miércoles, 22 de febrero de 2012

Cata de Vinos de Oporto


CATA DE VINOS DE OPORTO

Cata de Vinos de Oporto realizada por la D.O. Vinho do Porto para la Asociación Cultural Sumilleres de La Rioja:

- Poças Special Reserve Dry White (Cocktail 1)
- Cálmen Rosé (Cocktail 2)
- Dalva 10 años
- Poças 10 años
- Poças Colheita 1988
- Quinta DO Crasto LBV 2006 unfiltered
- Pocas LBV 2005
- Fonseca Quinta DO Panascal Vintage 1991

Producto de la región del Douro, determinada y delimitada en 1756, el Vino de Oporto es único, fruto de una extravagancia de la naturaleza, perfeccionada por la mano del hombre. Encierra en sí los secretos milenarios de una simbiosis perfecta entre la fuerza de los elementos naturales y la determinación del hombre, que erigió terrazas en el pronunciado Valle del Douro. La grandeza histórica de su creación se mantiene, hasta hoy, en la alianza permanente entre la tradición y la modernidad, siendo la mejor compañía para hacer especiales todos los momentos.

LOS SUMILLERES RIOJANOS Y LOS VINOS DE OPORTO

Una veintena de sumilleres pertenecientes a la Asociación Cultural Sumilleres de La Rioja han asistido en el Centro Cultural Ibercaja a una cata de vinos de Oporto, impartida por Carlos Soares, técnico del Instituto do Vinhos do Douro e Porto, quien tras proyectar un video presentación de esta región vitivinícola, ofreció mil y un detalles sobre los diferentes vinos que allí se elaboran.

Para la cata, Carlos Soares, acompañado de Cristina Tierno, ofreció dos cócteles muy atractivos para los gustos de los jóvenes: el Poças Spegal Reserve Dry White, -que tiene como base un vino blanco- y el Calem Rosé, -con vino rosado- y en ambos casos servidos muy fríos.

Los siguiente vinos degustados, fueron: Dalva 10 años, Poças 10 años, Poças Colheita 1988, Quinta do Castro LBI 2006 Unfiered, Poças LBV 2005 y Fonseca Quinta do Panascal Vintage 1991, de los que se pudieron apreciar sus diferentes tonalidades, olores y sabores, sin olvidar detalles tan importantes en estos productos como son la temperatura de servicio o sus posibles maridajes, aunque la opinión general es que este tipo de bebida, que en España se conoce con el genérico de espirituosa, encuentra su mejor acomodo en nuestra gastronomía a la hora de los postres, dejando a un lado los dos cócteles presentados que se están poniendo de moda en Portugal para atraer a los más jóvenes hacia el mundo del vino y que pueden tener su acomodo a cualquier hora del día.

Además los sumilleres riojanos descubrieron la gran variedad de vinos de esta región del país vecino, que elaboran muy diferentes productos para ser consumidos antes, durante y después de las comidas… sólo nos queda tener la curiosidad suficiente para acercarnos con los cinco sentidos a los vinos del Douro elaborados a partir de uvas autóctonas como la touriga nacional, touriga frança, tinta roriz (aragonez), tinta barroca y tinto cãoy mientras que los vinos de Oporto son criados a partir de la tinta roriz, tinta barroca, touriga y tinta cāo. El Oporto blanco se obtiene de las uvas malvasía dourada, malvasía fina, gouveio y rabigato.

MARIDAJES CON LOS VINOS DE OPORTO

La mejor manera de apreciar un vino es servirlo como acompañamiento y el Oporto no es una excepción. La imaginación y el atrevimiento nos dirán hasta dónde podemos ir.

- Con los aperitivos: Las almendras tostadas, el salmón ahumado, las ciruelas pasas o los dátiles servidos antes de una comida, combinan a la perfección con el Oporto Blanco frío. El Oporto Blanco Seco, si lo servimos con tónica, hielo y una rodaja de limón en vaso de tubo, el llamado “Portonic”, es un aperitivo fabuloso. Si optamos por servir un paté, los Tawnies 10 años, son una excelente elección. Éstos, así como los Tawnies Reserva e los Rosés, los podemos servir fríos o con hielo, en una reunión entre amigos o en verano.

- Durante la comida: Mientras saboreamos estupendos platos, podemos acompañarlos con una variedad de estilos de Vino de Oporto. Si las comidas son ligeras, a base de ensaladas o pescados grasos a la plancha, como el salmón, el Oporto Blanco sigue siendo una excelente elección. Este vino combina también con cremas a base de nata. Si los entremeses incluyen quesos fuertes o patés, entonces deberíamos elegir los Tawnies 10 años fríos. Asimismo, deberíamos optar por estos vinos, si el plato incluyera frutos secos como las nueces. Para las carnes al horno y la ternera con salsas fuertes  con pimienta o especias, el LVB es una opción ideal como acompañamiento, equilibrando la intensidad de sabores.

- En el postre: Este es el momento por excelencia para saborear el Vino de Oporto, donde podemos combinarlo con frutas, dulces y quesos. Los pasteles y la mousse de chocolate combinan perfectamente con LBV o Vintages, jóvenes y afrutados. Los sabores intensos de la repostería conventual (a base de azúcar y huevos) son realzados  por los sabores delicados de los Tawnies 10 y 20 años. Si optamos  por postres más ligeros como la macedonia  de frutas, las natillas o la tarta de almendra, tendríamos que armonizarlos con un Tawny más joven como el Reserva Tawny o el Tawny 10 años. También optaríamos por estos vinos para el helado de vainilla o de frutos secos. En este caso los vinos deben servirse fríos, para acompañar la temperatura del helado. Si el postre fuera una tarta de queso, o un queso cremoso o semicuarado, entonces tendríamos que escoger un Ruby Reserva o un LBV. Si el queso e fuerte o muy curado la mejor opción sería un vino tipo Tawny más añejo, como el 20 años.

- Después de la comida: Prueba de que los vinos de Oporto acompañan todos los momentos de una comida, si se fuma un puro hágalo acompañado de un Vintage añejo. Estos vinos también son excelentes para degustarlos solos, delicadamente decantados. Para el café, un Tawny 20 años o más añejo. Estos vinos de mezcla, como los 30 años y los 40 años o más, por sí solos, proporcionan experiencias intensas servidos ligeramente frescos, para poder apreciar los aromas plenamente. Los Colheita, aunque puedan apreciarse solos, combinan muy bien con los postres recomendados para los Tawnies, dependiendo de su edad.

Como pueden ver, las posibilidades de apreciar un Oporto en una comida son interminables. En realidad, la elección es nuestra.

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