jueves, 16 de febrero de 2012

Vino y Salud Revisión Bibliográfica


VINO Y SALUD REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

Varios estudios epidemiológicos asocian al consumo moderado de vino un efecto beneficioso para la salud. Estudios y trabajos clínicos realizados con animales indican que puede proteger frente a enfermedades cardiovasculares, arterioesclerosis, hipertensión, algunos tipos de cáncer, diabetes de tipo 2, trastornos neurológicos y síndrome metabólico.

El mecanismo de acción ha sido atribuido a sus efectos antioxidantes, regulador de lípidos y antiinflamatorios.

Se han estudiado una gran variedad de componentes del vino en modelos de enfermedades diversas. Se piensa que tanto los componentes alcohólicos como polifenólicos del vino contribuyen a estos efectos beneficiosos. El vino es una mezcla compleja, por tanto es posible que un elevado número de componentes químicos, así como sus metabolitos, trabajen de manera sinérgica influyendo sobre la salud .

En resumen, aunque el consumo de vino puede presentar contraindicaciones para determinadas personas, el consumo regular de cantidades moderadas de vino podría proteger frente a determinadas enfermedades crónicas.

Fuente: Jacquelyn M. Guilford, John M. Pezzuto; Am. J. Enol. Vitic December 2011 vol. 62 no. 4 471-486

NUEVO ENSAYO CLÍNICO DE LOS EFECTOS DEL VINO TINTO Y SU VARIANTE SIN ALCOHOL SOBRE LA INFLAMACIÓN ARTERIAL

Primer ensayo clínico que estudia de forma separada los efectos del vino tinto y su variante sin alcohol sobre la inflamación arterial

Los compuestos fenólicos del vino tinto tienen efectos beneficiosos independientes del alcohol sobre marcadores de la arterosclerosis

FIVIN se hace eco del ensayo clínico publicado en The American Journal of Clinical Nutrition (AJCN), encabezado por médicos e investigadores del Servicio de Medicina interna del Hospital Clínico de Barcelona y el IDIBAPS, que compara en pacientes de alto riesgo cardiovascular los efectos del vino con los efectos del vino desalcoholizado, una variante comercial a la cual se le ha extraído el alcohol. Se evalúa así por separado el efecto del etanol y el de los compuestos fenólicos del vino tinto sobre la expresión de biomarcadores de inflamación relacionados con la arterosclerosis.

Los Dres. Ramon Estruch y Rosa Lamuela, miembros del Comité Científico de FIVIN, y profesores de la Facultad de Medicina y Farmacia, respectivamente, de la Universidad de Barcelona, y la Dra. Gemma Chiva-Blanch, del IDIBAPS-Hospital Clínico de Barcelona han sido los principales autores de este estudio. El trabajo se ha desarrollado en el marco del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn).

Numerosos estudios apuntan que el consumo moderado de vino tiene efectos beneficiosos para la salud. La arterosclerosis se considera actualmente una enfermedad inflamatoria de bajo grado de las paredes de las arterias, que se puede ver aligerado por un consumo moderado de vino. Lo que no se ha podido aclarar es en que medida estos beneficios son debidos a los compuestos fenólicos del vino, independientemente de la ingesta de alcohol. Estos compuestos son los responsables del sabor, el color y la textura en boca del vino.

El trabajo publicado por investigadores del IDIBAPS - Hospital Clínico y Universidad de Barcelona, es el primer ensayo clínico randomizado que estudia de forma separada los efectos del vino tinto y su variante sin alcohol sobre los estadios iniciales de la arterosclerosis. El estudio se hizo con 67 hombres voluntarios con un elevado riesgo cardiovascular. Estos individuos se separaron en tres grupos que recibieron durante cuatro semanas 30g de alcohol por día de vino tinto, el volumen equivalente en forma de vino sin alcohol o bien el equivalente a 30g de alcohol por día de ginebra. Durante este periodo de tiempo se fueron recogiendo muestras celulares y serológicas para estudiar la evolución de varios biomarcadores, de la expresión de moléculas de adhesión y de citocinas inflamatorias relacionadas con la enfermedad.

