domingo, 1 de enero de 2012

Acondicionamiento de los Vinos para su Comercialización


ACONDICIONAMIENTO DE LOS VINOS PARA SU COMERCIALIZACIÓN

Bajo el concepto de acondicionamiento se agrupa todas aquellas operaciones, que suponen el envasado del vino en unidades de volumen de pequeño tamaño para su distribución comercial y posterior consumo, utilizándose normalmente como formatos estándar los de 750 ml y 1.000 ml de capacidad; aunque también son normales los volúmenes de 187,5 ml bajo en nombre de “botellín de aviación”, 375 ml como “media botella”, 500 ml como “medio litro” y 1.500 ml como “mágnum”, además de otros formatos superiores al mágnum, empleados más bien para acciones de mercadotecnia cuando son botellas de vidrio, o en recipientes de diferentes materiales derivados de la venta de vino a granel, como: garrafas, bag in box, etc.

El acondicionamiento comercial de los vinos se suele realizar en botellas de vidrio, denominándose entonces esta operación como de “embotellado”, la cual comprende en la actualidad una sucesión de máquinas llamada “línea de embotellado”, compuestas generalmente de diferentes partes colocadas en un orden sucesivo: despaletizador de botellas, lavadora o enjuagadora de botellas, llenadora de vino en las botellas, taponadora de botellas, distribuidora y alisadora de cápsulas de botellas, etiquetadora de botellas, formadora de cajas, llenadora de botellas en cajas o encajadora, cerradora de cajas, y paletizadora de cajas, además de otros materiales, como cintas transportadoras, motores de arrastre, dispositivos marcadores, etc. Mientras que en otras ocasiones, el acondicionamiento se realiza en otro tipo de envases, denominándose entonces esta operación como “envasado”, donde destacan en la actualidad los envases de cartón prismáticos de un litro tipo “brik”, utilizándose en este caso dos máquinas, una que construye el envase, lo llena de vino y lo cierra herméticamente, y después otra máquina paletizadora de los envases.

Desde el punto de vista enológico, las operaciones o máquinas que pueden afectar especialmente al vino en mayor o menor cuantía, son las del embotellado o envasado, así como la del taponado y sobretaponado, por lo que son de importancia, puesto que pueden influir en la calidad del vino. El resto de elementos de las líneas de embotellado o envasado de los vinos, también son de importancia, pero afectan más bien a otras cuestiones de imagen comercial, y no se encuentran sujetas a las cuestiones técnicas de propio vino.

En una línea de embotellado, la máquina directora o mejor dicho la que gobierna el rendimiento de la instalación es siempre la llenadora de vino, debiendo incrementarse sucesivamente y paulatinamente el rendimiento de las otras máquinas de la línea, tanto hacia delante, como también hacia detrás; de tal forma que de este modo se evita hacia detrás la falta de suministro de botellas vacías a la llenadora, y hacia delante los posibles atascos o retenciones debidos a una menor capacidad de trabajo.

Un aspecto también muy importante del embotellado es el etiquetado, y especialmente en lo referente a sus menciones legales, citándose las mismas para los productos vitivinícolas de la Unión Europea Normas Legales de Etiquetado.

LÍNEA DE ENVASADO DE VINO

El envasado del vino se realiza, habitualmente, en la bodega mediante embotelladoras propias o embotelladoras móviles alquiladas.

La primera etapa en la línea de envasado del vino consiste  en la recepción y almacenamiento de las materias auxiliares (botellas, tapones, corchos, etiquetas, cajas, palets, etc.). Las botellas son lavadas con agua caliente y detergentes apropiados, enjuagándose posteriormente. Mas tarde, se introduce el vino en las botellas y se procede al taponado y encapsulado de las mismas. Tras el etiquetado y embalado de las botellas, se realizará el almacenamiento y expedición del producto terminado.

