martes, 22 de mayo de 2012

Efectos de los Fitorreguladores y Hormonas en la Vid


EFECTOS DE LOS FITORREGULADORES Y HORMONAS EN LA VID

Esto es una lista de los efectos básicos sobre la vid y sus producciones de cada una de las principales hormonas y de los fitorreguladores naturales o de síntesis asimilables a cada una de las  hormonas

AUXINAS

Además de las auxinas naturales, que son de rápida velocidad de migración pero destruidas por la luz, que favorecen la hidratación celular estimulando los sistemas de transporte activo de éstas y que estimulan el crecimiento y la multiplicación celular, producen también inhibición correlativa basípeta y de las yemas, lo que determina el orden de desborre y crecimiento diferencial de las yemas de la vid según su posición.

Ya en 1934 s sintetizaron los primeros análogos de estas auxinas y en concreto el ácido indol acético; posteriormente se sintetizaron ácido butírico y naftalenacético que son considerados hoy como fitorreguladores auxínicos.

El ácido idolacético (AIA) controla los procesos de rizogénesis en las cepas estimulando el crecimiento del callo cicatricial y la diferenciación de algunas de sus células a primordios radicales cuyo crecimiento estimula al aumentar  la velocidad de la división celular.

Además el AIA induce precocidad en la maduración y en la brotación de las yemas; niveles altos de este fitorregulador retrasan o impiden la abscisión tanto de bayas como de hojas, pero aumentan la producción de etileno, además poseen un relativo efecto feminizante pudiendo alterar la diferenciación equilibrada de la flor en la vid.

El ácido indolbutírico (AIB) se considera un fitorregulador que facilita, más que el anterior, el enraizamiento e induce brotación de las yemas.

El ácido naftalenacético (ANA) se considera un mejorante del cuajado de flores de la vid en los racimos, induciendo también precocidad en el enverado y en el proceso de la maduración de las bayas, además estimula el enraizamiento e impide el desgranado de los racimos en postmaduración.

Muchas veces estos fitorreguladores se formulan para su aplicación con 2,4-D; 2,4-DP (ácido 2, 4 diclorofenoxipropiónico) o con 2,4,5-TP (ácido 2,4,5 triclorofenoxipropiónico) lo que evidentemente no es apropiado y debería estar prohibido. Estas asociaciones, que evidentemente pueden resultar muy nocivas para el aplicador y el consumidor por sus efectos sanitariamente adversos, se utilizan en algunos países para anticipar la maduración y la brotación y para evitar el desgranado de bayas en conservación.

La asociación con NAD (naftalenacetamida) se considera como aclarante de racimos para evitar su excesiva compacidad y asociado a otras auxinas y a 2,4,5-TP favorecen la partenocarpia y el crecimiento de granos sin semillas.

GIBERELINAS

Actualmente además del ácido giberélico, que también ha sido sintetizado, se conocen más de 80 compuestos análogos entre ellos GA1, GA2, GA3, …, GA34 y otros compuestos derivados del anillo denominado gibano; estos compuestos inducen prtenocarpia de forma general y aumentan el tamaño celular y la velocidad de crecimiento.

El contenido de giberelinas (GA)es una característica varietal y es más elevado al principio del desarrollo de las bayas, es decir, en el periodo herbáceo de éstas, disminuyendo gradualmente de forma natural al ir avanzando la maduración.

Las GA se sintetizan en las cepas en los ápices de las raíces, en las hojas jóvenes y en los frutos inmaduros. Son fitorreguladores que influyen mucho en el crecimiento de las bayas, pero también inhiben la iniciciación floral actuando en unos momentos del ciclo reproductor de las cepas como aclarantes de los racimos al inducir alargamiento de raquis y de los pedicelos de las bayas, facilitando también al mismo tiempo el cuajado de los frutos y estimulando el desarrollo del pistilo, induciendo precocidad y favoreciendo la acumulación de azúcares en los frutos pero haciendo dismunir la acidez del mosto.

