martes, 14 de febrero de 2012

Diferentes Zonas Vitivinicolas de la Región de Piamonte en Italia


DIFERENTES ZONAS VITIVINICOLAS DE LA REGIÓN DE PIAMONTE EN ITALIA

El Piamonte Italiano, situado al Noroeste de Italia, sin ser una de las provincias de mayor superficie en terreno, es sin duda la mas grande en variedad, calidad y cantidad de vinos producidos en Italia. La tierra, el clima y las uvas, características de la zona, hacen de sus vinos, productos únicos de una alta demanda mundial. Vinos que son el perfecto acompañante de cualquier comida.

VALLE DE SÉISA

El valle de Séisa se encuentra al norte de los arrozales de Vercelli, a medio camino entre la ciudad industrial de Biella y las urbanizaciones adineradas que rodean el lago Mayor. La uva Nebbiolo (la mejor variedad tinta del Piamonte, pero también la más caprichosa) es al reina suprema del suelo glacial de las colinas que flanquean el río Sésia desde  hace siglos, aunque su legendario pasado no encaja con la realidad actual. Del aproximadamente un millón de botellas de vino  que se producen al año en las siete zonas DOC de esta región, sólo Gattinara, una COCG reciente y siempre controvertida, puede reivindicar con cierta reservas su posición entre los vinos más  famosos de la región.
 Las otras zonas (Lessona, Bramaterra, Boca, Ghemme, Sizzano y Fara) aún figuran como viejas glorias por el hecho de que antes eran más famosas que las nuevas estrellas, Barolo y Barbaresco. Pero eso fue hace mucho tiempo.

VALLE DE DORA BALTEA

Al oeste de Séisa se encuentra Dora Baltea, otro valle fluvial tallado por los glaciares que se extendían sobre los Alpes al final de la era glacial y que esculpieron el norte de Italia. Aquí, en la frontera entre el Piamonte y el valle de Aosta, se encuentran algunos de los empalizamientos para viñedos más abruptos de Europa. Estas terrazas montañosas conforman la zona de la DOC Carema, que comprende alrededor de 40 ha de Nebbiolo (plantadas donde la superficie de granito da paso a una franja de tierra cultivable). Sólo durante los veranos más  largos y calurosos se producen vinos con un grado de madurez razonable, pero aun así son más apreciados por sus delicados perfumes que por su estructura fina y delicada.

Al sur de la ciudad de Carema, a medida que las colinas se suavizan y vuelven a vislumbrarse las tierras llanas del valle del Po, el predominio de la Nebbiolo disminuye de forma momentánea. Aquí, alrededor de la ciudad de Caluso, se producen escasas cantidades de vino blanco seco y ácido al mismo tiempo que rico, dorado y dulce a partir de la uva Erbaluce.

Al sudeste encontramos los viñedos de Chieri y Castelnuovo Don Bosco y alrededor de las colinas que rodean la ciudad de Asti, nos encontramos ante un rico filon, sorprendentemente diverso, de buenos viñedos.

COLINAS DE MONFERRATO

A medida que los ríos Po y Tanro fluyen en sentido descendente hasta confluir inmediatamente al norte de la ciudad de Alessandría, van abrazando las colinas escarpadas  y calcáreas de Monferrato. Las laderas meridionales, orientales y occidentales se encuentran cubiertas de viñedos hasta donde alcanza la vista, y las vides están emparradas a baja altura. Muchas de ellas son de la variedad Moscato, ya que éste es el país del asti, y los viticultores autóctonos han disfrutado hasta hace poco de unas ventas astronómicas de este vino espumoso (conocido actualmente sólo como asti, y como asti spumante). De hecho, los precios de las uvas de Moscato Bianco se encontraban entre los más elevados de todas las variedades italianas.

El vino tinto autóctono procede de la uva Barbera que, alrededor de Nizza Monferrato y Castel Boglione, se encuentra en los mejores viñedos y produce vinos tintos de un color intenso, con taninos suaves y, habitualmente, una acidez que resulta muy apetitosa. Entre los dos, el barbera y el moscato, representan alrededor del 80% del vino producido en las colinas de Monferrato.