La botella es el continente donde va a permanecer el vino una vez elaborado, bien si está destinado a un consumo rápido, en el caso de los vinos jóvenes, o para que reposen en ella aquellos que necesitan completar su evolución, caso de los vinos de crianza. Son numerosos los modelos de botella utilizados para envasar el vino. En España, se utilizan básicamente tres tipos que coinciden con los que Francia adoptó en su día para distinguir unas zonas vinícolas de otras. EL modelo más extendido es la Bordelesa, alta y cilíndrica, con dos variantes, una corta y otra larga, con una diferencia de tres centímetros entre ellas. Otro modelo, el más antiguo, es la botella de Borgoña, ancha y corta. La tercera es la tipo Rhin, de origen alsaciano-germánico de las riberas del Rhin, es la más  esbelta de las tres y la que generalmente se utiliza para blancos y rosados. El tamaño de la botella también influye en la evolución de su contenido, algunas veces de manera determinante. La imagen cotidiana de la botella de vino se  corresponde con la de 75 centilitros, muy práctica y manejable, pero se ha comprobado que en envases de vidrio más grandes se retrasa el proceso evolutivo del vino y se amplían las posibilidades de que afloren más matices, es por esto que la botella tipo mágnum (1,5 L) es la más adecuada para guardar el vino, ya que una mayor cantidad contiene una menor proporción de aire en la cámara que separa el líquido del corcho, con lo que la evolución del vino se hace más lenta y se prolonga la capacidad de envejecimiento del mismo.

En cuanto al corcho, es una materia elástica que se utiliza para aislar el vino del exterior. Es un producto natural, flexible, ligero, y en generalmente suele ser impermeable e inocuo, no transmitiendo ningún sabor. Hay que tener encuenta que para que cumpla su misión como tapón, no se pudra, sea flexible e impida la filtración de oxígeno, mohos y bacterias que puedan contaminar el contenido de la botella, tiene que proceder de alcornocales con una antigüedad mínima de 20 años, tiempo necesario para que la corteza de estos árboles adquiera la madurez suficiente y puedan extraerse  unos corchos sólidos, compactos, lisos, sin poros ni fisuras, flexibles y, ante todo, sanos. Es errónea la creencia tan extendida de que le vino respira por el corcho, cuando en realidad, cuanto más hermético sea éste mucho mejor.

La cápsula es la envoltura que cubre el gollete de la botella. Se invento con el fin de evitar posibles descorches y falsificaciones del vino, como un precinto de seguridad que acabó convirtiéndose en un componente clásico de la botella, más estético que práctico. Tradicionalmente, una vez se hubo superado al lacre, la cápsula ha sido de plomo, pero esto toca a su fin desde que se ha descubierto que este material no es apto para uso alimentario, por lo que está siendo sustituido paulatinamente por otros materiales inocuos como el estaño o el plástico y aluminio.

La etiqueta es la tarjeta de identidad del vino, en la cual se detalla aquella información que debe tenerse en cuenta antes de proceder a probarlo. Es una información breve, telegráfica, que da cuenta del origen, marca, zona, añada, variedades de uva, registro embotellador, grado alcohólico, identificación y ubicación de la bodega, denominación de origen, registros de sanidad y de exportación. La estética de la etiqueta juega un papel fundamental, no hay que olvidar que es la presentación del vino, lo que antes entra por los ojos.

La contraetiqueta representa la legalidad, es el sello oficial del Consejo Regulador de la Denominación de Origen respectiva. A veces, tiene también un componente informático, aquello que no aparece en la etiqueta, como generalmente ocurre con los datos sobre el envejecimiento a que ha sido sometido el vino, son las palabras Crianza, Reserva y Gran Reserva.

El collarín es un elemento más bien estético que suelen llevar alunas botellas, sobre todo las de tipo Rhin, adherido al cuello. Son utilizados para completar las etiquetas, indicando el año de cosecha, el tipo de vino, etc.; de esta forma, una misma etiqueta puede utilizarse para diversas versiones de un vino con sólo modificar el collarín.

DIAGRAMA DE LA LÍNEA DE ENVASADO DE VINO

Recepción y almacenamiento de materias auxiliares → Lavado de las botellas → Llenado del vino → Cerrado de las botellas → Etiquetado y embalado de las botellas de vino → Almacenamiento y expedición del producto terminado.

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