domingo, 1 de enero de 2012

Screwcap o Tapa a Rosca para las Botellas de Vino


CREWCAP O TAPA DE ROSCA PARA LAS BOTELLAS DE VINO

La tapa de rosca es el dispositivo, generalmente de latón o aluminio, que se enrosca a una espiral que se encuentra ubicada en la apertura de una botella especial de vino, actuando como cierre.

Una capa de materia inerte, por ejemplo de poliuretano o caucho, suele cubrir la parte que está en contacto con el vino.

Los principales beneficios: es que es inocuo no aporta aromas y sabores al vino; homogeneidad puesto que son todos iguales; el precio es relativamente barato; para el consumidor es fácil de usar puesto que no requiere ningún utensilio extra para su extracción; constituye un cierre perfectamente apto para el vino y algunos elaboradores y expertos lo consideran apto para los vinos de guarda no muy prolongada. De hecho algunos châteaux bordeleses ya están realizando experiencias de dejar reposar sus vinos con distintos tapones para poder analizar su evolución a lo largo del tiempo.

Los principales inconvenientes es la mala imagen para algunos consumidores; reduce mucho los vinos ya que cierra demasiado bien, dando defectos, como el SLO (Sulfur Light Odour), olor a SH2 o azufre. Por ello se aconseja meter el vino con menos SO2, ya que es un reductor; para el elaborador el coste que supone adaptar su maquinaria de embotellado a la rosca es elvado, ya que necesita un tipo de botella especial, lo que encarece el proceso frente a los tapones sintéticos y los tapones de corcho estándar. Este tipo de embotellado requiere de maquinaria especializada.

En muchos países este tipo de cierre esta ganando adeptos como en el Reino Unido o Estados Unidos, donde representa una seria alternativa al corcho para combatir la incidencia de vinos contaminados por TCA o acorchados.

El tapón de rosca, es el mismo que emplean los fabricantes de destilados, vinos generosos, pequeños formatos de botellas  y muchos elaboradores de aceites o vinagres de calidad, y que se está convirtiendo en algo tremendamente habitual, especialmente en el caso de los vinos blancos.

Los neozelandeses los han convertido en un auténtico estandarte, primero para su productos más internacionales, los blancos de sauvignon blanc, y después para muchos otros de sus vinos, hasta el punto de constituir una plataforma, la New Zealand Screw Cap Wine Seal Initiative, para promover su uso y concienciar al consumidor sobre sus beneficios. La plataforma ha acabado adquiriendo una dimensión internacional que ha dado lugar recientemente a la International Screwcap Initiative, un grupo de presión en toda regla que tendrá que combatir contra los todopoderosos lobbies del corcho.

Según un informe del Wine Intelligence nos revela que la aceptación por la tapa a rosca entre los consumidores mensuales de Estados Unidos (combinación de personas que dicen que les gusta la tapa a rosca y aquellos que son neutrales) se ha elevado un 70%, por encima del 59% registrado en 2008. Esta cifra sugiere que la tapa a rosca está ganando camino como un producto dominante en uno de los mercados más grandes de vino embotellado.

Las mujeres y los jóvenes de entre 18 y 34 años encuentran más aceptable la compra de vinos con tapa a roca que los hombres o consumidores de entre 45 y 54 años.

A pesar del crecimiento de la tapa a rosca, el corcho natural mantiene su dominio como el cierre preferido por los consumidores de vino, mientras que el corcho sintético sigue teniendo una amplia aceptación. Ambos cierres ha continuado con buena aceptación y afinidad en los últimos cuatro años.

Realmente parece ser una cuestión de mercados, en el caso de Reino Unido, la aceptación por la tapa a rosca se ha duplicado en los últimos 8 años y ha crecido 85% entre los consumidores regulares. Esto se compara con el 41% que aceptaba este cierre en 2003.

En similar período, la afinidad por la tapa a rosca ha pasado del 6% al 42%, acorde al informe de Wine Intelligence.

Así como en Estados Unidos, este crecimiento se debe principalmente a la aceptación por parte de las mujeres de entre 30 y 40 años, quienes son las que compran regularmente vino en el supermercado para consumirlo en casa. También empuja este fuerte crecimiento, el segmento de jóvenes consumidores que ha entrado recientemente en la categoría de vinos.

