jueves, 26 de abril de 2012

Derechos de Plantación y Regulaciones en el Viñedo de Champagne


DERECHOS DE PLANTACIÓN Y REGULACIONES EN EL VIÑEDO DE CHAMPAGNE

La Unión de Empresas del Champán (UMC), interprofesional de la zona de producción del Champán frances, se ha mostrado contraria al mantenimiento de los derechos de plantación y favorable a su regulación, según un acuerdo adoptado recientemente en su Asamblea General.

A juicio de David Chantillon, director de la UMC, el régimen de prohibición se ha demostrado inútil e insuficiente, ya que la regulación debe hacerse en función, según sus palabras, de la demanda de los consumidores con la finalidad de regular producción y conseguir una remuneración más justa por la venta de la uva.

La UMC, que fue fundada en 1882 para defender los derechos de los viticultores de la región de Champagne y el nombre de su producto, creen que una regulación interprofesional y descentralizada se traduciría en una mejor gestión de la denominación.

Derechos de Plantación:
Los derechos de plantación o papel, son los títulos transitorios definidos en la OCM del vino de la Unión Europea (en vigor desde agosto del 2008) que permiten legalmente plantar o replantar nuevas vides y pueden ser objeto de comercio (influyendo en el precio de la uva y el vino).

Son instrumentos que nacieron como forma de regular y controlar el incremento de la superficie dedicada al viñedo en un país o una región productora, que entre otras cosas persiguen el equilibrio entre la oferta y la demanda en el sector vitivinícola.

Estos derechos serán abolidos a partir del 1 de enero de 2014, fecha tras la cual el libre mercado determinará la superficie plantada.

OCM (Organización Común del Vino):
La OCM del vino de la Unión Europea es una parte importante de la PAC (Política Agraria Comunitaria) que se basa en el principio de un mercado único con una legislación técnica y administrativa armonizada, sin derechos aduaneros u otras barreras al comercio que impidan el libre tránsito de vinos entre Estados miembros.

La nueva OCM, que está vigente a partir agosto de 2008 (y que sustituye a la que regía desde 1999), trata y regula la mayoría de los aspectos del sector vitivinícola, desde la producción a la comercialización (como por ejemplo, nuevos límites a la chaptalización), medidas para la destilación de excedentes (las ayudas desaparecerán progresivamente), así como normas de etiquetado renovadas y simplificadas (que abren la posibilidad de mencionar la añada y la variedad en los vinos de mesa de la UE).

Deja poco espacio para las legislaciones estatales y sus especificidades, que en España se encuentran básicamente recogidas en la Ley de la Viña y el Vino de 2003.

VIÑEDO DE CHAMPAGNE

Situación Geográfica:
Delimitada por una ley de 1927, la zona de producción de la denominación de origen controlada (AOC) Champagne se extiende a lo largo de 34.000 hectáreas. Situada en Francia, a unos 150 kilómetros de París, comprende 319 “crus” (municipios) distintos en cinco departamentos o comarcas: la Marne (67%), la Aube (23%), la Aisne (9%), la Haute-Marne y la Seine-et-Marne.

El viñedo se halla repartido en 4 zonas: la Montagne de Reims, la Vallée de la Marne, la Cote de blancs y la Cote des Bar. Tiene casi 281.000 parcelas cuya superficie media es de 12 áreas.

17 pueblos se benefician históricamente de la denominación “grand cru” y 44 pueblos de la denominación “premier cru”.

Los tres elementos más importantes del terruño champenois (clima, suelo y subsuelo, relieve) crean una combinación especifica, un mosaico de microterruño con características únicas, de las que el savoir-faire de 15.000 viticultores saca el mejor partido.

El viñedo champenois se halla plantado entre 90 y 300 metros de altitud. Es un viñedo de laderas orientales, en su gran mayoría, hacia el sur, sudeste y este, con una media de inclinación del 12%, aunque algunas pueden alcanzar casi el 60%.

El terruño champenois está lo suficientemente escarpado y ondulado como para permitir una muy buena insolación de la viña, y sus laderas facilitan la salida de los excesos de agua.

Clima:
La temperatura media anual es de 11º C. La insolación es, en promedio, de 1.650 horas por año, pero pude llegar hasta 2.100 horas en algunos años (1976 o 2003 por ejemplo).

El viñedo champenois, situado en el límite septentrional del cultivo de la viña (49º5 de latitud norte en Reims y 48º en Bar-sur-Seine), se beneficia de un doble clima. La influencia continental, en invierno, es la responsable de las heladas, a veces destructoras, pero también de una insolación favorable durante el verano.

