jueves, 10 de mayo de 2012

El vino sudafricano empezara a llevar un nuevo sello llamado "Certified fair labour practice" (Certificado de prácticas laborales justas)


EL VINO SUDAFRICANO EMPEZARA A LLEAVAR UN NUEVO SELLO LLAMADO "CERTIFIED FAIR LABORU PRACTICE" (CETIFICADO DE PRÁCTICAS LABORALES JUSTAS)

A finales del año 2012, las botellas de vino Sudafricano empezarán a llevar un nuevo sello, diseñado para poner de relieve las prácticas laborales justas seguidas por los productores y sus proveedores.

Los productores que cumplan con los rigurosos criterios establecidos por la Industria de Vinos de la Asociación de Comercio Ético “Wine Industry Ethical Trade Association (WIETA)” podrán usar los sellos, que van también dentro del programa y sello de Sostenibilidad del Sur de África “South African Sustainability Seal (SWSA)”.

Según Linda Lipparoni, WIETA CEO, con la introducción de este sello se pretende reconocer y acreditar a las bodegas y granjas que sigan las prácticas éticas, y protegerlos de las posibles publicidades negativas que son el resultado de aquellas compañías que desobedecen la ley. Después de casi 20 años de la democracia, el país ha llegado a un punto de madurez, donde los abusos de los derechos humanos no deben ser tolerados.

El lanzamiento de este sello se combinara con un programa para acelerar la implementación de prácticas laborales justas en las granjas y en las bodegas.

Esta puesta en práctica incluye tres fases, la educación del derecho laboral y el código WIETA que abarca los principios de un comercio justo para los trabajadores, propietarios y la gerencia.

Los productores tendrán que pasar una auditoría completa por el WIETA, incluidas inspecciones in situ y cada año será renovable, según los acuerdos legalmente vinculados con WIETA. Además, almenos el 60% de los proveedores deberá ser acreditado por WIETA,  y el 40% restante tendrán que estar en proceso de preparación para la acreditación.

La rigidez de la situación es fruto de un informe realizado en Agosto del año pasado por una Organización de Derechos Humanos, titulado “Ripe with abuse” (Maduran con el abuso)  en el que se desprestigiaban las condiciones de los derechos humanos en las industrias agroalimentarias de producción de frutas y vino.

Según el artículo los trabajadores fueron mal pagados, expuestos a pesticidas, carecían de saneamiento básico, y muchos otros abusos. Otros comentaristas de alto nivel del país también afirman que el informe era engañoso y poco fiable.

HISOTRIA DEL VINO EN SUDÁFRICA

El Imperio holandés plantó la vitis vinifera con propósitos comerciales a mediados del siglo XVII, para ello la Compañía holandesa de las Indias Orientales decide en 1640 establecer un punto de avituallamiento a los barcos que pasan el cabo de Buena Esperanza. La compañía holandesa apunta a Jan van Riebeeck como uno de los primeros colonos, llegan en 1652 a la ladera de la montaña de la Mesa. En 1659 se empezaron a prensar las primeras uvas autóctonas del Cabo y en 1659 fueron transferidas cubas a barcos con rumbo a Java. En 1679 el nuevo gobernador de Mauricio Simon van der Stel (1639-1712) puede comprobar una viticultura floreciente a pesar de que su calidad es baja. En 1685 Simon adquiere algunas tierras del gran estado de ciudad del Cabo (constantia), hoy en día una de las grandes zonas viticultoras de Sudáfrica, e incopora más de 100.000 brotes de parras procedentes de Europa. Posteriormente, en 1778, el área de Groot Constantia se vende al alemán Hendrik Cloetey y planta uvas Frontignac (denominadas uscat Blanc à Petits Grains en francés - Moscatel de grano menudo) con ellas se hace uno de los vinos más afamados de la zona que es el vin de Constance. Este vino acompañó en el exilio a reyes y emperadores de Francia, así como a Luis Felipe I y Napoleón Bonaparte que se hicieron con substanciosas cantidades de él.

La revocación del edicto de Nantes en 1685 por parte de Luis XIV, que autorizaba la libertad de culto a los protestantes calvinistas; hace que algunos de ellos logren escapar a Holanda y finalmente acaben viajando a Stellenbosch, Paarl y Franschhoek (la esquina francesa). Estos refugiados llevan consigo vides y el conocimiento de viticultura necesarios para poder desarrollar los cultivos en Sudáfrica. La región pasa a estar bajo el control británico en 1814 y a partir de este instante Inglaterra se convierte en el principal mercado para los vinos de Sudáfrica. El descubrimiento de minerales preciosos en Sudáfrica hace que haya un incremento de la población y con ello una mayor demanda de vino. El mercado local crece hasta la llegada de la phylloxera en 1885 que produce la devastación de todas las plantaciones. El vino sudafricano no se recupera hasta el final de la primera guerra mundial.

En el año 1925 el enólogo sudafricano Abraham Perold cruza dos variedades de la vitis vinifera: Pinot Noir y Cinsaut (esta uva era denominada por aquel entonces Hermitage en Sudáfrica). El cruce entre las uvas Pinot Noir x Hermitage se denominó: Pinotage. El nuevo tipo de uva se convirtió en la variedad cultivar más identificativa de Sudáfrica, se han plantado también con posterioridad en otras regiones como Nueva Zelanda, California.

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