domingo, 29 de abril de 2012

Jequitibá 2010 de Olivier Riviére


JEQUITIBÁ 2010 DE OLIVIER RIVIÉRE

Jequitibá 2010 elaborado a partir de uva viura 100%. Es un vino de color amarillo oro claro. En nariz ofrece un intenso aroma característico de la variedad viura, frutas blancas maduras, cierta mineralidad y una muy sutil fragancia de piña en almíbar. El aroma es sencillo, limpio pero muy sofisticado y elegante. En boca tiene una entrada untuosa, tiene densidad por la estupenda fermentación lenta y sobre lías utilizada para conseguir complejidad, volumen y que el paso en boca sea sedoso y aterciopelado. Sorprende mucho porque es un vino fresco, sin embargo no es acido, por lo que se puede degustar y disfrutar perfectamente a temperatura ambiente. La madera y el alcohol no se hacen presentes. Marida bien con pescados blancos, quesos frescos y frutas.

Después de ir consumiendo la botella durante varios días no aparece ningún indicio de oxidación o evolución, por lo que me atrevería a decir que el vino mejorará con una crianza en botella. Sin duda alguna es un vino que reivindica el potencial de la Viura para elaborar blancos seductores y armoniosos.

El nombre Jequitibá procede de un frondoso y árbol de origen brasileño, en homenaje a su esposa brasileña.

OLIVIER RIVIÉRE

Olivier Riviere Nacido en Poissy, en las cercanías de París, en 1978, estudió Viticultura y Enología en Libourne (Burdeos) y Borgoña. En 2004 dejó Francia para instalarse en La Rioja, trabajando como enólogo para la Compañía de Vinos de Telmo Rodríguez. En 2006, inició su proyecto independiente en Rioja. Desde sus comienzos, los vinos de Olivier Riviere no han dejado de sorprender por su elegancia y expresión del terruño.

Su filosofía se basa en la viticultura poco intervencionista y muy fiel a la naturaleza, para poder reflejar el carácter del terruño y lugar del que proceden. Olivier es un joven inquieto y muy atrevido a la hora de elegir los viñedos más difíciles, para poder crear vinos muy originales y artísticos.

Le gustan las zonas frescas y los terruños viejos e históricos, para poder desarrollar un concepto borgoñón de pequeñas parcelas que se sean trabajadas a mano y que no hayan perdido su carácter e identidad.

Olivier Rivière no tiene fincas, ya que como dice el, no es marqués ni conde, así que el 80% de su producción es su vino joven. Reúne uvas de La Rioja Alta, Alavesa y Baja y mezcla las variedades de tempranillo, graciano y garnacha, con porcentajes que pueden variar cada añada.

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