jueves, 26 de enero de 2012

La Poda de la Vid


LA PODA DE LA VID

La poda de la vid es la eliminación de una parte de los sarmientos para obtener el equilibrio entre el desarrollo de la planta y su vegetación, adaptándola a un sistema determinado de conducción.

Históricamente se puede hablar de viticultura a partir del momento en que los hombres supieron podar la vid. Las vides abandonadas no sólo presentan un desagradable aspecto silvestre, sino que padecen este exceso de vegetación, a la vez desordenada y raquítica, produciendo escasos racimos con pequeños granos de uva de gusto bastante desagradable.

La estructura general del viñedo (densidad y geometría de plantación, orientación, forma de conducción en libre o sobre espalderas) determina el sistema de poda. Los viticultores vigilan mucho la operación de la poda, que condiciona el futuro de la vid y constituye una labor decisiva para la calidad futura del vino.

Hace algunos años los consejos reguladores de muchos países mediterráneos defendían unas densidades de plantación muy pobres (hasta 1.500 pies/ha), lo que obligaba a realizar podas más ambiciosas en cada planta para obtener un rendimiento rentable. Hoy consideramos, sin embargo, que es mejor aumentar la densidad de plantación, siempre dentro  de un equilibrio (hasta 5.000 pies/ha en zonas secas), ya que, cuantos más pies haya por hectárea, menos necesario será cargar cada cepa para obtener los beneficios legítimos que busca el viticultor. Los sistemas de poda más utilizados son: cordón, guiota, gobelet o vaso y lira.

Durante los primeros años de vida de una vid, el viticultor procurará conducirla y darle forma: para ello utilizará la llamada poda de formación, en la medida en que favorece el desarrollo de la planta y no la producción de racimos.

Cuando ya la planta es adulta, se practica la poda de fructificación, que debe asegurar a la vez el desarrollo de un follaje suficiente y la maduración de una cantidad óptima de uva. Así se consigue vencer la tendencia natural de la vid a formar lianas trepadoras, zarzas y parras. Y es probable que desde muy antiguo los viticultores iniciasen esta labor de selección, realizada a través de la poda, persiguiendo una mejora del fruto por encima de los genotipos silvestres que sólo estaban dotados de crecimiento vegetativo. Incluso es posible que algunos animales, como las cabras, devorasen algunos sarmientos de las vides que crecían salvajes en forma de zarzas, demostrándole al viticultor que los frutos que se obtenían en estas cepas podadas eran mejores.

Poco a poco se fueron desarrollando dos tipos de poda: una más libre, representada por la parra conducida en porte alto; y otra más severa, representada por las conducciones con podas cortas, en porte bajo. La viticultura de calidad fue desechando las parras y adoptando las podas cortas. Y estas últimas se configuraron a su vez en las podas en vaso o las podad en espaldera, según los climas secos  o húmedos. Además, la conducción en hileras ordenadas se fue imponiendo para facilitar la mecanización.

En realidad, un principio rige la poda de la vid: es la búsqueda del equilibrio vegetativo y productivo. Hay que partir de la base de que las ramas o sarmientos que se han desarrollado durante el ciclo vegetativo presentan yemas que son a la vez de madera y de fruto. En consecuencia, la poda consiste en dejar cada año un número determinado de yemas (también llamadas ojos) teniendo en cuenta el ciclo vegetativo siguiente, es decir, en función del número de ramas necesarias para el desarrollo de un follaje suficiente y del número de racimos que puedan alcanzar una maduración óptima.

También se habla de poda larga y poda corta; la razón principal que conduce a elegir entre estos dos tipos de poda es la cepa. Aunque todas las yemas sean potencialmente de madera y de fruto, a veces las yemas de la base de los sarmientos no son fértiles, por lo que es necesario podarlas largas. En el caso opuesto, otras cepas son fértiles desde las yemas de la base del sarmiento, y una poda corta bastará generalmente para asegurar una producción satisfactoria.

Sólo el equilibrio permite el desarrollo de un viñedo de calidad. En efecto, podar discretamente  una vid vigorosa conduce, en el curso del ciclo vegetativo siguiente, al desarrollo de renuevos surgidos de yemas de tronco y llamados, de manera muy explícita, chupones; esta vid habría podido soportar  una carga  más importante, expresada en  número de yemas destinadas a la poda. Por el contrario, podar generosamente  un pie debilitado lleva a agotar rápidamente sus reservas haciéndole llevar una cantidad excesiva de racimos.