Los resultados sugieren que tanto el etanol como los componentes no alcohólicos contribuyen por separado a los efectos antiinflamatorios del vino tinto. Los componentes fenólicos serían los responsables de modular la expresión de moléculas de adhesión a los leucocitos, mientras que tanto el etanol como los polifenols del vino modificarían la presencia de mediadores solubles de la inflamación en pacientes con elevado riesgo cardiovascular. Estos efectos podrían contribuir a los beneficios que se atribuyen al vino en la mejora de las fases iniciales y la progresión de la arterosclerosis.

NUEVO ESTUDIO VUELVE A CONFIRMAR LOS EFECTOS BENEFICIOSOS DEL VINO TINTO

Según un estudio publicado en “American Journal of Clinical Nutrition”, en el que se sostiene que la combinación de etanol y polifenoles es más eficaz en pacientes con alto riesgo cardiovascular, el consumo moderado de vino tinto trae aspectos beneficiosos para la salud.

Estas son las principales conclusiones de este trabajo llevado a cabo por tres grupos del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (Ciberobn), dirigidos por Ramón Estruch, Francisco José Tinahones y Dolores Corella.

El grupo de científicos españoles ha constatado que también el alcohol del vino tinto es beneficioso para la salud cardiovascular, pero siempre a partir del consumo moderado, informó el centro donde se ha desarrollado la investigación.

Se trata del primer ensayo clínico que demuestra los efectos beneficiosos del etanol y los polifenoles, sustancias químicas presentes en las plantas.

Los investigadores han detallado que se ha denominado “paradoja francesa” a la observación de que los habitantes de Francia sufren una incidencia “relativamente baja” de enfermedad cardíaca, a pesar de tener una dieta rica en grasas saturadas.

Esto llevó a especular con la posibilidad de que se debiese a una mayor consumo de vino tinto, que contiene una elevada concentración de polifenoles, potencialmente beneficiosos para el corazón.

“Pero lo que hasta ahora nunca se había demostrado era que el etanol o contenido alcohólico también contribuyese a reducir la inflación arterial y celular”, según este estudio.

Para llegar a las conclusiones sobre las “bondades” del consumo moderado del alcohol, los investigadores del Ciberobn reclutaron a 73 varones con alto riesgo cardiovascular con edades comprendidas entre los 55 y 75 años.

Se seleccionó a los que eran consumidores moderados de alcohol (de una a tres bebidas al día) y tenían diabetes o tres de los siguientes factores de riesgo cardiovascular: tabaquismo, hipertensión arterial, colesterol, sobrepeso u obesidad y/o antecedentes familiares de enfermedad coronaria prematura.

Todos los sujetos recibieron vino tinto (272 mililitros, 30 gramos de etanol/día), la misma cantidad de polifenoles pero sin alcohol en forma de vino de color rojo y ginebra (que no contiene polifenoles; 100 miligramos, 30 gramos de etanol/día) durante cuatro semanas. Antes y después de cada intervención se analizaron 18 biomarcadores inflamatorios en suero y siete celulares y fueron evaluados.

Los investigadores comprobaron que la prueba sólo de alcohol (ginebra) ejerció un efecto antiinflamatorio en pacientes de alto riesgo y disminuyó los niveles de algunos marcadores inflamatorios.

Además, corroboraron que la combinación de etanol y polifenoles del vino afecta más a los pacientes con alto riesgo cardiovascular.

“El estudio provee una nueva e importante evidencia mecánica de que la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular entre los bebedores de vino tinto observado en la mayoría de los estudios epidemiológicos puede ser consecuencia de una combinación de ambos, el alcohol y los polifenoles del vino, y no sólo de estos últimos como se creía hasta ahora”, según Estruch.

1 comentario:

  1. “A mi me encantan estos artículos ya que soy un gran aficionado al mundo del vino, y todos los días disfruto de un par de vasitos de Matarromera crianza, y la verdad me alegra saber que a parte de disfrutar de una de mis pasiones, estoy cuidando mi cuerpo.

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