La Freisa, la Brachetto, la Malvasia y la Ruché son cuatro variedades tintas que producen unos vinos más alegres y despreocupados que ningún otro, si bien están decididos a socavar la solemnidad de muchos tintos de Piamonte. La Freisa produce, en general, unos tintos espumoso y más ligeros, y posee un delicioso perfume a frambuesa. El brachetto presenta un agradable burbujeo y posee un afortunado aroma de algodón de azúcar y rosa de moscatel. El malvasia también puede ser un tímido espumoso y llenar el ambiente con un perfume de rosas, mientras que el ruché es un tinto pálido no espumoso y con un sorprendente sabor a uva. En comparación, el dolcetto, efusivo y purúreo, y el grignolino, pálido y más bien acerbo, parecen casi serios.

Los mismos productores que han estado en la cresta de la ola con el moscazo han puesto su atención con cautela en la Chardonnay, aunque con un éxito más bien moderado. La otra uva blanca autóctona, la Cortese, rara vez produce algo más que un vino blanco ácido y neutro (apetitoso con marisco en el mejor de los casos), incluso en Gavi, el lugar donde tiene más éxito. Gavi se encuentra en el rincón sudeste de las colinas de Monferrato. Pero el hecho de que estos vinos realmente anodinos se hayan puesto tan de moda y tengan un precio tan elevado es por la escasez de blancos en esta tierra ávida de vinos tintos.

LAS COLINAS DE LANGHE Y ROERO

Esta escasez de blancos secos aceptables ha afectado a las colinas de Roero, que se hallan inmediatamente al norte de Alba, en la orilla izquierda del río Tanaro. Tanto la Arneis como la Favorita han saltado de repente a la fama después de varias generaciones de abandono, siendo capaces de producir (sobre todo la Arneis) blancos ligeros, con perfume a huerto, para un mercado autóctono ávido de este tipo de vinos. De hecho, estos vinos tienen un público cada vez más internacional.

Los suelos ligeros y arenosos de Roero son tambiénadecuados para la Nebbiolo, pero generalmente los vinos adquieren un estilo más ligero y perfumado que río arriba, en Barbaresco y Barolo. Un buen nebbiolo d´Alba, o roero, como se denomina cada vez más, es capaz de aplacar la sed, resulta delicioso. En la actualidad, ciertos viticultores producen vinos excelentes y plenos que son capaces de competir incluso con el barolo gracias a los suelos a base de arcilla que recuerdan al Langhe.

En el lado opuesto del valle de Tanaro, al sur de las ciudades de Asti y Alba, se encuentran las colinas de Langhe. Aunque de tamaño más reducido que las colinas de Monferrato en lo que respecta al terreno y a la cantidad de vino producido, las de Langhe tienen mayor importancia en lo que a calidad se refiere. Gracias, sobre todo, a la fama de Barolo y Barbaresco, los terrenos de arcilla y piedra caliza de las estribaciones constituyen la tierra para  viñedos de precio más elevado de toda Italia. Si bien en el Langhe se pueden encontrar unos dolcetto y barbera excelentes, los mejores lugares se reservan a la Nebbiolo, que aquí alcanza el punto álgido de su extraordinaria fuerza.

Como cualquier maestro, la Nebbiolo es una criatura sensible. Dentro de las casi 1.200 ha de viñedos que conforman la zona de Barolo existen muchas y pequeñas variaciones en el suelo, la altitud y la orientación, y cada uno de estos factores aporta una faceta diferente al carácter de la Nebbiolo. Por ejemplo, en los suelos calizos más ligeros del municipio de La Morra, situado en el noreste de la zona, la Nebbiolo muestra el lado más apacible y más elegante de su naturaleza. Por el contrario, en los suelos más pesados de Serralunga d´Alba, en el sudeste, ricos en hierro y piedra caliza, es más frecuente un carácter fuerte y una fuerza explosiva. En la zona de Barbaresco, donde hay alrededor de 500 ha, existen las mismas sutilezas. Este carácter complejo en zonas tan diversas requiere de un amplio estudio.

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