Además las GA aunque influyen poco en el desborre de las yemas adelantan la cierna, inducen partenocarpia y estimulan el crecimiento y multiplicación inicial de los pistilos pero parece que influyen en la atrofia estaminal y retrasan el cambio de color de las bayas o incluso lo inhiben.

Las GA se utilizan según momento de aplicación y dosis (entre 5 ppm y 25-30 ppm) en las variedades apirenas para alargar los racimos (en dosis bajas y aplicados antes de la cierna); para producir aclareos del racimo (con dosis medias entre 10 y 15 ppm y en plena cierna); y para  aumentar el volumen de las bayas (con dosis más elevadas y aplicadas después del cuajado). De todas formas en algunos cultivares inducen sobremaduración, caída de bayas y deterioro de la calidad.

Actualmente se considera que el aclareo de racimos, su pinzamiento y la incisión anular tras el cuajado son la alternativa de elección preferente al empleo de fitorreguladores para el engorde de las apirenas y desde luego es mucho más recomendable tanto sanitaria como ecológicamente.

Además debemos recordar que el aplicación de GA exógenas no tiene  prácticamente ningún efecto si la nutrición mineral y la hídrica no son las adecuadas.

De todas formas la respuesta de muchos cultivares a las GA es prácticamente nula cuando no errática. En ocasiones estas aplicaciones producen alargamiento de entrenudos y por tanto de los sarmientos, estimulando además la formación de rayuelos o hijuelos.

Las GA deben aplicarse con humedades y temperaturas altas. Como efectos de las GA han sido citados, además del aumento del tamaño de las bayas y el alargamiento de granos en la uva, los siguientes:
- Producen retraso en la maduración (ocasionalmente actúan al contrario) pero una vez comenzada ésta inducen senescencia muy rápidamente.
- Inducen maduraciones irregulares en los racimos (especialmente en cuanto a su coloración se refiere).
- Aumentan (o disminuyen) el cuajado.
- Reducen las necesidades de frío para la evolución de las yemas, actuando positiva o negativamente, según época y dosis de aplicación en la inducción floral.
- Reducen la vacería en los pocos cultivares en los que se da este fenómeno en uvas de mesa.

CITOQUININAS

Estas hormonas son sintetizadas preferentemente en los ápices de las raíces aunque también en otros meristemos; su síntesis es muy sensible a las alteraciones del medio y muy especialmente a la temperatura del suelo y a la sequía, condición ésta que reduce drásticamente su síntesis.

Estimulan la síntesis proteica y del ADN, favorecen la multiplicación y la división de las células induciendo diferenciación. También estimulan la germinación de semillas contrarrestando la acción del etileno.

Las citoquininas estimulan la síntesis de clorofila, retrasando además el envejecimiento y caída de las hojas  en la cepas, favoreciendo la diferenciación floral y el crecimiento inicial del ovario, influyendo decisivamente en el control de la expresión polialélica de la sexualidad de las flores en la vid.

Dosis altas de citoquininas hacen que aumente la capacidad de diferenciación floral en los zarcillos aumentando mucho el número de racimos en las cepas y produciendo redrojos.

Las citoquininas favorecen el crecimiento de las inflorescencias.

Asimismo se ha comprobado que aumentan la resistencia de las cepas a temperaturas altas, y regulan la apertura de las estomas, ocasionado con dosis muy elevadas el aumento de la transpiración.

ÁCIDO ABSCÍSCO

El ácido abscísico (ABA) sintetizado tanto en hojas adultas como en yemas y bayas maduras, es mayor en los días cortos; esta hormona se le conoce como hormona de la senescencia y caída de las hojas, y es la que regula preferentemente la latencia de las yemas, influyendo también en el crecimiento y en la función estomática, induciendosu cierre, disminuyendo la transpiración y ralentización el transporte de fitoasimilados.

