martes, 14 de febrero de 2012

La Región de Vinos de Piamonte en el Noroeste de Italia


LA REGIÓN DE VINOS DE PIAMONTE EN EL NOROESTE DE ITALIA

Para los aficionados al vino, en Piamonte confluyen dos tintos magníficos (barolo y barbaresco) y el conocido espumoso dulce asti spumante. De hecho, la región produce un sinfín de vinos bajo múltiples formas. La mayoría procede de las sinuosas colinas que rodean la elegante ciudad de Alba, la capital mundial de la trufa blanca, aunque en el norte hay otros reductos como Ghemme y Gattinara.

VINOS TINTOS

El barolo y el barbaresco, elaborados con cepas de nebbiolo, son parientes cercanos. De jóvenes exhiben perfumes embriagadores que recuerdan a las violetas y las rosas, respaldados por una viva acidez y taninos angulares. Con el paso del tiempo ganan majestuosidad y complejidad, con notas de alquitrán y tabaco tras la opulenta fruta y carnosidad.

Los viñedos de ambas denominaciones cubren las idílicas colinas de Le Langhe como una colcha de retales donde las cepas de nebbiolo se intercalan con las de barbera y dolcetto en las parcelas menos favorecidas. La nebbiolo (de nebbia, o niebla), es la variedad más tardía, y a menudo no madura del todo hasta finales de octubre, cuando las brumas matinales impiden el paso de los rayos de sol hasta bien entrado el amanecer. Un paseo en coche por las colinas permite apreciar las diversas orientaciones y altitudes de los viñedos, y cada vez más productores indican el viñedo de origen en sus etiquetas, aunque muchos otros mezclan vinos de distintas procedencias como manda la tradición. Dada la diversidad de aspectos y productores, resulta difícil generalizar, aunque la opinión predominante es que los vinos de La Morra y Barolo son los más aromáticos y tempranos, mientras que los de Castiglione Faletto, Serralunga y Monforte son más estructurados y concentrados, por lo que necesitan envejecer más.

Las colinas de Barbaresco son algo más escarpadas que las de Barolo, y sus vinos más elegantes en general.

La variedad nebbiolo se cultiva en todo Piamonte, sobre todo bajo la denominación Nebbiolo d´Alba, y en dirección a Roero y Carema, por tanto hasta Ghemme y Gattinara, donde la denominación es Spanna.

Si bien la nebbiolo es la base de los vinos insignia de la región, la barbera y la dolcetto abundan más. La primera es más suave y confiere un carácter de frutos rojos, que oscila de la ligereza y la amabilidad de los vinos de Asti y Monferrato a la intensidad de los de Bricco San Biagio de Ciabot Berton, en La Morra, parte de la denominación Alba. La denominación Colli Tortonesi también produce barberas interesantes.

Aunque su nombre pueda sugerir dulzura, la dolcetto es completamente seca, con una viva acidez y sabor a cerezas ácidas. La dolcetto d´alba y la dolcetto d´asti son las más habituales, pero Dogliani, Ovada y las inmediaciones de Monferrato también cuentan con buenos exponentes. Una rareza que merece la pena probar el espumoso Brachetto d´Aqcui, un tinto fresco y ligero de baja graduación con sabor a frutos rojos negros ideal para acompañar fresas.

En la región de Piamonte también existen dos escuelas de elaboración de vinos: los tradicionales que envejecen sus vinos en grandes toneles antiguos o botti, mientras que los modernos, prefieren las barricas de roble francés nuevas. Con ambos métodos se obtienen vinos increíbles que pueden envejecer en botella muchos años para satisfacer a los paladares más exigentes.

VINOS BLANCOS

En las colinas de Le Langhe y Roero, Arneis elabora unos blancos muy buenos. Los de Roero son más ligeros, con fruta fresca vívida, aromas florales y una cualidad mineral subyacente ideal para la gastronomía local. En dirección a Alessandría, Gavi elabora blancos secos de cepas cortese. Los del municipio de Gavi llevan el nombre de Gavi di Gavi, aunque no por ello son mejores. Son vinos sencillos con aromas florales vivos, una columna vertebral mineral y notas cítricas en boca, similares a los de Colli Tortonesi.

La variedad más habitual es la moscazo, con la que se hacen blancos dulces espumosos y semiespumosos de intenso sabor a mosto. Estos vinos frescos y ligeros conservan parte del azúcar natural y tienen poca graduación. Otro vino dulce excelente, con más cuerpo y mucho más raro, es Erbaluce di Caluso; se elabora con el método passito, que consiste en secar las uvas erbaluce para potenciar  los azúcares. Es dulce, de suave fragancia, y lleno y aterciopelado en boca.

CLASIFICACIÓN DE LOS VINOS ITALIANOS

La “Denominazione di origine controllata” (DOC) se instauró en la década de 1960 para controlar el lugar de elaboración, el rendimiento, las variedades y los métodos de producción de los vinos italianos.

Para designar la calidad superior de algunos, como el barolo y el chianti, en los ochenta se creó la COCG “Denominazione di origine controllata e garantita”, mientras que los vinos nuevos se clasificaron como “Vini de tavola”. No obstante, antiguamente era habitual comercializar vinos excepcionales como vinos de mesa, a menudo porque se elaboraban con variedades que no estaban permitidas por la denominación de origen. Hoy estos vinos reciben la denominación IGT “Indicazione geografica tipica”.

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