lunes, 13 de febrero de 2012

Formación del Tallo y Raíz de la Vid en un Vivero


CAULOGÉNESIS (Formación del Tallo)

Es preciso utilizar una porción de tallo con, al menos, una yema, puesto que en la vid no se forman yemas adventicias. Las yemas situadas  tendrán capacidad o no para desarrollarse en función de las condiciones ambientales y estado de latencia, lo que condiciona el momento de brotación y, por tanto, la época de injerto.

La evolución de la yema dependerá de:
- Aptitud al desborre (estado de diferenciación y latencia)
- Calidad de la madera: reservas de glúcidos y estado de hidratación.
- Condiciones ambientales: Temperatura, humedad e iluminación adecuadas al desarrollo. En el caso concreto de forzado, como es normal en la producción de plantas en pot, las temperaturas de 25-30ºC y humedad igual o superior al 80% durante 21-24 días resultan muy adecuadas.
  
RIZOGÉNESIS (Formación de la Raíz)

La obtención de un individuo a partir de una estaca o estaquilla, ya sea herbácea o leñosa, se basa en la capacidad de emisión de raíces adventicias que poseen ciertas células cambiales que, tras un rejuvenecimiento por diferenciación, se constituyen en células semejantes a las meristemáticas primarias capaces de desarrollar un proceso de organogénesis, la rizogénesis, en un complejo mecanismo de interacción de factores ambientales, hormonales, etc.
  
- Aspectos morfológicos: Las raíces se localizan preferentemente en los nudos menos lignificados, con vasos leñosos menos desarrollados, con mayor contenido en agua y sustancias de reserva, con tejidos de sostén menos importantes. La emisión se realiza a través de los radios medulares entre los haces libero-leñosos. El enraizamiento se produce en el extremo proximal de la estaca, es decir, con polaridad definida.

La emisión de las raíces suele ir acompañada de la formación de un “callo” constituido por células parenquimatosas, en proceso paralelo pero independiente, que es benéfico desde el punto de vista de la protección y de absorción.

- Presencia de yemas: Las raíces se forman siguiendo la generatriz que pasa por el eje de la yema; si  se suprimen las yemas se forman sólo raíces en la base de la estaca. Si se realiza una incisión anular no se forman raíces debajo de la incisión. De todo ello parece deducirse la existencia de alguna sustancia situada en la yema, capaz de migrar por el floema que determina la rizogénesis.

Además de los factores hormonales, la perpetuación de las raíces está condicionada por la actividad de los órganos aéreos determinados en las yemas.
  
- Reguladores de crecimiento: Son sintetizados por células no especializadas y sus efectos pueden ser muy diferentes según concentración, fase o estado de desarrollo, condiciones ambientales, etc., y su acción está regulada por diversos factores externos o internos y representan un papel decisivo en los mecanismos del desarrollo.

La capacidad de rizogénesis está íntimamente ligada al efecto de ciertos reguladores de crecimiento, donde las auxinas sintetizadas en las hojas jóvenes  y en las yemas juegan un papel primordial, pero precisan un conjunto de cofactores de naturaleza diversa. A este complejo de reguladores de crecimiento y cofactores presentes en el tallo es lo que, de forma imprecisa, se ha venido denominando en su conjunto “rizocalina” y que no se ha aislado nunca.
      
AUXINAS

- AIA (Ácido indol-acético): Es una hormona endógena y poco estable que actúa como estimulador de la expansión celular y de la expansión y proliferación cambial. Se sintetiza en las hojas jóvenes y yemas en crecimiento, aumentando su concentración unos quince días antes de producirse el desborre. Se encuentra en baja concentración en los sarmientos, en los que aumenta su concentración hacia el desborre debido a su traslocación basípeta. Según ciertos autores, el AIA actúa como estimulante de la rizocalina. Los resultados experimentales revelan que la mayor eficacia se alcanza en tratamientos a los extremos de los brotes.

- AIB (Ácido Indol Butírico): Es un regulador exógeno. Es más estable que el AIA, su modo de acción es semejante y su migración más lenta.

- ANA (Ácido Nafalen-acético): Es también de naturaleza exógena, de acción semejante y migración lenta. Su aplicación se ve en parte limitada por los estrechos límites de las concentraciones eficaces.
  
En la práctica, el más utilizado es el AIB, bien en polvo o en soluciones de 2.000-10.000 mg/l, durante pocos segundos, o en soluciones de 5-5.000 mg/l durante 24 horas.
 
GIBERELINAS

Hay bastantes identificadas. La más conocida es el ácido Giberélico (GA3). Estimulan el alargamiento del tallo y la mitosis del ápice, prolongan la latencia de las yemas y, de forma general, se las considera inhibidores de la rizogénesis, si bien en algunas especies y dependiendo del tratamiento, pueden actuar como estimulantes.

La síntesis se realiza en las hojas jóvenes de la yema terminal y en las raíces con posibilidad de migración hacia el tallo.

Para estimular la rizogénesis se ha pensado en la utilización de inhibidores de la Giberelina, tales como el CCC, Fosfon-D, etc.

CITOQUININAS

Son hormonas derivadas de la Adenina, sintetizadas por las raíces y transportadas por el xilema. Se admite de forma general que un cierto equilibrio auxina/citoquinina es necesario para la rizogénesis, pero principalmente se le considera como antagonista de la auxina.

Estimulan la formación y desarrollo de las yemas y favorecen la mitosis de los meristemos primarios y secundarios.
  
ABA (ÁCIDO ABSCÍSICO)

Se produce en las hojas senescentes, migra por el floema y es antagónico de auxinas, giberelinas y citoquininas.