Se ha constatado que su síntesis aumenta  mucho en situación de estrés de las cepas.

Su aumento hace que suba el nivel de polifenoles en la uva.

Cultivares con contenidos altos en ABA se adaptan mejor a condiciones extremas; su contenido está correlacionado, en patrones, con su resistencia a la salinidad.

ETILENO

El etileno es considerado como la hormona vegetal que regula la maduración. Su aplicación exógena es muy antigua en postrecolección y actúa como un acelerador y homgenizador de la maduración.

Actúa como fertilizante y hace que aumenten las raíces adventicias.

El etileno estimula la respiración de las células, y al intensificarla adelanta la senescencia de los órganos afectados. En aplicaciones exógenas hace que aumente el color de las bayas y permite la homogenización del mismo.

Dosis altas de etileno pueden llegar a inhibir la brotación de las yemas.

POLIAMINAS

Actualmente las poliminas y entre ellas la putrescina y la espermidina son consideradas también como hormonas vegetales que influyen en el cuajado de las flores favoreciendo y aumentando el tamaño de las bayas.

OTROS FITORREGULADORES

En la vid existen una serie de compuestos y síntesis que se correlacionan en los efectos de algunas de las hormonas que antes mencionadas y cuyas aplicaciones exógenas permiten el control de las brotaciones y la homogenización y mejora de las producciones y, ocasionalmente, de la calidad por ejemplo en uva de mesa al aumentar el calibre y la uniformidad del tamaño y color de las bayas en los racimos. Algunos de estos productos se emplean como reguladores del ciclo de las cepas al influir en la dormancia y como agentes de poda química al reducir el vigor y evitar ventanas de vegetación, es decir irregularidades en la brotación de las yemas.

Dentro de estos fitorreguladores del crecimiento, algunos de los cuales son muy tóxicos para el hombre y con diversos efectos no deseados sanitariamente. Debemos considerar los siguientes:
- Cianamida de hidrógeno (H2CN2)
- Clorocolina (CCC)
- Hidracida maleica
- Danomicina
- Paclobutrazol

La cianamida de hidrógeno y sus diversas formulaciones, que se pueden aplicar en las cepas en invierno rompen el reposo vegetativo es decir la dormancia y se emplean en cultivos vitícolas tropicales para inducir la brotación, para adelantar la floración y la maduración; en definitiva para adelantar y acortar el ciclo productor. Además se ha comprobado que la cinamida de hidrógeno aumenta el calibre de las bayas, homogeniza el color de las uvas y por tanto permite una recolección más uniforme de uva, aumenta el contenido en azúcar del mosto y diminuye su acidez. En determinados cultivares puede producir fototoxicidad.

La cianamida de hidrógeno aumenta la fertilidad de algunos cultivares permitiendo una poda más corta de los mismos. Ocasionalmente se ha comprobado que su aplicación aumenta la sensibilidad a las heladas.

El resto de compuestos CCC, paclobutrazol, etc., bloquean la síntesis de giberelinas, disminuyen o retrasan la brotación y el crecimiento de las formaciones vegetativas, por lo que se consideran agentes de control de la vegetación pero también homogenizan la floración y la maduración, aumentan el calibre de las bayas, mejoran su color y retrasan la aparición de daños y envejecimiento de su epidermis.

A nivel ensayo se han empleado también en uva de mesa el ácido 4,clorofenoxiacético (4CPA) para aumentar el tamaño del grano pero las dosis excesivas aumentan mucha la compacidad del racimo. El empleo de estreptomicina con GA también ha sido ensayado como inductor de apirenas y para aumentar el contenido en azúcar de las bayas, reduciendo además el tamaño del grano y diminuyendo la compacidad del racimo. De todas formas estas prácticas, que pueden ser agronómicamente eficientes, no tienen todavía cabida en una viticultura racional ni en una viticultura ni en una viticultura coherente con es respeto a la salud y el entorno.

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