jueves, 8 de diciembre de 2011

Urbina Vino Rosado de Rioja 2008


URBINA VINO ROSADO DE RIOJA 2008

Color rosa salmón con algún reflejo de intensidad frambuesa. Buena carga frutal en nariz, desarrollando matices de grosellas y fresas de nata, atisbos herbáceos suaves y un edificante perfume cítrico. Es elegante en su entrada en boca, marcando buen desarrollo de acidez, resultando chispeante y fresco, con un recorrido pleno y envolvente. Persistencia media. Considero que es un rosado envolvente, que pueden servir perfectamente para acompañar una comida estival. Postgusto que expresa más frutos rojos del bosque y fresas, además de una carga efectiva de cítricos y un redondeo con recuerdos herbáceos muy sugerentes.

BODEGAS PEDRO BENITO URBINA

Fue en 1973 cuando la familia Benito Urbina, con cuatro generaciones de dedicadas al cultivo de la vid y la elaboración de vinos, y propietaria de unos pequeños calaos centenarios en Cuzcurrita de Río Tirón, en la parte más norte-occidental de La Rioja Alta; decidió emprender la aventura enológica, construyendo una bodega con la que embotellar su propia marca, y desde la que vendimiar sus propios viñedos y lanzar al mercado vinos que fuesen el reflejo del alma de la zona. Puede que sus vino más famosos sean los Reservas y Grandes Reservas, en cuya elaboración participa Pedro Benito Urbina quien fuere el director de la Enológica de Haro; pero no podemos resistirnos a la tentación de probar sus rosados y claretes, hechos con la variedad de uva tempranillo.

VINOS ROSADOS

Vino que se elabora con uvas tintas, permitiendo el contacto o la maceración del mosto con los hollejos durante el tiempo suficiente para que tome la coloración deseada.

Los rosados tienen diversos matices de pigmento: rosa fresca, frambuesa, violáceos, fucsia, rosa pálido o claro, piel de cebolla, ojo de perdiz, coral, salmón, cereza, anaranjado, cobrizo, etc. Hay muchos vinos rosados que deben su nombre al matiz de color, como el clarete en La Rioja, el vino gris o el oeil-de-perdix suizo.

Al catar vinos rosados, conviene prestar atención a ciertas cualidades propias de estos vinos, especialmente el matiz de color y su personalidad frutal (más marcada que en la mayoría de vinos tintos), que los hacen tan sensuales y seductores.

En general, los rosados tienen más graduación que los blancos, pero mantienen esa ligereza y ese frescor que no se encuentran en los tintos. Un aspecto interesante es distinguir entre rosados secos y más dulces, según las exigencias de los platos que los acompañan, ya que a veces el elaborador deja un rastro azucarado para compensar el amargor natural del tanino.

Algunas zonas producen frescos rosados de aguja, que conviene distinguir de vinos rosados a los que se añade anhídrido carbónico industrial, como si fueran refrescos, como es el caso de la mayoría de los lambruscos que se encuentran en las pizzerías.

Los vinos rosados dan muchos ejemplares nobles y, desde el punto de vista enológico, impecables. No obstante, algunos confunden el buen rosado con ciertos vinos más sencillos que se venden en las zonas turísticas, ante la demanda de un caldo para saciar la sed.

Para valorar un rosado hay que hacerse a la idea de que el vino intenta ser algo más que un blanco y no algo menos que un tinto. Su vinificación y las técnicas de fermentación no pretenden obtener tintos, sino más bien unos blancos pigmentados.

En la naturaleza no abundan las uvas rosadas. La variedad gewurztraminer adquiere, en su madurez, un precioso color rosado, pero sus uvas se elaboran siempre en blanco, produciendo elegantes vinos aromáticos. También pueden considerarse rosas otras variedades, como la pinot gris, que son mutaciones descoloridas de uvas tintas y que se utilizan para elaborar vinos rosados. Existe, sin embargo, una variedad de uva rosada (la cepa poulsard) que se utiliza para la producción de vinos rosados.

Para elaborar rosados se necesita recurrir al pigmento de las uvas tintas. Los antocianos oscuros contenidos en los hollejos se maceran en el mosto, prestando al vino su color. Según la duración y la intensidad de esta maceración, los rosados exhiben una seductora gama cromática: desde el más  delicado tono gris hasta el rubí más intenso de los claretes. La potencia colorante de las diferentes variedades influye, además, en la intensidad del rosado.

A veces, para reforzar la personalidad aromática pueden hacerse maceraciones en frío de las uvas, manteniéndolas a baja temperatura durante unas horas, procediendo luego al estrujado y a la fermentación. Algunos rosados más suaves hacen la fermentación maloláctica, según las preferencias del elaborador. Según el método de elaboración, se pueden distinguir diferentes rosados.

Rosados de Mezcla. Se obtienen mezclando vinos tintos y blancos. Salvo los espumosos, que admiten siempre excepciones a las reglas habituales de los vinos tranquilos, el rosado de mezcla no se considera de calidad. El champagne rosado es una excepción muy peculiar, ya que  puede elaborarse por mezcla de vinos blancos y tintos.
El tinto de pinot noir se añade a una champagne blanco en el momento de componer la cuvée, obteniendo así la leve coloración deseada. Este método excepcional tiene  una explicación: el efecto de las burbujas es lo más importante en un vino espumoso y, además, el anhídrido carbónico potencia la sensación de astringencia en los vinos rosados que exhiben demasiada estructura tánica. La mezcla era tradicional en algunos vinos españoles que llamaban claretes.

Rosados de Sangrado. Son los más usuales en todo el mundo y se obtienen estrujando las uvas tintas (mejor en frío) para hacer  macerar el mosto durante algunas horas en contacto con sus hollejos. Luego, la fermentación de este mosto ya ligeramente coloreado se hace sin hollejos, como si se tratase de un vino blanco. Cuando la maceración es muy corta se obtienen vinos muy claros, como los bush wines americanos. Estos rosados se benefician del aporte aromático de los hollejos, recibiendo también una ligera estructura tánica que los hace aptos para acompañar platos más recios (embutidos, carnes blancas, ciertos pescados como el rape, pastas con salsas de tomate, etc.).

Rosados de Prensa. Se obtienen estrujando y prensando las uvas tintas. La diferencia con el vino tinto es que el mosto de gota y el de la primera prensa, que aporta color, fermentan sin maceración de los hollejos.

Rosados de Fermentación. Se obtienen estrujando uvas tintas que, como si se tratase de un tinto, fermentan unas horas junto con sus hollejos. Al cabo de 24 o 48 horas se sangra la cuba (o sea, se separa el mosto de los hollejos) y la fermentación prosigue como si fuese un vino blanco.

Rosado de Vino Tinto. Se obtienen con vinos tintos clarificados y decolorados con técnicas enológicas. No es, como puede comprenderse, un vino de calidad.
La gran mayoría de los rosados mediterráneos se elaboran a partir de las variedades tintas garnacha, cariñena o monastrell. Esta última proporciona rosados capaces de recibir cierta crianza, como los bandol. En España se elaboran excelentes rosados de tempranillo. Existen, en todo el mundo, otros rosados originalísimos que proceden de cabernet sauvignon, pinot noir, merlot, etc.

Bodegas Pedro Benito Urbina
C/Campillo N. 33-35, 26214 Cuzcurrita del Río Tirón
Teléfono: 941 22 42 72
www.urbinavinos.com

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