jueves, 8 de diciembre de 2011

Eliminación de Aranceles para la Venta de Mosto en los Estados Unidos


EE UU PODRÍA ABRIR EL MERCADO DEL MOSTO A ARGENTINA SIN ARANCELES

El retroceso de la cosecha en España y la caída, por segundo año consecutivo, del zumo de manzana en China han abierto la puerta a Argentina quien se encuentra negociando la posibilidad de eliminación de aranceles para la venta de mosto en los Estados Unidos.

Hasta ahora, el mosto argentino paga un arancel de 130 dólares por tonelada de zumo de uva nacional en su principal mercado. En 2011, las ventas supusieron 170.000 toneladas a un promedio de 1.200 dólares, una de las mejores cifras de venta de la historia de estos intercambios comerciales.

La idea de los argentinos es caminar hacia el arancel cero en 2012, un año bueno para ellos porque apenas tienen competencia, y volver a discutir las condiciones en la campaña siguiente.

LOS ARANCELES O DERECHOS ADUANEROS

Los derechos aduaneros o aranceles, son impuestos indirectos que gravan los vinos transferidos de un país o zona económica a otro. Los vinos pueden ser gravados según su valor (ad valorem), o con un gravamen fijo, ya sea en función de su contenido alcohólico, por el tipo de vino, o por el volumen de líquido. Los deberes aduaneros encarecen el precio del vino al cliente, y muchos países los utilizan para proteger las producciones locales. Son instrumentos de la política económica y fiscal de cada país o zona económica. Por ejemplo, la Unión Europea tiene una política tarifaria común frente a vinos de países terceros y, por tanto, son en esencia muy variables.

IMPUESTOS O TRIBUTOS, O GRAVÁMENES

Son tributos que gravan a los vinos y su consumo exigidos por la Administración, y sin contraprestación directa de ésta. Básicamente, son impuestos indirectos tales como derechos aduaneros, impuestos especiales o IVA. Su establecimiento forma parte de la política económica y fiscal de gobiernos soberanos o de zonas económicas (ej. la Unión Europea), y suponen un importante instrumento para recaudar fondos. Tienen un impacto directo sobre el consumo del vino, pues encarecen su precio final. Al no existir en la Unión Europea una política fiscal común y estandarizada en cuestión de bebidas alcohólicas, varían de país a país. Generalmente, los países productores como por ejemplo España, son más permisivos y gravan menos que los países con producciones pequeñas o no productores, como son el Reino Unido o los Países Nórdicos.

IMPUESTOS ESPECIALES O ACCISAS

Son impuestos indirectos sobre la fabricación y el consumo específico de vinos, frente a los que gravan el consumo en general, como por ejemplo el IVA. Son muy variables de país a país y, por lo general, tienden a establecerse en todo el mundo para  desincentivar el consumo de alcohol por razones de salud o religiosas, aunque esto puede ser una excusa para recaudar fondos y/o proteger las industrias locales de otras bebidas alcohólicas distintas al vino. En países productores, como es el caso de España, la mayoría de los vinos (aquellos con menos de 15º en volumen de alcohol) está sujeta al impuesto (por imposición europea) pero a tipo cero, para apoyar el sector vitivinícola nacional, así como favorecer el consumo y la competividad en exportación. En cambio, los países con producciones cortas o no productores suelen imponer impuestos especiales, ya sea dentro de la Unión Europea (ej. Reino Unido) o fuera de ella, los cuales en muchos casos obligan al productor a importador a colocar estampillas fiscales sobre los tapones de las botellas (ej. muchos países del Este de Europa). En la Unión Europea, se está todavía a la espera de una armonización global de los impuestos especiales sobre el vino, aunque está prohibido gravar a los vinos de otros Estados miembros con imposiciones distintas a las aplicadas a los nacionales. Sin embargo, hay casos concretos en que los impuestos especiales no son exigibles.

PARTIDA ARANCELARIA

Código numérico que adoptan los países (más de 200) adscritos al Sistema Armonizado de Descripción de Mercancías y Codificación (HS), que se asigna a distintos tipos de vinos para facilitar su identificación y control a efectos aduaneros y de estadísticas de comercio exterior. Se compone como mínimo de seis dígitos reconocidos universalmente, aunque puede extenderse hasta 10 ó más (ej. el sistema TARIC en la Unión Europea). Las dos primeras cifras corresponden al capítulo (en el 22 se encuentran los vinos), las dos siguientes a las partidas (los vinos, incluso los encabezados, se agrupan en el código 2204), mientras que los números 5 y 6 corresponden a las subpartidas (que identifican los tipos, por ejemplo el vino espumoso con el código 220410). Sucesivas numeraciones persiguen especificar aún más los tipos de vinos.

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