Aunque las tijeras  neumáticas y eléctricas hayan reemplazado a la antigua podadera, la poda sigue siendo larga y  pesada. Efectivamente, cada vid necesita  de cuatro o cinco golpes de tijera. Una hectárea exige repetir el mismo gesto de 20.000 a 25.000 veces, contando una media de 4.000 a 5.000 pies por hectárea.

Las plantas suelen podarse durante su etapa de reposo vegetativo, desde la caída de las hojas hasta el brote. Una poda muy precoz, cuando todavía no han caído las hojas de otoño, privará a la planta de una parte de sus reservas, con lo cual será más sensible al frío del invierno. En el caso opuesto, una poda demasiado tardía, después de aparecer las yemas, tendrá  a retrasar el brote; éste es, pues, uno de los medios utilizados para disminuir los riesgos de pérdidas debidas a las heladas de primavera, en particular en las vides jóvenes.

Los viñedos modernos practican la “poda mecánica”, técnica que obliga a cultivar  la planta sobre espalderas con una altura constante. Aunque los tradicionalistas criticaron mucho esta técnica, porque tiene alguna influencia sobre la calidad, parece demostrado que también compensa sus defectos al limitar la producción del viñedo y producir bayas más pequeñas. En la actualidad, la utilización de la electrónica permite una aproximación más metódica a la poda automatizada.

- Poda de Formación: La primera poda que se realiza en la planta joven para dotarla de su estructura y forma adecuadas.

- Poda de Producción: Poda que tiene lugar anualmente, cuando ya la cepa está formada, para regularizar su producción.

- Poda en Cordón: Sistema de conducción de la cepa, sobre espaldera de alambres.

- Poda en Lira: Sistema de conducción de la cepa que consiste en disponer la aplanta en forma de lira, permitiendo un microclima óptimo de las hojas y los racimos, además de una relación idónea entre la parte aérea y la parte subterránea de la vid. Se inspira en la llamada GDC (Geneva Double Courtain), un tipo de poda desarrollado en Estados Unidos. Existen diversos modelos de poda en lira: abierta y truncada.

- Poda en Palmeta: Tipo de poda que deja un tallo corto y brazos no muy largos con pulgares y varas. La poda guiota puede considerarse una variante, al igual que otras podas mixtas. Ofrece la ventaja de que permite alinear la cepas para la mecanización de las labores.

- Poda en Seco: Nombre que se aplica también a la poda tradicional debido a que se efectúa en invierno, cuando la planta está en reposo.

- Poda en Verde: Conjunto de operaciones que se hacen en la cepa para suprimir yemas, clarear los brotes y deshojar la cepa. Así se consigue vigorizar los brotes que quedan en la planta y obtener una mayor  aireación de flores y frutos.

- Poda en Virote: Poda tradicional en el campo jerezano que consiste en cortar el sarmiento a una altura de 40 cm por debajo de la yema superior a la que se ha de llevar la formación de la cepa.

- Poda Gobelet: Sistema de conducción de las cepas en poda corta, también conocido como poda en vaso. Muy tradicional en las zonas secas, consiste en darle a la planta la forma de un candelabro o vaso, dejando un tronco corto y robusto, del que salen varias ramas. El gobelet es un sistema  de conducción muy popular  y económico, ya que  no necesita espaldera. Tiene la ventaja de que la planta  presenta  mayor resistencia al viento. La conducción en vaso (poda gobelet) ofrece otra ventaja: una mayor resistencia de la planta a la sequía y a las enfermedades de la madera (eutipiosis, yesca, y BDA), que cada vez son más preocupantes en los viñedos.

El nombre de gobelet viene del latín gobbo “boca” y recuerda el vaso que se utiliza para beber. La palabra gobel designaba en Francia, desde el siglo XI, un pequeño recipiente de tierra o de metal, sin pie. En el siglo XIII se transformó en goblet.

- Poda Guyot: Sistema de poda y conducción sobre espaldera que consiste, esencialmente, en dejar una sola vara productiva.

1 comentario:

  1. Hola!! Quería compartir con vosotros que para el mes de noviembre visité la bodega
    Matarromera en un viaje enoturista que realizamos por la zona, nos comentaron muchas cosas
    sobre el mundo de la poda que no tenía ni idea… se suele realizar en octubre y en concreto por
    esta zona la uva era tinta del país!! Si os gusta el vino animaros a las visitas enoturistas son muy divertidas!!

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