jueves, 10 de mayo de 2012

El Camino del Vino: Un film de Nicolás Carreras y Charlie Arturaola


EL CAMIINO DEL VINO: UN FILM DE NICOLÁS CARRERAS Y CHARLIE ARTURAOLA

Charlie Arturaola
Charlie Arturaola, de profesión: comunicador de vino. Alto y Claro, este uruguayo con ascendientes españoles y afincado en EE.UU hace más de 20 años lleva hablando de vino por todo el mundo siempre con un estilo muy personal y pasional. No en vano ha sido reconocido como el Comunicador Internacional de Vino del año 2012, patrocinado por la feria Vinitaly. Con más de 10 mil vinos catados en su paladar, Charlie no pierde fuelle. ¿O si? En "El Camino del Vino" interpreta a un famoso sumiller que un buen día pierde el paladar y debe volver a sus orígenes a encontrar el sentido del vino. La pesadilla de cualquier catador es el punto de arranque de esta película premiada internacionalmente. Mezcla de ficción y realidad, juega con una temática muy de actualidad, ya que el mundo del vino es un tema de moda. O como el propio Charlie Arturaola comenta "estamos viviendo una vino-mutacion".

Sinopsis:
El famoso sommelier Charlie Artuarola llega a la provincia de Mendoza, Argentina, para ser parte del glamuroso evento "Masters of Food and Wine", después de “haber recorrido el mundo en una botella de vino” como él suele decir habitualmente.

Una vez en el evento, previo a su esperada degustación, entre el glamour, el stress, el marketing, el ritmo agitado, le ocurre algo insólito: la pérdida absoluta de su paladar.

Charlie necesita recuperarlo. En la búsqueda de solución a su problema, tiene encuentros decisivos con los grandes del mundo del vino, como Michel Rolland, con quien entiende que la cura pasa por “limpiar” su paladar con los grandes vinos de la región. Así Charlie empieza un viaje que va desde las más colosales viñas y bodegas, hasta las pequeñas fincas, las procesiones y festejos de la vendimia, entremezclándose con la gente de los pueblos mendocinos que trabaja en la vid. Pero tras comprobar el fracaso continuo de la fórmula del “mejor vino” el viaje se transforma en un retorno, alejándose del mundo glamouroso al que él cree pertenecer. Se convierte en una vuelta hacia su esencia, hacia sus seres queridos y hacia sus dolores y fantasmas verdaderos.

El camino del vino oscila con crueldad entre la comedia  y el drama verdadero de un hombre que se ha perdido por el deseo de pertenecer a un mundo que no es suyo.

Filosofía del Film:
El vino, por su historia, y por ser una expresión liquida del lugar del que procede, tiene una fuerte capacidad de conexión con los sentimientos profundos y personales del ser humano y su relación con la vida y la naturaleza. Por esa conexión que tiene con la tierra que hizo crecer a la uva, genera una lógica con el hombre que lo toma, lo conecta consigo mismo, con su raíz y su esencia. Esta llamada “lógica del vino” son los pilares de la cultura del vino y la esencia que permitió hacer esta película.

De esta forma con Charlie Arturaola un personaje real, se transformó en un showman, sin pasado, hundido en la filosofía del marketing, teniendo como consecuencia la pérdida de lo más fundamental: sus raíces, su herencia social y su familia. De ahí, la metáfora de la pérdida del paladar. Porque sin el paladar, uno de los dos sentidos más primarios del hombre, se pierde la conexión con los primeros preceptos personales del pasado, si uno niega su identidad, niega su paladar. Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, que se hace presente cada vez que usamos nuestros sentidos. Pero si se niega la memoria, se niega también el sentido. Por eso la búsqueda del paladar deviene de a poco en la búsqueda de su identidad.

En este film Charlie se muestra con una honestidad frente a la cámara para mostrar su drama más íntimo, desplegando un universo de personas reales, intensas, que llenan cada espacio del drama con su autenticidad irrepetible. De esta forma la ficción es tan solo una grieta para que emerja la realidad. Como decía un poeta: “La realidad sólo se revela cuando es iluminada por el rayo de la poesía”.

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