anhídrido carbónico industrial, como si fueran refrescos, como es el caso de la mayoría de los lambruscos que se encuentran en las pizzerías.

Los vinos rosados dan muchos ejemplares nobles y, desde el punto de vista enológico, impecables. No obstante, algunos confunden el buen rosado con ciertos vinos más sencillos que se venden en las zonas turísticas, ante la demanda de un caldo para saciar la sed.

Para valorar un rosado hay que hacerse a la idea de que el vino intenta ser algo más que un blanco y no algo menos que un tinto. Su vinificación y las técnicas de fermentación no pretenden obtener tintos, sino más bien unos blancos pigmentados.

En la naturaleza no abundan las uvas rosadas. La variedad gewurztraminer adquiere, en su madurez, un precioso color rosado, pero sus uvas se elaboran siempre en blanco, produciendo elegantes vinos aromáticos. También pueden considerarse rosas otras variedades, como la pinot gris, que son mutaciones descoloridas de uvas tintas y que se utilizan para elaborar vinos rosados. Existe, sin embargo, una variedad de uva rosada (la cepa poulsard) que se utiliza para la producción de vinos rosados.

Para elaborar rosados se necesita recurrir al pigmento de las uvas tintas. Los antocianos oscuros contenidos en los hollejos se maceran en el mosto, prestando al vino su color. Según la duración y la intensidad de esta maceración, los rosados exhiben una seductora gama cromática: desde el más  delicado tono gris hasta el rubí más intenso de los claretes. La potencia colorante de las diferentes variedades influye, además, en la intensidad del rosado.

A veces, para reforzar la personalidad aromática pueden hacerse maceraciones en frío de las uvas, manteniéndolas a baja temperatura durante unas horas, procediendo luego al estrujado y a la fermentación. Algunos rosados más suaves hacen la fermentación maloláctica, según las preferencias del elaborador. Según el método de elaboración, se pueden distinguir diferentes rosados.

Rosados de Mezcla. Se obtienen mezclando vinos tintos y blancos. Salvo los espumosos, que admiten siempre excepciones a las reglas habituales de los vinos tranquilos, el rosado de mezcla no se considera de calidad. El champagne rosado es una excepción muy peculiar, ya que  puede elaborarse por mezcla de vinos blancos y tintos.
El tinto de pinot noir se añade a una champagne blanco en el momento de componer la cuvée, obteniendo así la leve coloración deseada. Este método excepcional tiene  una explicación: el efecto de las burbujas es lo más importante en un vino espumoso y, además, el anhídrido carbónico potencia la sensación de astringencia en los vinos rosados que exhiben demasiada estructura tánica. La mezcla era tradicional en algunos vinos españoles que llamaban claretes.

Rosados de Sangrado. Son los más usuales en todo el mundo y se obtienen estrujando las uvas tintas (mejor en frío) para hacer  macerar el mosto durante algunas horas en contacto con sus hollejos. Luego, la fermentación de este mosto ya ligeramente coloreado se hace sin hollejos, como si se tratase de un vino blanco. Cuando la maceración es muy corta se obtienen vinos muy claros, como los bush wines americanos. Estos rosados se benefician del aporte aromático de los hollejos, recibiendo también una ligera estructura tánica que los hace aptos para acompañar platos más recios (embutidos, carnes blancas, ciertos pescados como el rape, pastas con salsas de tomate, etc.).

Rosados de Prensa. Se obtienen estrujando y prensando las uvas tintas. La diferencia con el vino tinto es que el mosto de gota y el de la primera prensa, que aporta color, fermentan sin maceración de los hollejos.

Rosados de Fermentación. Se obtienen estrujando uvas tintas que, como si se tratase de un tinto, fermentan unas horas junto con sus hollejos. Al cabo de 24 o 48 horas se sangra la cuba (o sea, se separa el mosto de los hollejos) y la fermentación prosigue como si fuese un vino blanco.

Rosado de Vino Tinto. Se obtienen con vinos tintos clarificados y decolorados con técnicas enológicas. No es, como puede comprenderse, un vino de calidad.
La gran mayoría de los rosados mediterráneos se elaboran a partir de las variedades tintas garnacha, cariñena o monastrell. Esta última proporciona rosados capaces de recibir cierta crianza, como los bandol. En España se elaboran excelentes rosados de tempranillo. Existen, en todo el mundo, otros rosados originalísimos que proceden de cabernet sauvignon, pinot noir, merlot, etc.

No hay comentarios:

Publicar un comentario