viernes, 23 de diciembre de 2011

Conducciones, Valvulería y Accesorios en Bodega


CONDUCCIONES, VALVULERÍA Y ACCESORIOS EN BODEGA

Las conducciones para líquidos en la industria alimentaria y por lo tanto también en la enológica, deben cumplir los siguientes requisitos:
- Construidas de materiales inatacables por el mosto o el vino, o por otro tipo de sustancias empleadas en su limpieza y desinfección.
- Nula cesión de sabores u olores extraños a los mostos o vinos.
- Elevada resistencia mecánica a las manipulaciones normales de bodega.
- Instalaciones estancas para evitar fugas de los líquidos, y dispuestas con ligera pendiente para evacuar fácilmente los restos contenidos en su interior.
- Racionalidad en la instalación, combinando conducciones fijas y móviles, utilizando los materiales más adecuados, y empleando la valvulería y accesorios imprescindibles, todo ello con objeto de presentar un costo razonable.
- Paredes interiores lo más lisas posibles para evitar resistencias a la circulación, seleccionado el diámetro más adecuado en función de las condiciones de la bodega y también de las velocidades de circulación.
- Utilizar en la bodega el mismo diámetro en todas las conducciones, así como también el mismo tipo de rosca.

Las tuberías de conducción  deben ser rotuladas exteriormente para conocer la naturaleza del fluido que circula en su interior, así como señalar también por medio de una flecha el sentido de circulación, pudiendo también ser identificadas por medio del siguiente código de colores: Agua (verde); Vapor de agua (rojo); Aire comprimido (azul); Gases (amarillo); Ácidos (naranja); Lejías (violeta); Líquidos (pardo); Vacío     (gris).

Los plásticos han experimentado en las últimas décadas un impulso sin precedentes como material para accesorios en bodega, por las ventajas que tienen:
- Son baratos.
- Pesan poco.
- Pueden fabricarse prácticamente en todos los tamaños.
- Son fáciles de limpiar.
- Son casi inalterables.

En ningún caso deben utilizarse para los vinos baldes, tuberías, mangueras, cubos, etc., que hayan contenido productos químicos, colorantes o detergentes, ni siquiera después de haberlos enjuagado a fondo. El mayor peligro no está en los residuos del contenido anterior, sino en el material presente en cubos los cubos, que podría pasar a los alimentos.

Los reblandecedores, como su nombre indica, se emplean para hacer blando y flexible el material duro o quebradizo. Por ello, cuanto más duro sea el material, menos reblandecedor se liberará.

La producción en que pasan sus sustancias nocivas desde el recipiente al contenido de éste depende mucho de las condiciones en que se utilice el envase. Deben evitarse especialmente:
- Grietas y arañazos.
- Temperaturas elevadas.
- Largos tiempos de contacto.
- Contenidos ácidos.
- Contenidos con elevada proporción de grasa.

El empleo de utensilios plásticos será tanto más aceptable cuanto:
- Más nuevos e íntegros sean.
- Más baja sea la temperatura.
- Más corto sea el plazo de contacto.
- Menos ácido sea el contenido.
- Menos graso sea el contenido.

En lo que respecta al vino y a las frutas a partir de las cuales se produce, pueden despreciarse los conceptos de grasa y temperatura. Pero el vino es bastante ácido, por lo que hay que presentar atención a los tiempos en contacto. El mosto o jugo que es bombeado a través de mangueras de plástico no plantean ningún tipo de problema, debido al escaso tiempo que de contacto con el utensilio de plástico. Sin embargo, resulta difícil dictaminar la conveniencia de depositar el vio en recipientes de plástico como mínimo seis meses o, en determinadas circunstancias, durante varios años durante la fermentación y maduración. Por ello, en Estados Unidos se prohibió ya en 1974 envasar vino en botellas de PVC.

TIPOS DE CONDUCCIONES

El transporte de los mostos y de los vinos entre depósitos u otros elementos de la bodega es una operación que se realiza con frecuencia, por lo que ésta debe ser racionalizada, utilizando generalmente tuberías por donde discurre el vino, siendo impulsándolos en la mayor parte de las ocasiones por medio de una bomba y en algunas otras bajo la acción de la gravedad.

Hoy día las conducciones de la industria alimentaria deben ser totalmente accesibles, instalándose para facilitar su manejo a una altura máxima de una persona, y siempre colocadas por el exterior de los paramentos para permitir un mejor mantenimiento. Las instalaciones de conducción de mostos o vinos en las bodegas, pueden ser realizadas de tres maneras posibles:

- Conducciones fijas: donde la instalación es amovible, utilizándose casi siempre tuberías rígidas, debiendo diseñarse con mucha atención para permitir la circulación de los mostos o vinos en todas las situaciones. Se trata de instalaciones muy cómodas de manejar, con elevado coste, y a las que se las debe prestar una gran atención en las operaciones de limpieza y mantenimiento. Se utilizan sobre todo en bodegas de gran tamaño o cuando se deben de salvar grandes distancias.

- Conducciones móviles: donde por el contrario las tuberías son flexibles y por lo tanto transportables, tratándose de instalaciones más baratas y polivalentes, más incómodas de manipular, empleándose sobre todo en bodegas pequeñas o cuando se trata de salvar pequeñas distancias. La limpieza de estas conducciones es una operación importante, aunque se realiza con una menor frecuencia por su utilización continuada, lo que impide la acumulación del vino en su interior.

- Conducciones mixtas: donde una parte de la instalación es fija dependiendo de la repetitividad de las operaciones o de las distancias a transportar, y otra parte la instalación es móvil en función de la multiplicidad de los trabajos o de las distancias a salvar más reducidas. Esta es la solución ideal para las conducciones de las bodegas, donde en función de los tipos de operaciones de transporte a realizar, tendrá mayor o menor peso uno u otro tipo de instalación.

Teniendo en cuenta la capacidad de los depósitos, las conducciones deberán poseer un diámetro adecuado, aunque hoy día se considera que nunca éstas deben ser inferiores a los 50 mm de diámetro interior.

Por otra parte, la velocidad del líquido dentro de las tuberías debe estar en régimen laminar, con valores comprendidos entre 0,7 a 1,5 metros / segundo, evitando velocidades superiores que pueden hacer entrar al fluido en régimen turbulento, con los inconvenientes que conlleva la formación de remolinos, así como una mayor resistencia a la circulación o pérdidas de carga. A título comparativo, lo gases deben circular a una velocidad de 15 a 25 metros / segundo, y el vapor de agua o aire comprimido  de 20 a 30 metros / segundo.

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