La escritora Jancis Robinson comenta que “los tapones de rosca son extremadamente buenos manteniendo el oxígeno, el gran enemigo del vino, fuera de la botella, e incluso demasiado buenos” y expresa sus temores respecto a una reducción excesiva en el tiempo de los vinos que eligen este cierre. Aunque también recoge la opinión de un experto que aboga por que las bodegas se planteen seriamente adaptar sus prácticas elaboradoras en función del tipo de tapón elegido y, en este sentido, sugiere que los vinos que elijan la rosca necesitarán cantidades significativamente menores de sulfuroso, por ejemplo.

OLORES A AZUFRE EN LAS TAPAS DE ROSCA

En un artículo en la revista 'The Australian & New Zealand Grapegrower & Winemaker' titulado 'Do corks breath? Or the origin of SLO' (Traducción: ¿Respiran los corchos? O el origen del SLO), se publico y planteo el problema de la aparición de olores a azufre o SLO (Sulphur Like Odour), cuando se usan tapones de rosca, 'screwcap', para el cierre de botellas de vino. Entonces nos podemos plantear que es peor el remedio de los tapones de rosca o que algunas botellas tengan sabor a corcho (TCA).

El estudio, se basa en las reacciones de oxidación y reducción de los vinos, el potencial 'redox' que viene finalmente a concluir que las botellas cerradas con tapones de rosca, aparte de que evolucionan de una forma 'diferente' y generalmente más lenta, sellan las botellas de tal manera que el intercambio de oxígeno con el exterior es nulo. Esto propicia la aparición de aromas de reducción que se denominan con las citadas siglas, SLO, tengan o no su origen en los compuestos azufrados.

La reducción es la reacción química opuesta a la oxidación. Los aromas de reducción durante la cata del vino, son olores generalmente asociados a compuestos volátiles azufrados, formados por falta de oxígeno durante la elaboración o guarda del vino. Pueden ser elegantes en pequeña medida (Ej.: membrillo, trufas o caucho), o desagradables, como los provocados por el sulfuro de hidrógeno y los mercaptanos (Ej.: cebolla, ajo, azufre, huevos podridos).

La diferencia entre corcho y rosca depende de si partimos de la suposición de que el vino respira muy lentamente a través del corcho (es decir, que el corcho deja pasar algo de oxígeno), o lo que parece aceptarse más ampliamente, que el corcho no deja entrar nada de oxígeno. En este segundo caso los tapones de rosca se comportarían de manera similar al corcho.

El tema de que el vino respira o transpira muy lentamente a través del corcho, es un tanto confuso, el estudio apunta a que para un vino embotellado de una sola vez y conservado en las mismas condiciones, hay botellas que evolucionan diferentemente. Por otra parte, el corcho está formado por un 15% de materia sólida, y un 85% restante es aire. Pudiendo ser también posible que el oxigeno aportado al vino para su mejor evolución no provenga del exterior, sino del mismo corcho en si.

Este estudio también apunta que la evolución, oxidación y envejecimiento de un vio en botella es más lento en una mágnum (botella de litro y medio de capacidad), que en una botella bordelesa (botella de 57 cl de capacidad), y las medias botellas las que evolucionan más prematuramente, lo que se explicaría que el intercambio constante del corcho con el exterior tiene una menor influencia cuanto mayor sea el volumen de vino.

Según sus estudios la permeabilidad de los tapones sintéticos es excesiva para los vinos excepto para los de consumo a corto plazo. Esta evidencia apunta a que la variación en la permeabilidad de los corchos es grande, con lo que los buenos corchos pueden tener una permeabilidad similar a la rosca, lo que podría explicar que el problema del olor a sulfuroso también ocurre a veces en botellas cerradas con corcho.

Algunos expertos del mercado de oportos, aseguran que el tapón sintético no es válido para los vinos de Oporto, ya que al cabo de unos años el tapón aparece como carcomido, el vino lo va perforando, y el plástico se disuelve en el vino, lo que obviamente no puede ser bueno según su perspectiva.

Por otra parte otros estudios en Australia apuntan a que vinos de diez años en botellas con rosca, sólo sufren una pequeñísima reducción sin grandes problemas aparentes. Estando los vinos tintos mejor envejecidos cuando están cerrados con rosca que con corcho.

7 comentarios:

  1. necesito comprar botellas y tapones de rosca para vino .

    commercial.turino@gmail.com

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  2. cuanto cuesta una tapa de aluminio???

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  3. Muy buen reporte.
    Necesiti información de las tapas de de alumino.
    Por favor escríbanme a ochmannmx@hotmail.es
    SALUDOS!
    Paulo

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  4. necesito la maquina para instalar éstas tapas nuevas, o cómo se llama si es que la encuentro en aliexpress.
    mi correo es p.manriquez@hotmail.com

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