La influencia oceánica, marcada por temperaturas regulares bajas y una débil diferencia de temperatura entre temporadas, conlleva un aporte de agua en cantidad constante, con contrastes térmicos anuales poco marcados.

Esta doble influencia ofrece la garantía de una pluviosidad constante y moderada, que favorece una alimentación en agua casi ideal y esencial para la calidad de la uva. El volumen medio de precipitaciones se sitúa alrededor de los 700 mm por año, aunque oscila entre 600 mm y 900 mm según los sectores.

A lo largo de todo el año, el viñedo sufre la influencia de las variaciones climáticas. Existe un gran riesgo de las heladas de invierno (un promedio de 1,1 días con temperaturas inferiores a – 10ºC, aunque de forma local hasta 3 días) que pueden destruir las cepas, y también de las de primavera que pueden destruir los brotes (48% del potencial de recolección helado en 2003). En junio, los periodos lluviosos y fríos pueden perturbar la floración y el cuajado y provocar fenómenos de caída de la flor o de los frutos, y también de los frutos no desarrollados. El verano aporta a menudo tempestades violentas que provocan terrones en el viñedo; tempestades acompañadas, a menudo, de granizo que puede estropear muy seriamente las viñas y las uvas (en 2000, 3 episodios de granizo destruyeron la recolección del equivalente a 3.000 hectáreas).

Suelo y Subsuelo:
La composición del subsuelo es, en su mayor parte, calcárea. Los sedimentos, que en él se hallan, son también calcáreos en un 75% (cretas, margas y calcáreas). Este tipo de subsuelo favorece el drenaje de los suelos y también la mineralizad de ciertos vinos de Champagne.

La Cote des blancs, la Cote de Sézanne y el viñedo de Vitry-le-Francois reposan sobre la creta rasante. La Montagne de Reims sobre la creta enterrada en profundidad. La Vallée de la Marne (al oeste de Chatillon-sur-Marne) y los pequeños macizos alrededor de Reims (Saint-Thierry, Vallée del l´Ardre y Montagne oeste) son de tendencia margosa, arcillosa o arenosa. Por último, la Cote des Bar (Bar-sur-Aube y Bar-sur-Seine) está constituida esencialmente por margas.

La creta champenoise está compuesta de gránulos de calcita procedentes de esqueletos de micro-organismos marinos (cocolitos) y caracterizada por la presencia de fósiles belemnitas (moluscos de la era secundaria). Su gran porosidad la convierte en una verdadera reserva de agua (300 a 400 litros por m3) que asegura a la planta una alimentación de agua suficiente, incluso en los veranos más secos.

La creta retiene el agua por capilaridad. La viña debe esforzarse para absorberla lo que provoca una tensión hídrica moderada durante el tiempo de la estación vegetativa, y favorece el equilibrio entre los diferentes ácidos de la fruta, el azúcar y los precursores de aromas que se desvelarán en el vino que está por llegar.

Cepas y Variedades de Uva:
La naturaleza del terruño ha guiado la selección de las cepas que mejor se adaptan al mismo. La ley del 22 de julio de 1927 determina las cepas autorizadas. En la actualidad, predominan el pinot noir (uva negra), el meunier (uva negra) y el Chardonnay (uva blanca). El arbanne, el petit Messier, el pinot blanc y el pinot gris ( todos de uva blanca), también está autorizados, aunque representan menos del 0,3% del viñedo.

La fisiologia de la viña y las tensiones naturales han dado lugar a una auténtica estrategia vitícola que se fundamenta en la selección, la densidad, los injertos, la poda, etc.

El pinot noir representa el 39% del viñedo plantado. Ideal en terrenos calcáreos y frescos, es la cepa predominante en la Montagne de Reims y en la Cote des Bar. Los vinos con este origen se distinguen por los aromas  de frutos rojos y una personalidad muy fuerte. Es la cepa que aporta cuerpo y fuerza al ensamblaje.

El pinot meunier representa el 33% de las superficies. Esta cepa vigorosa, menos sensible a las heladas gracias a una floración más tardía, es ideal para los terruños más arcillosos, como los de la  Vallée de la Marne, y se adapta mejor a las condiciones climáticas más duras para la viña. Da lugar a vinos ligeros y afrutados que evolucionan un poco más rápidamente en el tiempo y aportan redondez al ensamblaje.