Inhibe la expansión celular, síntesis de ARN y ADN, proteínas e induce latencia; en general, no manifiesta efectos positivos en la rizogénesis.
  
OTRAS SUSTANCIAS

Otras sustancias no hormonales, tales como el permanganato potásico (0.05 mol/l), sulfato de manganeso (0.001 mol/l), cloruro férrico en inmersiones durante 24 horas, parecen en ocasiones resultar favorables.

La inmersión en agua simplemente se considera positiva debido a su efecto de lavado o dilución de inhibidores.

CALIDAD DE LOS SARMIENTOS

Es importante considerar varios aspectos:

- Contenido en agua: Dependiendo de la variedad y de las condiciones, los sarmientos agostados contienen de un 40 a un 46% de agua, y se admite de forma general que las pérdidas durante el período de conservación no deben superar el 20% para que, tras los tratamientos de rehidratación, el enraizamiento sea adecuado, cuando las pérdidas no superan estas cifras, el proceso de rehidratación se consigue por inmersión en 24 h.
  
- Contenido en Glúcidos: Se admite que las sustancias de reserva favorecen el enraizamiento, si bien hay opiniones encontradas que apuntan hacia un papel indiferente, salvo en condiciones límites. Para caracterizar el contenido, se utilizaba en ocasiones test de iodo para el almidón, si bien no hace referencia a otros glúcidos, y es únicamente cuantitativo.

Las pérdidas de glúcidos se deben sobre todo a pérdidas por respiración, y están ligadas a múltiples factores:
. Superficie de la sección transversal de las estaquillas: la respiración aumenta con la sección
. Longitud de las estaquillas: la respiración disminuye con la longitud
. Temperatura: la respiración disminuye al bajar la temperatura
. Hidratación: Cuanto menor es, disminuye la respiración
. Fermentaciones: cuando el contenido de oxígeno es muy bajo y las condiciones son favorables, las pérdidas pueden deberse a fermentaciones
  
- El estado de latencia: Significa que las yemas estén perfectamente constituídas y no pierdan su capacidad para desborrar

- Conservación: Hay que crear un medio que tienda a disminuir las pérdidas de agua y glúcidos e impidan el desarrollo de microorganismos (botritis, etc.), que faciliten las fermentaciones, y al mismo tiempo mantengan el estado de latencia deseada. Ello puede lograrse satisfactoriamente:
. Inmersión en solución de quinosol (67% de sulfato 8-hidroxiquinoleína + 30% sulfato potásico) al 0.7%-0.5% durante 15 horas. A veces se emplea Benomilo, o mancozeb, etc.
. Cámaras frigoríficas: a temperaturas de +1 - +5ºC y humedad del 95-98%
. Sacos de plástico permeables al agua pero no totalmente al oxígeno
. La rehidratación se puede conseguir por inmersión durante 24-28 h.

Estas condiciones de conservación pueden hacerse extensibles a la madera para la producción de planta injerto, estacas de madera para injertar, plantas-injerto, etc.
  
- Características varietales: Las características genéticas condicionan la capacidad de rizogénesis de las distintas especies y variedades. Las diferencias se manifiestan a nivel de especie, variedad y clon. Dentro del género Vitis se pueden clasificar en función de la facilidad al enraizamiento:
. Buena capacidad: V. riparia, V. rupestris, V. Labrusca, V. vinifera
. Enraizamiento difícil: V. rubra, V. monticola, V. cordifolia, V. candicans
. Enraizamiento muy difícil: V. Berlandieri, V. cinerea, V. aestivali
. No enraizan: V. rotundifolia, V. munsoniana

Esta aptitud se manifiesta con diferentes grados en los híbridos siendo, dentro de los portainjertos utilizados, los descendientes del Berlandieri los de peor comportamiento.
  
- Tipo de estaca:
. Madera dura: Obtenidas de sarmientos agostados y siendo la zona media de éstos la que parece dar mejor resultado, debido a su buen equilibrio de constitución, estado de hidratación, reservas y actividad hormonal.
. Herbáceas: para enraizamiento de verano que hacen con gran facilidad, si bien en la práctica presentan dificultades, debido a que la delicadeza del material exige cuidados y equipos especiales.
  
- Épocas: Los mejores resultados se dan con el material en actividad; en reposo presenta más facilidad a la caída de la hoja y poco antes del desborre.
  
- Influencia del medio:
. Temperatura: Los límites máximo y mínimo aceptados para un desarrollo adecuado de las raíces son 35ºC y 10ºC, siendo las temperaturas de 25ºC a 28ºC las más favorables.
. Humedad: Las raíces jóvenes son muy sensibles a la desecación, siendo su contenido en agua de alrededor del 95%, lo que implica la necesidad de un contenido alto pero no excesivo para evitar asfixia y pudriciones.
. Aireación: Las raíces precisan un medio oxigenado para desarrollarse. Los medios con contenidos inferiores al 6% favorecen la asfixia.
. Iluminación: El sistema radicular precisa la presencia de brotes que aseguren su desarrollo, pero es importante especialmente que durante las primeras fases de desarrollo no se produzca una competencia por las sustancias de reserva y el agua. La iluminación favorece el desarrollo vegetativo y no es perjudicial en tanto en cuanto el equilibrio sea el adecuado.

En ocasiones, se utilizan medios provistos de calor de fondo y sistemas mist para regular las condiciones externas de la zona de enraizamiento.

El medio de enraizamiento deberá tener porosidad adecuada, buena aireación y drenaje y retención de agua satisfactoria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario