lunes, 5 de marzo de 2012

Trastornos y Enfermedades del Olfato


TRASTORNOS Y ENFERMEDADES DEL OLFATO

Los trastornos del olfato tienen muchas causas, y si algunas más claras que otras. La mayoría de las personas comienzan a sufrir trastornos del olfato después de haber tenido algunas enfermedades o lesiones recientes. Los factores desencadenantes más comunes son las infecciones de las vías respiratorias superiores y los traumatismos encefalocraneales.

Entre otras causas que producen trastornos del olfato se encuentran los pólipos en las fosas nasales, las infecciones de los senos paranasales, los trastornos hormonales y los problemas dentales.

La exposición permanente a ciertos productos químicos como los insecticidas y solventes, y algunos medicamentos también han estado asociada con trastornos de olfato.

Las cirugias de tipo craneotomía, (involucra cortar una seccion o secciones del craneo) en donde el abordaje realizado por el cirujano involucre manipular el nervio olfativo, este puede dañarse temporal o definitivamente

Las personas con cáncer en la cabeza y cuello que reciben tratamiento con radioterapia también pueden experimentar problemas con su sentido del olfato.

LA FANTOSMIA ES UNA ALUCINACIÓN OLFATIVA

Está usted delante del océano, recibiendo de frente la brisa marina. No hay nadie en kilómetros a la redonda, sin embargo, de repente percibe un fuerte olor del cual no puede ubicar la procedencia. No se trata de una broma de su sentido del olfato, ni de un fenómeno paranormal, tal vez fue víctima de un trastorno olfativo conocido como fantosmia (olores fantasma), que efectivamente le hizo percibir con toda claridad un aroma donde no existe.

La fantosmia, también conocida como alucinación olfativa, puede ser un síntoma de alarma que le avisa de un posible tumor cerebral, por lo cual es recomendable que quienes la padecen acudan a realizarse un chequeo con el neurólogo, pues la fantosmia es también un indicador de epilepsia.

Las personas con trastornos del olfato pueden sufrir también una pérdida parcial en su capacidad olfativa o cambios en la percepción de los olores. En el primer caso, llamado hiposmia, algunos individuos ven reducida su capacidad para detectar aromas, en tanto que aquellos que no pueden percibirlos en absoluto padecen anosmia.

Tocante a los cambios en la percepción de los olores, conocida como parosmia, algunas personas notan que los aromas familiares se distorsionan, o que el olor de algo que por lo general resulta agradable se transforma en algo maloliente.

Así, por ejemplo, el aroma que desprende un ramo de rosas frescas puede ser percibido por quienes padecen parosmia como el olor que emana de alimentos en estado de descomposición. En una forma particular de parosmia, conocida como cacosmia, las personas perciben un olor de materias fecales donde no existe una fuente que lo justifique.

Como todos nuestros sentidos, el del olfato desempeña un papel importante en la vida de las personas. A menudo es la primera señal que nos alerta sobre el humo de un incendio, el olor de una fuga de gas o de la presencia de productos químicos peligrosos en el ambiente.

Quizás lo más importante es que nuestros quimiosensores, aquellos que se encargan de descifrar los olores, también son a veces los que dan la primera señal sobre problemas graves en la salud. La obesidad, diabetes, hipertensión, malnutrición, el mal de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer, la esclerosis múltiple y la psicosis de Korsakoff están todas acompañadas de problemas quimiosensoriales, como trastornos del olfato.

De acuerdo con Dimitri Z. Pitovski, director del Centro de Estudio de Olores y Sabores del Centro Médico de la Universidad de Wake Forest, en Estados Unidos, el fenómeno de la fantosmia puede ser momentáneo o perdurar por horas, días o incluso más tiempo, pues uno de sus pacientes, dice, lo padeció por más de dos décadas.

El problema, según Pitovski, no proviene de la simple persistencia de moléculas de olor en el olfato del paciente. La mayoría de las veces es causado por daños en las regiones nerviosas encargadas de decodificar los aromas o por infecciones virales, aunque también puede deberse a problemas relacionados con la glándula tiroides, la ingesta de drogas o la exposición a químicos tóxicos.

(Con información de Science Times, Nature y Scientific American).

Fuente: El Universal México

EL SENTIDO DEL OLFATO

El olfato u olfacción es el sentido encargado de detectar y procesar los olores. Es un quimiorreceptor en el que actúan como estimulante las partículas aromáticas u odoríferas desprendidas de los cuerpos volátiles, que ingresan por el epitelio olfatorio ubicado en la nariz, y son procesadas por el sistema olfativo.

La nariz humana distingue entre más de 10.000 aromas diferentes. El olfato es el sentido más fuerte al nacer.

Las sustancias odorantes son compuestos químicos volátiles transportados por el aire. Los objetos olorosos liberan a la atmósfera pequeñas moléculas que percibimos al inspirar. Estas moléculas alcanzan la mucosa olfativa, que consta de tres tipos característicos de células: las células olfativas sensoriales, las células de sostén y las células basales, que se dividen aproximadamente una vez al mes y reemplazan a las células olfativas moribundas. Los 20 o 30 millones de células olfativas humanas contienen, en su extremo anterior, una pequeña cabeza con cerca de 20 pequeños filamentos sensoriales (cilios). El moco nasal acuoso transporta las moléculas aromáticas a los cilios con ayuda de proteínas fijadoras; los cilios transforman las señales químicas de los distintos aromas en respuestas eléctricas.

Las prolongaciones nerviosas de las células olfativas alcanzan el bulbo olfatorio a través de micro-orificios del cráneo; el bulbo es una porción anterior del cerebro, que se ocupa de la percepción de los olores. Estas prolongaciones nerviosas terminan en los glomérulos, pequeñas terminaciones de celulas olfativas de forma esférica donde se procesan las señales aromáticas que luego son conducidas por células receptoras especiales. La información llega primero al sistema límbico y al hipotálamo, regiones cerebrales ontogenéticamente muy antiguas; responsables de las emociones, sentimientos, instintos e impulsos, tales regiones almacenan también los contenidos de la memoria y regulan la liberación de hormonas. Por este motivo, los olores pueden modificar directamente nuestro comportamiento y las funciones corporales. Sólo más tarde parte de la información olorosa alcanza la corteza cerebral y se torna consciente.

GLÁNDULAS PITUITARIAS

Los receptores químicos del olfato son:
- La glándula pituitaria roja: Se ubica en la parte inferior de la fosa nasal y está recubierto por numerosos vasos sanguíneos que calientan el aire.
- La glándula pituitaria amarilla: Se ubica en la parte superior de las fosas nasales y presenta tres capas: Células de sostén; Células olfatorias; Células basales.

Las células olfatorias son células nerviosas receptoras de estímulos químicos provocados por los vapores. En la pituitaria amarilla se encuentran las glándulas mucosas de Bowman, que libera un líquido que mantiene húmedo y limpio el epitelio olfatorio.

Para estimular éstas es necesario que las sustancias sean volátiles, es decir, han de desprender vapores que puedan penetrar en las fosas nasales, y que sean solubles en agua para que se disuelvan en el moco y lleguen a las células olfatorias. Éstas transmiten un impulso nervioso al bulbo olfatorio y de este a los centros olfatorios de la corteza cerebral, que es donde se aprecia e interpreta la sensación de olor. Se cree que existen 7 tipos de células olfatorias, cada una de las cuales sólo es capaz de detectar un tipo de moléculas, éstas son:
- Alcanforado: olor a naftalina.
- Almizclado: olor a almizcle.
- Floral.
- Mentolado.
- Etéreo: olor a fluidos de limpieza en seco.
- Picante.
- Pútrido.

En el año 1991 se descubrieron los primeros genes de las proteínas receptoras del olor. Estas moléculas receptoras residen en la membrana de células sensoriales, que retienen un aroma y envían el mensaje correspondiente al cerebro a través de una cadena de reacciones químicas. En 1996 fue caracterizado el primer receptor olfativo humano.

ENFERMEDADES DEL OLFATO

- Hiposmia es la reducción de la capacidad de detectar olores.
- Anosmia es la pérdida del olfato. Uno de los primeros síntomas en su detección es que las personas que la padecen no sienten el sabor de sus comidas y encuentran toda sustancia insípida (sin sabor), por la conexión que posee el sentido del gusto con el olfato. Suele ocurrir por trastornos químicos y, generalmente, por traumatismos craneales.
- Sinusitis ocurre cuando la mucosa de los senos paranasales se inflama.

Algunos de sus síntomas son fuertes dolores de cabeza y fluido constante de secreciones purulentas. Usualmente se manifiesta cuando despreocupamos un resfrío.

- Rinitis afecta a la mucosa nasal y dependiendo de la época, puede ser un síntoma de alergias (si ocurre en primavera, puede revelar alergias al polen o al polvo). Ocasiona estornudos, obstrucción, secreciones nasales y, a veces, falta de olfato.
- Pólipos son tumores benignos que aparecen en las membranas de las mucosas irritadas, generalmente por resfríos frecuentes. Cuando estos obstruyen la fosa nasal o producen dolor, deben ser extraídos mediante una intervención quirúrgica.

Podemos observar a grandes rasgos tres grupos de daños al olfato: daños químicos, cambios del tejido y los físicos.
- Los daños químicos se deben a factores exógenos en este caso a productos químicos que pueden producir efectos temporales o permanentes, tal es el caso de respirar vapores corrosivos.
- Los cambios del tejido se pueden deber a enfermedades, atrofia, etc, es decir, factores endógenos.
- Los factores físicos incluyen el daño mecánico, (operaciones) y alteraciones en el cerebro por golpes.

Los factores que desencadenan una enfermedad en el olfato son principalmente infecciones en los senos paranasales, trastornos hormonales y problemas dentales, además de la exposición a agentes químicos. Existe un concepto interesante llamado fatiga olfativa el cual consiste en que luego de cierto tiempo en la presencia de un tipo de olor dejamos de percibirlo. Es de tomarse en cuenta para evitar accidentes especialmente con el gas que lleva mercaptanos para detectar su presencia. Al cabo de minutos nos acostumbramos a los olores aún cuando sean señal de toxicidad o peligro.

6 comentarios:

  1. gracias, era para un trabajo del colee

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  2. gracias, encerio me ayudo mucho para una tarea del cole

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  3. me quede con una duda........esas son todas las enfermedades del alfato???......necesito aun muxo masss...... :)

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  4. Anonimo esas no son todas yo necesito 10, igual gracias pero me faltan mas

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  5. me sirvio para tarea del cole

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