El chardonnay ocupa el 28% del viñedo. Es la cepa predilecta de la Côte des Blancs. Los vinos de chardonnay se caracterizan por sus aromas delicados, de notas florales, cítricos y, a veces, minerales. De evolución lenta, es la cepa ideal para el envejecimiento de los vinos.

Selecciónes Masal y Clonal:
Gracias a la selección masal, que consiste en marcar los pies que contienen los mejores frutos, y a la selección clonal, para una calidad sanitaria óptima, los Champenois disponen de las mejores plantas posibles.

Desde la crisis de la filoxera (finales del siglo XIX y principios del XX), los porta-injertos surgen del cruce entre cepas francesas y americanas. Se seleccionan para que tengan la mejor adaptación posible al terruño y a la cepa. El 41B, que se adapta a todas las situaciones principalmente en suelos de creta, continúa siendo el más utilizado en Champagne (81% de las superficies plantadas). El SO4 se utiliza para que se adapte a suelos medianamente calcáreos y el 3309C es el elegido para suelos poco calcáreos.

Tras decenios de trabajos de selección, casi 50 clones de las tres cepas champenoises han sido validados. Han sido previamente premultiplicados por el Comité interprofessionnel du vin de Champagne (CIVC), lo que asegura también la distribución de los injertos certificados.

Plantación:
Arrancado y replantación (o nueva plantación) deben ir precedidos de una declaración. Tras un tiempo de reposo y de preparación del terreno, la plantación debe tener lugar antes de finales de mayo (o finales de julio para las plantas que están en tiestos). Las plantas no podrán producir uva denominación Champagne hasta después de que se produzca la tercera aparición de hojas, es decir, una vez transcurridos dos años desde que fueron plantadas.

La reglamentación establece los límites de espacio entre las hileras a 1,50 m. como máximo, y la distancia entre los troncos en cada hilera entre 0,90 m y 1,50 m, debiendo ser la suma del espacio y de la distancia inferior a 2,50 m. De esta forma, la densidad media de plantación es de alrededor de 8.000 pies por cada hectárea. El objetivo de una densidad de esta clase es, sin duda, cualitativo. Contra más numerosos sean los pies, más tenderán a competir para alimentarse, en consecuencia una carga de uva por pie más débil y de mejor calidad. La fuerte densidad permite asimismo optimizar la superficie foliácea y favorecer la fotosíntesis.

La Unión Europea enmarca de forma estricta las nuevas plantaciones de viñas, sometiéndolas a quotas anuales para cada país miembro. Los derechos son repartidos, posteriormente, entre regiones vitícolas, por parte del Ministerio de Agricultura. La asignación anual para el Champagne no supera el 1% de la superficie total.

Viticultura Duradera:
El análisis medio ambiental ha permitido reducir de forma significativa las cantidades de productos fitosanitarios aplicados y hacer más segura su utilización. Hoy en día, el 50% de los productos aplicados en Champagne están autorizados por la agricultura biológica. La Champagne es, además, una de las regiones líderes en Europa en el desarrollo de la técnica biológica de confusión sexual, que permite la casi supresión de los tratamientos insecticidas clásicos.

Preservar el suelo de las diferentes fuentes de degradación ha sido siempre una preocupación prioritaria de los elaboradores champenois. Mediante el ordenamiento
hidráulico de las laderas vitícolas, promoción de la nutrición razonada del suelo y de la viña, desarrollo del plantado de hierba y setos arbustivos de las viñas y alrededores, etc. Las poblaciones de gusanos y microflora demuestran que los suelos tienen un buen nivel de actividad biológica. Preservando la biodiversidad y manteniendo su hábitat natural.

Se han tomado numerosas medidas en los establecimientos vinícolas para reducir el consumo de agua con selección de revestimientos, optimización de los sistemas de limpieza, reciclaje o recuperación de las aguas, etc.

Actualmente el 92% de los efluentes y subproductos líquidos que genera la vitivinicultura son tratados o comercializados. No obstante, el objetivo es llegar al 100%.

Poda:
Se trata de la primera operación en la viña después de la vendimia. En Champagne está reglamentada con gran precisión desde 1938. Comienza con la caída de las hojas y se detiene entre mediados de diciembre y mediados de enero para respetar el descanso invernal de la planta, y se prosigue en marzo, pero no puede retrasarse más. La poda asegura la mejor circulación posible de la sabia hacia los brotes fructíferos para equilibrar vigor y fertilidad. Da forma a la viña, evita la acumulación de hojas y favorece la fotosíntesis y la aireación de las uvas. Permite, también, controlar la evolución de la viña, rejuveneciendo de forma regular las estructuras.

