jueves, 22 de diciembre de 2011

Filtración Tangencial


FILTRACIÓN TANGENCIAL EN EL VINO

La principal desventaja de esta filtración son sus elevados costes de inversión, su primera introducción en la industria vinícola fue en las grandes bodegas embotelladoras que podían amortizar la inversión abaratando, sobre todo, el gasto en membranas de microfiltración previa al embotellado y la eficiencia energética.

En su origen eran difíciles de limpiar y había problemas con la regeneración de las membranas. Además tenían un nivel de separación muy bajo, y aplicados al vino modificaban su composición en polisacáridos y otras macromoléculas.

No obstante hoy día gracias a la evolución tecnológica, estos filtros han mejorado sustancialmente y han entrando en bodegas de cualquier perfil, dimensión y calidad de producto.

Existen dos grandes grupos de los materiales utilizados en la fabricación de las membranas: Orgánicas (polipropileno, carbono,...); Inorgánicas (metálicas, cerámicas...)

El filtro de membranas tangencial permite limpiar el vino en continuo, es decir el vino está entrando continuamente y no se colmata nunca. No tiene problemas medioambientales, como el filtro de tierras. Prácticamente no tiene pérdidas de vino y es autolimpiable.

En estos filtros el vino circula en sentido tangencial al sentido de la circulación. Es decir la incidencia del flujo de vino sobre la membrana de separación no es perpendicular, sino tangencial. El vino que atraviesa las membranas queda filtrado; el que no, arrastra los turbios, los cuales se van concentrando y se van eliminando.

Los turbios son arrastrados porque el vino circula a mucha velocidad y presión. El vino que sale con turbios recircula y se vuelve a filtrar. Debido a la alta velocidad y presión, el vino que recircula se calienta y hay que enfriarlo.

La clave de cualquier sistema de filtración tangencial son las membranas, el cuidado y mantenimiento de todas ellas es la clave de la calidad y la rentabilidad.

Después de un número de horas de funcionamiento de la filtración, variable según las condiciones de trabajo, las membranas llegan a un grado de colmatación elevado y el caudal de permeado disminuye a valores inferiores a la producción mínima aceptable.

El procedimiento de limpieza, cuya frecuencia dependerá de la carga de turbios y del caudal unitario de filtración, se suele hacer cambiando periódicamente el sentido del flujo de filtración o retrofiltración. Todo el proceso está automatizado.

Pero el retrolavado periódico disminuye su efectividad a medida que transcurre el proceso y un mayor número de partículas obstruye los poros de la membrana y se requiere entonces un lavado químico. Cuando esto ocurre, la filtración deberá ser detenida y se procederá a efectuar un lavado intenso de las membranas, que consiste en vaciar el circuito y cargarlo nuevamente con solución de reactivo en recirculación durante un tiempo que suele oscilar en una hora. Existen productos comercializados cuya mezcla de componentes está estudiada para conseguir la mayor efectividad según el tipo de ensuciamiento que se presenta en la membrana.

Para este tipo de filtros también se han desarrollado aplicaciones específicas, para la clarificación y esterilización de mostos, producción de vinos dulces parando la fermentación por métodos físicos, etc.

Por ejemplo en vinos con pH alto y poco margen de tratamiento con SO2, el riesgo de una fermentación maloláctica conflictiva o un ataque de brettanomyces es alto. El disponer, o alquilar, de un equipo que nos puede dejar el vino problemático en condiciones casi estériles pude ser la mejor opción.

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