viernes, 27 de abril de 2012

Cosecha de Champagne 2012 Gravemente Dañada por las Heladas


COSECHA 2012 DE CHAMPAGNE GRAVEMENTE DAÑADA POR LAS HELADAS

Hasta un tercio de algunos viñedos de Champagne han sido afectados por las fuertes heladas a principios del mes de Abril de 2012.

Las temperaturas han bajado a - 3 ° C en las Côte des Blancs, con pueblos como Avize, Cramant y Chouill que han sido los más afectados, mientras que hubo un daño más extenso en la Côte des Bar ya que las temperaturas bajaron a los - 5 ° C.

Las zonas bajas de los Blancs Côte des Bar y la Côte des se han visto especialmente afectados.

La vid de chardonnay en la Côte des Blancs y la Grande Vallée de la Marne son las más vulnerables, puesto que el ciclo vegetativo era el más avanzado, con dos o tres hojas ya en creciendo en el mes de abril, en algunas viñas bien expuestas.

Ha habido daños en los viñedos de todo Aÿ, Mareuil-sur-Aÿ y Avenay. El avance vegetativo de la vid Chardonnay en las zonas más bajas cercanas al río Marne, y algunas parcelas de Pinot Noir, también se han visto afectadas.

El enólogo Benoît Gouez de Moët & Chandon afirma que entre 7% y 8% de la cosecha de este año ha sido potencialmente perdida, con los daños más graves en los Grands Crus de Avize y Ay, donde estima que el 18% ha sido dañado.

Los viñedos de la Côte des Bar, al sur-este de Troyes, donde se encuentra la planta de Pinot Noir, han sido los más dañados. Gouez dice que Moët había perdido en esta zona casi el 20% de su cosecha.

Olivier Bonville de Franck Bonville, es un productor de Avize, dijo, “Las heladas han afectado cerca del 30% de nuestro viñedo. Después de que las cálidas temperaturas de marzo en las viñas provocasen la brotación de hasta dos hojas en la vid y en la semana siguiente se vieron afectadas por las heladas en la noche del 12 y 13 de abril, cuando las temperaturas cayeron a - 3 °C

Para Arnaud Margaine, un viticultor de Villers-Marmery, las heladas del 13 de abril causó menos del 5% de daño, pero la noche del 16 y 17 de abril fueron más frías. "Hemos visto un 15-20% de las vides dañadas. Pero todavía es demasiado pronto para ver el impacto en la próxima cosecha, ya que algunas yemas pueden generar nuevos brotes".

HELADAS DE PRIMAVERA EN EL VIÑEDO

Las heladas de primavera son en general producidas por vientos polares que producen un descenso brusco de la temperatura. Los daños se deben principalmente a la formación de hielo en los tejidos ricos en agua, pudiéndose observar roturas y necrosis en el cambium, parénquima cortical y vasos; puede destruirse totalmente la vegetación herbácea: hojas, brotes, inflorescencias, etc. La congelación puede ser extracelular, haciéndose irreversible cuando las células son dañadas; intracelular irreversible cuando afecta a las estructuras coloidales, o intravascular semejante a la primera. Las heladas precoces pueden afectar a las yemas que han iniciado su actividad, pudiéndose producir una brotación posterior de conos secundarios y yemas de la corona. A veces puede producirse una pérdida total de la cosecha.

Efectos de las bajas temperaturas en la vid:
- A -0,5ºC durante media hora en el estado de plena floración y fruto recién cuajado
- A -1,1ºC durante media hora pueden helarse las yemas en estado de punta verde
- A -2,5ºC de temperatura del aire se hielan los órganos herbáceos en una hora, en cualquier estación.
- De -8ºC a -12ºC en otoño son limitantes para los órganos vivaces y sufren daños a partir de -51C.
- De -16ºC a -20ºC en invierno son limitantes, según la posición de órganos.
- A partir de -15ºC sufren daños en reposo vegetativo, pudiendo aparecer a partir de -13ºC en vides jóvenes. En el caso de Vitis amurensis estas temperaturas deben ser inferiores a -25ºC y -30ºC.

MÉTODOS DE LUCHA CONTRA LAS HELADAS

Prevención:
- Elegir cepajes con desborre tardío, es decir, que la primera manifestación del crecimiento de la yema sea tardía.
- Podas tardías, lo que contribuye también a retardar el desborre o primera manifestación del crecimiento de la yema. Estas podas tardías resultan buenas para proteger a las cepas de las heladas que pueden producirse hasta abril y de las escarchas primaverales. Al posponer el desarrollo vegetativo de las viñas, si sucede una helada, el daño que sufren es mucho menor porque la helada encuentra a las vides con una evolución poco desarrollada.
- No instalar viñas en hondonadas, puesto que el frió pesa más que el calor concentrándose en hondonadas o lugares bajos.

Lucha activa:
- Reducir el enfriamiento del aire: se recalienta el aire directamente quemando combustible, para esto se emplean calentadores. Es conveniente emplear gran cantidad de estufas pequeñas y bien repartidas en la plantación antes que pocas estufas grandes ya que estas provocan la formación de una columna de aire caliente que se escapa hacia las capas altas de la atmósfera.
- Mantener los órganos de la planta a una temperatura superior a la de los daños: se hace por medio de barreras de plástico o humo que homogeneizan las capas, minimizando la disminución de la temperatura a nivel de las plantas.
- Para limitar el enfriamiento del vegetal se pueden realizan riegos por aspersión, lo que mantiene las hojas y yemas cubiertas de hielo, permaneciendo estas a cero grados centígrados.

CLIMA DE LA REGIÓN DE CHAMPAGNE

La temperatura media anual es de 11º C. La insolación es, en promedio, de 1.650 horas por año, pero pude llegar hasta 2.100 horas en algunos años (1976 o 2003 por ejemplo).

El viñedo champenois, situado en el límite septentrional del cultivo de la viña (49º5 de latitud norte en Reims y 48º en Bar-sur-Seine), se beneficia de un doble clima. La influencia continental, en invierno, es la responsable de las heladas, a veces destructoras, pero también de una insolación favorable durante el verano.

La influencia oceánica, marcada por temperaturas regulares bajas y una débil diferencia de temperatura entre temporadas, conlleva un aporte de agua en cantidad constante, con contrastes térmicos anuales poco marcados.

Esta doble influencia ofrece la garantía de una pluviosidad constante y moderada, que favorece una alimentación en agua casi ideal y esencial para la calidad de la uva. El volumen medio de precipitaciones se sitúa alrededor de los 700 mm por año, aunque oscila entre 600 mm y 900 mm según los sectores.

A lo largo de todo el año, el viñedo sufre la influencia de las variaciones climáticas. Existe un gran riesgo de las heladas de invierno (un promedio de 1,1 días con temperaturas inferiores a – 10ºC, aunque de forma local hasta 3 días) que pueden destruir las cepas, y también de las de primavera que pueden destruir los brotes (48% del potencial de recolección helado en 2003). En junio, los periodos lluviosos y fríos pueden perturbar la floración y el cuajado y provocar fenómenos de caída de la flor o de los frutos, y también de los frutos no desarrollados. El verano aporta a menudo tempestades violentas que provocan terrones en el viñedo; tempestades acompañadas, a menudo, de granizo que puede estropear muy seriamente las viñas y las uvas (en 2000, 3 episodios de granizo destruyeron la recolección del equivalente a 3.000 hectáreas).

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