lunes, 2 de enero de 2012

Embotellado del Vino


EMBOTELLADO DEL VINO

El embotellado es el proceso final de elaboración, que consiste en envasar el vino en su botella de vidrio, con el tapón adecuado. Las bodegas tienen que disponer de cadenas automatizadas de embotellado. Estas cadenas llenan la botella, le colocan el tapón, la cápsula, la etiqueta y las van distribuyendo en cajas de cartón, que se colocan en palets.

La fecha de embotellado es una mención facultativa que aparece en las etiquetas y que pude datar con mayor precisión la vida del vino.

La mención de embotellado en la propiedad se incluye en la etiqueta o en el collarín de los vinos que embotella el propio embotellador en su bodega. Todos los vinos, buenos o modestos, deben llevar obligatoriamente la dirección y el nombre de la bodega donde se embotellan. Esta información puede figurar codificada con siglas y números.

El embotellado exige una técnica higiénica muy segura, para que el vino se conserve igual durante el resto de su vida. Por eso el embotellado se realiza después de estabilizar y filtrar los vinos.

Las mejores instalaciones realizan un embotellado esterilizado, que requiere muchos cuidados y tecnología avanzada. El embotellado con gas inerte consiste en reemplazar por nitrógeno el aire situado entre el vino y el tapón.

Las embotelladoras son los aparatos que se utilizan para el llenado de las botellas. Su trabajo va unido al de la máquina taponadora. Las embotelladoras actuales son automáticas y están dotadas de los máximos adelantos higiénicos.

Algunos expertos recomiendan que los vinos embotellados, cuando se guardan más de 10 o 15 años deberían ser reencorchados.

Proceder al embotellado con bastante rapidez. Si el vino ha viajado en un tonel, hay que dejarlo reposar dos semanas antes de ponerlo en las botellas. No embotellar con demasiado calor ni demasiado frío. En realidad, se trata de buscar las condiciones  que en los posos de las barricas no se remuevan. Una antigua tradición artesana desaconseja los días de tormenta y de viento, probablemente cuando es más fácil que se produzcan alteraciones bacterianas en los vinos. Lo mejor es trabajar con una presión atmosférica a los 75 milibares.

Limpiar bien las botellas. Hay que asegurarse que las botellas están limpias, bien aclaradas y secas. Las botellas suelen comprarse ya esterilizadas. Pero si es preciso lavarlas, es mejor utilizar agua caliente. Eventualmente, puede utilizarse una solución de sosa (20 g/l) en agua y un cepillo especial para limpiar el interior. Preparar los tapones adecuados. Es mejor optar por el corcho, material ideal para obturar las botellas, y comprobar que su aspecto sea liso y uniforme.

Inclinar la botella al llenarla. Aproximando la botella a la cánula de llenado hay que dejar fluir el vino a lo largo de la pared de vidrio, vigilando que el líquido no caiga exactamente en la zona del gollete donde se debe aplicar el tapón. Si se moja esta parte de la botella, el corcho no se adherirá bien. La botella debe mantenerse ligeramente inclinada, de forma que no aparezca espuma en la superficie del líquido.

Taponado. Se utiliza una encorchadora manual y se comprueba que el tapón (que se habrá enfriado mojándolo en agua clara) esté lo más cerca posible del vino cuando la botella  se encuentre en posición vertical. Es importante dejar reposar las botellas algunas horas antes de ordenarlas horizontalmente. El diámetro del corcho deber ser 6 mm superior al del gollete. Si la encorchador es manual, pude ser conveniente antes de encorchar hinchar los tapones en agua caliente (diez minutos) o calentarlos al vapor, por ejemplo en una olla a presión para facilitar el encorchado.

Etiquetado. En ella tiene que constar el nombre del vino, el elaborador, la añada, la variedad, el pago o zona y la denominación de origen.

HISTORIA DEL EMBOTELLADO

El embotellado del vino en recipientes de vidrio es una práctica relativamente reciente que se puede fechar en la segunda mitad del siglo XVIII.

El vidrio y por lo tanto la botella existen en la actualidad, por una evolución histórica que se inicia con la fabricación del vidrio hace unos 3.000 a 5.000 años en el litoral de la antigua Fenicia en la desembocadura de río Belus. Un pasaje de la Historia Natural de Plinio, cita el hecho de unos mercaderes navegantes, que habiendo hecho una escala en una playa de este lugar, utilizaron panes de nitro que transportaban, ante la ausencia de piedras, como soporte para el hogar donde cocinar o calentar sus alimentos. Los panes con la arena del suelo y bajo la acción del calor, ocasionaron la fusión de la arena, formando un reguero transparente de vidrio. Aunque en la antigüedad el vidrio se utilizó para diversos fines de la actividad humana, la aparición de la botella como envase procede de principio del siglo XVIII, pues hasta entonces se utilizaban otros recipientes para el transporte y comercialización del vino, tales como: ánforas, pellejos, odres, toneles, etc. Posiblemente el nombre de la botella procede del latín “buttis” que significa tonel y su diminutivo es “buttícula”, aunque en la actualidad la definición de una botella corresponde a un recipiente alargado, de gollete estrecho y de vidrio, que sirve para contener, conservar y transportar líquidos.

La evolución de la forma de la botella a partir de su aparición, donde tomaba un aspecto de cebolla, pasa por un alargamiento del envase hasta alcanzar el perfil de un formato “borgoñesa”, a partir de la cual derivaron hasta nuestros días otros tipos como: “bordelesa”, “champañesa”, “renana”, “jerezana”, etc. El volumen, la forma de la botella y el cuello de la misma, variaban notablemente en un principio debido a una fabricación artesanal, pero a partir de principios del siglo XX es cuando aparece la fabricación mecánica de las botellas, lo que permite obtener producciones de formato regular y por lo tanto la mecanización de las operaciones del embotellado.

Debido a sus excelentes propiedades, salvo por su fragilidad, el vidrio sigue siendo prácticamente casi el único material que se continúa utilizando en la fabricación de botellas para mostos o vinos, aunque con otras bebidas se pueden emplear otros materiales, como el cloruro de polivinilo (PVC) o el polietileno de alta densidad (PET), siendo el primero transparente, rígido y resistente a los impactos, aunque presenta una cierta permeabilidad frente al oxígeno; y el segundo es también resistente, pero de algo más opaco y translúcido, pero es impermeable a los gases. Las botellas de plástico se fabrican por un simple procedimiento de extrusión y soplado, mientras que las de vidrio su proceso de fabricación es mucho más complejo.

1 comentario: