lunes, 2 de enero de 2012

Máquinas Enjuagadoras y Lavadoras de Botellas


MÁQUINAS EJUAGADORAS Y LAVADORAS DE BOTELLAS

Las botellas que se utilizan en el embotellado de los mostos o vinos, pueden tener dos procedencias: botellas nuevas de un solo uso, donde las operaciones de acondicionamiento se limitan a la eliminación de las impurezas que pudieran contener, o las botellas de retorno que pueden ser utilizadas numerosas veces y que precisan de unas operaciones de lavado más profundas antes de su utilización. Para las primeras se utilizan máquinas sopladoras o enjuagadoras con agua limpia, mientras que para las segundas es necesario el uso de máquinas lavadoras, que acondicionan las botellas tanto en el interior como en el exterior de las mismas.

- Máquinas enjuagadoras de botellas.

Las botellas fabricadas en las vidrieras  salen de los túneles de recocido totalmente estériles, aunque posteriormente pueden contaminarse con microorganismos, así con contener impurezas de sulfato de sodio procedentes de la combustión del azufre en el túnel de recocido, o bien de partículas de vidrio, o alquitranes procedentes del fuel-oil, o grasa y grafito de los moldes de fabricación, o polvo del almacenamiento, o insectos, o agua de condensación, etc. Por lo tanto, aún procedentes directamente de las vidrieras, las botellas deben ser limpiadas, para lo que se emplea un soplado con chorro de aire, bastante eficaz en el caso de botellas secas, y con un tratamiento de al menos 10 segundos a una presión de 2 a 4 bares. O bien aplicando un enjuagado con agua fría o caliente en el interior de las botellas, con una presión de 2 a 3 bares, y un escurrido final de las mismas antes de su utilización. Para ello se utiliza agua limpia perdida, o en algunos casos el agua de enjuagado se recupera en una máquina situada junto a la enjuagadora, donde se filtra por una membrana muy cerrada y se esteriliza con una radiación ultravioleta antes de su reutilización.

En ocasiones las botellas nuevas se pueden esterilizar sumergiéndolas en un baño de agua sulfitada de riqueza variable en función del tiempo, debiendo instalarse en los locales de embotellado unos dispositivos para la eliminación o neutralización de los vapores del anhídrido sulfuroso residuales.

La utilización de agua caliente a 80º a 90º C en el enjuagado de las botellas, supone también una eficaz técnica para la esterilización de las botellas vacías nuevas, aunque el calentamiento puede presentar un efecto negativo en la posterior fase de embotellado, como por ejemplo un calentamiento del vino comunicado por el vidrio a elevada temperatura, o también por producir unas diferencias de nivel antes y después del llenado de las botellas.

- Máquinas lavadoras de botellas:

Las botellas de retorno pueden ser utilizadas de nuevo haciéndolas pasar por una máquina lavadora de botellas, donde no solamente se acondicionan en su parte interior, si no también en el exterior, con objeto de eliminar las etiquetas y otros elementos de decoración externa, y siguiendo un proceso secuencial:

- Entrada de las botellas sucias.
- Remojado previo en agua caliente a unos 30º a 40º C.
- Inmersión en una solución de agua y sosa a 65 a 75 º C.
- Rociado en una solución agua y sosa a 85º C.
- Inmersión en una solución de agua y sosa  a 65º C.
- Rociado con agua caliente a 45º C.
- Rociado con agua fría a 25º C.
- Rociado con agua fría.
- Salida de las botellas limpias.

La eliminación de las etiquetas se puede completar con un cepillado mecánico exterior, o bien mediante la utilización de ultrasonidos en los baños calientes de las soluciones de agua y sosa. En este tipo de acondicionamiento de las botellas usadas, es de una gran importancia realizar un control de calidad de las botellas lavadas, que no solamente afecta al aspecto de las mismas, si no también a su control microbiológico. En las máquinas lavadoras de botellas se debe controlar las temperaturas de los baños, así como también sus valores de pH, densimetría, alcalinidad total, alcalinidad libre y tensión superficial; completando la evaluación con una inspección de las botellas, no superando las 120 botellas / minuto si ésta es de visual, o de 500 botellas / minuto  si lo es de tipo electrónico.

- Calidad del agua de enjuague o lavado de botellas.

La calidad del agua en estas operaciones debe estar acorde con lo expuesto, pudiendo acondicionarse ésta para evitar las incrustaciones de sales, por los métodos de estabilización de las sales en disolución, mediante la adición de fosfatos polímeros, o por reducción de la dureza del agua, mediante la adición de sosa calcinada o viva en las proporciones de 1,4 a 0,6 gramos / hectolitro respectivamente, o bien fosfato sódico en 15 gramos / hectolitro, o tripolifosfato sódico, etc. La utilización de resinas de intercambio iónico también permiten la eliminación de las citadas sales responsables de la dureza del agua.
  
Para reducir la dureza se necesitan de 100 a 125 gramos de polifosfatos para 1.000 litros de agua con un grado alemán de dureza. Los productos de limpieza se utilizan en concentraciones entre un 0,5 a 1,0 % con un consumo de 0,2 a 2,0 gramos / botella de sosa, pudiendo determinarse analíticamente su concentración mediante la valoración con un ácido y un indicador como la fenolftaleína, o bien mediante una simple lectura de su conductividad eléctrica.

Se toman 50 ml de la lejía, a la cual se le añaden 4 a 5 gotas del indicador y se vierte en un erlenmeyer ácido clorhídrico N / 2, hasta que vira el color de la muestra. Para una lejía de sosa al 1 %, el color vira tras añadirle 25 ml de ácido clorhídrico. Su valor P es por lo tanto de 25. Si se conoce el factor de titulación de la lejía es de 0,04 en el caso de la sosa caústica, entonces la lejía es del 25 . 0,04  = 1,0 %, siendo pues el valor P el que indica la alcalinidad libre de la lejía.

Los sulfatos y cloruros de calcio y magnesio que contiene el agua, pueden precipitar con los detergentes sódicos, formando sales solubles y además carbonato de sodio que precipita especialmente a un valor de pH de 11,4 formando incrustaciones sobre la maquinaria y las conducciones, acompañando ésta de una corrosión metálica que siempre se debe evitar. Cuando el valor del pH es superior a 11,4 los carbonatos precipitan en forma poco adherente , siendo entonces fácilmente eliminables de las superficies incrustadas.

Los detergentes  utilizados deben responder a los siguientes criterios:
- Eficaces para la limpieza y esterilización de las botellas.
- Fácilmente eliminables mediante enjuague con agua y poco contaminantes.
- Sus restos no serán tóxicos, ni alterarán la calidad de los mostos o vinos.
- Serán solubles en agua, nada corrosivos y de precio económico.

LAVADO DE LAS BOTELLAS

En esta operación las botellas son lavadas con agua caliente y detergentes apropiados y autorizados, enjuagadas posteriormente, también con agua caliente, y secadas.

- Peligros: El principal peligro que encontramos en esta fase será el lavado inadecuado de las botellas. Otro peligro será la utilización de agua contaminada en el proceso de lavado.

- Medidas preventivas: La principal medida consistirá en mantener en condiciones óptimas de trabajo la lavadora mediante el mantenimiento preventivo de equipos. Otra medida preventiva importante será la de asegurar la potabilidad del agua a utilizar para evitar alteraciones posteriores.

- Límite crítico: Las botellas se lavan con agua caliente (80-90ºC) y con una disolución de sosa al 5% o ácido peracético, también al 5 %, o con cualquier otro detergente autorizado y adecuado. Se enjuagarán con agua potable (90ºC) y se secarán. El suministro y calidad del agua potable deberá cumplir con lo especificado en la legislación vigente (R.D. 140/2003).

- Vigilancia: Se vigilarán las botellas de forma visual, a su salida de la máquina lavadora, comprobando su limpieza y los posibles restos de agua de lavado. También se vigilará el funcionamiento correcto de la lavadora. En el caso del agua potable, se realizarán controles de nivel de cloración y análisis microbiológicos.

- Medidas correctoras: La principal medida correctora consistirá en retirar aquellas botellas que presenten restos de suciedad, procediéndose a un nuevo lavado, así como al restablecimiento del programa de limpieza, en caso de detectar cualquier desviación. También se podrá realizar una puesta a punto de la máquina lavadora. En lo referente al agua utilizada, cuando no sea de buena calidad se le adicionará cloro y se cambiará el punto de abastecimiento hasta que se subsane el problema.

- Registros: Se registrarán el mantenimiento preventivo de los equipos, los resultados de los análisis físico-químicos y microbiológicos practicados al agua, las incidencias observadas y las medidas correctoras aplicadas.

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