domingo, 18 de diciembre de 2011

Extracción y Almacenamiento del Orujo


ORUJOS O BANGAZO DEL VINO

Los orujos son residuos como escobajo, pepitas, pulpa y hollejos que se producen durante el estrujado, despalillado o prensado del fruto, o tras la fermentación de los vinos. Durante la elaboración de vinos blancos, en la que son retirados antes de la fermentación, son dulces y frescos. En tintos, que se elaboran con sombrero, hay restos de alcohol y lías finas. Los orujos se pueden destilar para producir orujo, o se pueden tratar para recuperar bitartratos (ej. Chemor tártaro), para obtener agentes colorantes para la industria alimenticia, e incluso, ocasionalmente par elaborar aceite de pepitas de uva.

EXTRACCIÓN Y ALMACENAMIENTO DEL ORUJO

La extracción del orujo agotado procedente de las prensas, puede realizarse mediante diversos dispositivos, como son los transportadores de tornillo sinfín o de banda continua. Generalmente se sitúan por debajo de las prensas, recibiendo en una tolva el orujo descargado por gravedad, de capacidad suficiente para contener la totalidad del mismo y así permitir continuar con los ciclos de prensado, mientras que los transportadores evacuan en orujo hacia fuera de la bodega.

El orujo puede ser retirado directamente con destino a la alcoholera, depositándolo simplemente en un patio de acumulación, o por el contrario utilizando remolques o contenedores, de 3.000 a 5.000 kg de capacidad unitaria, que facilitan las operaciones de retirada, pero que precisan de una cierta logística en la organización de un flujo de transporte. Con objeto de espaciar la recogida y transporte de los orujos, utilizando remolques de mayor capacidad, además de simplificar las operaciones de extracción y acumulación de los mismos, se pueden emplear los silos o contenedores elevados de orujo, de capacidad variable, generalmente formados por módulos de 20 a 25 m3 de capacidad unitaria, elevados sobre el suelo un espacio suficiente para que circule por debajo un camión con su remolque, y dotados de una o dos compuertas de vaciado, abatibles o mejor de tipo tajadera, accionadas por un mecanismo hidráulico. La carga de estos silos se realiza por medio de un elevador de orujo del tipo de cangilones y su distribución superior se realiza por un transportador horizontal de tornillo sinfín.

Otra opción a la gestión del orujo, es la de empleo de una prensa hidráulica y contenedores compactadores de orujo, situados en la parte exterior de la bodega, llegando el orujo procedente de las prensas mediante transportadores convencionales. La prensa de orujo dispone en su interior de un pistón con desplazamiento horizontal, encargado de realizar la función de compactación a una presión regulable, estando acoplada a un contenedor mediante una boca de entrada. El contenedor está construido para resistir la presión del orujo compactado, llevando en su interior un pequeño depósito con un sistema de evacuación de líquidos hacia el exterior. Una vez llenado el contenedor, éste es retirado por un camión porta-contenedores hacia la alcoholera y siendo sustituido por otro vacío que permanece a la espera.

En algunas bodegas, el orujo fresco o fermentado puede ser almacenado en su totalidad, en unas dependencias auxiliares, llamadas pozos de orujo, donde permanecen hasta su retirada en los meses del invierno. Los pozos de orujo son unos depósitos subterráneos, prismáticos, abiertos por su parte superior, de 4 o 5 metros de profundidad máxima, construidos de obra de fábrica y protegidos del sol y de la lluvia. Se construyen de una capacidad suficiente, para que se pueda vaciar cada uno en unos pocos días y el orujo así no se pueda estropear. Sus esquinas o aristas deben redondearse, para eliminar los puntos de acumulación de suciedad.

La solera de estos pozos debe estar inclinada hacia una esquina, donde se sitúa un pequeño pocillo que permite la acumulación de los líquidos alcohólicos que escurren de la masa de orujos almacenados, llamados caldos de pozo; construyéndose además por encima de éste, una canalización vertical perforada, que facilitará el escurrido y la evacuación de los caldos de pozo. El llenado se realiza por capas de orujo o tongadas, compactándolas adecuadamente y especialmente en los ángulos o esquinas, y una vez llenados, deberán quedar bien sellados, para evitar la pudrición de las primeras capas de orujo. Aproximadamente de 100 kg de orujos procedentes de una vendimia de 12º a 13 º de alcohol, pueden obtenerse unos 4 o 5 litros de alcohol y otras 3 a 4 kg de ácido tartárico.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por la informacion brindada, me sera muy util para la elaboración del trabajo

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