lunes, 13 de febrero de 2012

Vinos de la Isla de El Hierro en España


VINOS DE LA ISLA DE EL HIERRO EN ESPAÑA

El Hierro es una denominación de origen (DO) cuya zona de producción se encuentra situada en la isla de El Hierro de las Islas Canarias (España). Obtuvo la calificación de Denominación de origen en el año 1994 con solo dos bodegas, algo realmente peculiar.

El cultivo de la vid en la isla de El Hierro data del año 1526 y se cree que fue el inglés John Hill quién plantó los primeros viñedos, pero no para la producción de vino, sino de Aguardiente cuyo destino final era el mercado americano, en especial Cuba y Venezuela. Hoy en día la producción de este producto es testimonial.

La mayor parte de la producción se destina a vinos blancos, entre los que podemos encontrar: secos, semisecos, semidulces y dulces. Lo más interesante de su modesta producción son los blancos de las variedades listán (palomino) y vijariego. La producción de tintos y rosados se reduce a una tercera parte, aunque, en el caso de los tintos, esta tendencia esta cambiando debido a la demanda del mercado, donde se valora que se trate de un cultivo tradicional.

Una Característica de la isla es que aquí nunca se dieron plagas de filoxera, por lo que se conservan variedades antiguas de uva, que prosperan sin ningún tipo de injerto. Las zonas más importantes de cultivo son el Valle del Golfo, Echedo y El Pinar.

La altitud media de los viñedos es de 200 a 700 metros sobre el nivel del mar, los suelos son volcánicos y el clima es húmedo aunque con precipitaciones bajas.

Uvas cultivadas:
- Tintas: Vijariego negro; Listán negro; Negramoll; Torrontés
- Blancas: Vijariego blanco; Bremajuelo; Gual; Malvasía; Verdello; Pedro Ximénez; Listán blanco

LA ISLA DEL HIERRO ES UNA JOYA VOLCÁNICA

Hoy día preocupan las imágenes del constante burbujeo submarino y las noticias en torno a los más de 11.900 temblores telúricos registrados desde mediados de julio del 2011. Y es que ésta, la más joven geológicamente de las Islas Canarias y situada en el extremo suroccidental del archipiélago, cobija uno de los tesoros vitivinícolas más sorprendentes de España.

El hecho de que la isla naciera, hace alrededor de un millón de años, gracias a una gigantesca erupción volcánica, se añade a la inquietud ya que lo que nace violentamente puede también desaparecer de la misma manera.

Las islas Canarias son joyas ecológicas porque la filoxera, que devastó el cultivo de la Vitis vinífera en casi todo el mundo, nunca llegó a este archipiélago atlántico aislado bajo cielos impolutos. Esto convierte las cepas de Canarias en supervivientes valiosísimos de una catástrofe ecológica que cambió para siempre la vitivinicultura del mundo.

La historia canaria comienza hace unos 20 millones de años con un inmenso choque entre placas tectónicas. La placa continental de África embistió la de Europa en un impacto telúrico de inimaginable violencia. La colisión causó una fisura en el manto terrestre dentro de la placa africana y como resultado, explosiones de lava ardiente arrojaron miles de millones de toneladas de magma al Atlántico. Una teoría es que el choque fue tan fuerte que debilitó la placa, la fracturó y causó la creación de lo que se llaman 'plumas' de magma. Cada isla está en la punta de una de esas plumas que surgen de una masa ardiente llamada hotspot. Al enfriar, la lava formó estructuras geográficas como tejidos cicatrizados sobre la superficie del planeta: son las actuales islas.

Los geólogos nos cuentan que Fuerteventura fue la primera isla en nacer, seguida de Lanzarote, Gran Canaria y así, cada dos o tres millones de años, hasta el nacimiento de El Hierro, donde la actividad volcánica todavía no ha cesado.

Como indica el nombre de la isla, los óxidos de hierro tiñen de rojo sus suelos, que actualmente ofrecen minerales ferruginosos y rastros de cenizas volcánicas de alimento para algunas de las variedades de uvas mas fascinantes de España. Algunos expertos ampelógrafos remontan sus orígenes a la época de los mercaderes de Oriente Medio, en particular los fenicios que utilizaban los archipiélagos españoles como puertos de escala antes que los griegos y los romanos. Una de las ventajas de estar libre de los peligros de infección por filoxera (Dactylosphaera vitifoliae) es que las cepas pueden sobrevivir sobre sus propias raíces, sin necesitar portainjertos americanos que nada tienen que ver con la evolución de la vinífera europea. Para propagarlas, los viticultores solamente necesitan plantar estacas en el suelo. Como resultado, pueden surgir muchos clones sutilmente diferentes y una viticultura verdaderamente policlonal, cosa muy rara dentro de la viticultura moderna en el mundo. Entre estos clones pueden existir verdaderas joyas, algunas aún por descubrir.

La verdad es que las islas nos han estado sorprendiendo desde hace mucho más tiempo del que muchos pensamos. Incluso en tiempos de William Shakespeare (1564–1616) las islas proporcionaban sabrosos vinos, bien conocidos y cotizados. Shakespeare hizo varias referencias a ellos en sus obras, como por ejemplo: "Voy por mi honrado caballero Falstaff y a beber con él un trago de vino de Canarias" (escena II del acto tercero de 'Las alegres comadres de Windsor').

También se cuenta que la isla ha tenido una tradición vinícola desde que un inglés llamado John Hill plantó la primera cepa en 1526. Los ingleses tenían gran interés en el vino canario porque podía proporcionar bebida y sustento para sus importantes flotas comercial y militar.

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