Los sistemas de poda autorizados en Champagne son :
- la poda Chablis : poda larga sobre brazo largo.
- la poda Cordon y Cordon permanente : poda corta sobre brazo largo único.
- la poda Guyot : poda larga sobre brazo corto que puede ser simple, doble o asimétrico.
- la poda Vallée de la Marne (únicamente para el meunier): poda larga sobre brazo corto.

En cualquiera de los casos, la estructura no será superior a 18 ojos/m2 de media sobre la parcela.

Durante el periodo intenso de la poda, finales marzo/primeros de abril, y de forma obligatoria antes de la floración, tiene lugar el atado, otra operación manual que consiste en unir los brazos y varas al hilo de soporte para evitar el crecimiento anárquico de la viña.

De esta manera tan disciplinada, la viña emprende su desarrollo y los viticultores comienzan los trabajos en verde.

Trabajos en Verde:
Tras el desborre (inicio de la salida de hojas), el cuidado de la viña prosigue con distintos trabajos destinados a controlar los rendimientos y favorecer la calidad.

El espergurado, efectuado a mano generalmente a mediados de mayo, tiene como objetivo eliminar los brotes superfluos a fin de favorecer a aquellos que son fructíferos.

Cuando los ramos alcanzan los 50 cm y antes del cierre de racimo, es obligatorio proceder al levantamiento de los alambres llamados “elevadores” situados a unos 30 cm. por encima de los alambres de soporte. La operación sigue siendo manual, pero la colocación de los distanciadores podría generalizar la mecanización del elevamiento.

Una vez elevados los alambres, puede comenzar el empalizamiento. Consiste en separar los ramos entre ellos, ordenarlos y contenerlos entre los hilos mantenidos por grapas. Esta mejor repartición de las hojas permite que les llegue el sol de manera óptima y plena, permitiendo también una buena aireación a fin de evitar la podredumbre. Es una operación generalmente manual y fundamental para la viña champenoise, ya que su elevada densidad de plantación genera una importante superficie de hojas que precisa estar instalada en su longitud entre dos pies y en toda la altura (hasta 1,30 m).

A medida de la evolución de los brotes, desde el inicio del verano hasta la vendimia, es preciso realizar recortes, manuales o mecánicos, para evitar la exhuberación foliar y la predominancia de la vegetación sobre la fructificación.

Vendimia:
Con el objeto de definir mejor las fechas y condiciones de la vendimia, una red de seguimiento de la madurez de las uvas está operativa desde 1956. A partir de los datos de 450 parcelas testigo distribuidas por todo el viñedo, se activa al inicio del envero (coloración de los frutos) para poder medir, gracias a la toma bisemanal de muestras, el porcentaje de envero, el peso medio de las uvas, la riqueza estimada de azúcar, la acidez total y la tasa de botritis.

Estos datos permiten, cada año, al CIVC fijar la fecha de la apertura de la vendimia para cada municipio vitícola y para cada cepa, en función del grado de madurez de sus uvas. También sirve para determinar, de acuerdo con el Institut National de l’Origine et de la Qualité (INAO), la cantidad de uva por hectárea que será objeto de la denominación Champagne, así como la cantidad de alcohol requerida.

La Champagne utiliza un sistema de reserva, gestionado por el CIVC, que permite, en años buenos, reservar una parte de la recolección para disponer más delante de ella en caso de producirse una vendimia deficitaria (heladas, granizo…) o una de menor calidad.

En algunas ocasiones, antes de la vendimia se procede a un deshojamiento mecánico que facilita la tarea posterior de los vendimiadores, que realizan su trabajo exclusivamente a mano. La reglamentación impone que el prensado sea de uvas enteras lo que, dados los avances de la técnica actual, prohíbe la utilización de las maquinas de vendimiar. La Champagne acoge durante unas tres semanas a más de 100.000 vendimiadores, transportadores de cestas, descargadores y prensadores para asegurar la vendimia, punto álgido del año vitícola.

Paulatinamente y mientras la vendimia avanza, las uvas son colocadas en cajas especiales de vendimia de 50 kgs. como máximo, agujereadas tanto en el fondo como por los lados para facilitar la aireación de la uva y la caída eventual de zumo mientras se realiza el proceso. Son inmediatamente llevadas a las prensas. Unos 1.900 centros de prensado se hallan repartidos en todo el viñedo, con la intención reducir al máximo el tiempo de transporte de la uva.

Fuente: Comité Interprofessionnel du vin Champagne

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