sábado, 5 de mayo de 2012

Excoriosis (Phomopsis Vitícola Sacc / Phomopsis Cane / Leaf Spot)



EXCORIOSIS (PHOMOPSIS VITÍCOLA SACC / PHOMOPSIS CANE / LEAF SPOT)

La mancha foliar y del sarmiento, mencionada como exoriosis en Europa y como “dead” arm en América antes de la descripción de Eutypa dieback, está ampliamente extendida por todo el mundo vitícola. También ha sido observada en Africa, Asia, Australia y Oceanía, Europa y América del Norte.

La enfermedad es especialmente peligrosa en zonas donde el clima inmediatamente siguiente al desborre puede mantener las vides húmedas por las lluvias durante varios días. Puede debilitar las plantas, reducir la cosecha, disminuir la calidad en el caso de la uva de mesa y destruir las plantas injertadas y otro material de los viveros.

SÍNTOMAS

Las hojas infectadas tienen manchas pequeñas, irregulares o circulares, de color verde claro o cloróticas y con centros oscuros. Estas manchas pueden extenderse a lo largo junto a los nervios o en el borde doblándolo hacia abajo. También pueden aparecer manchas necróticas marrón oscuro a negras a lo largo de los nervios primarios y secundarios y en los peciolos. Las manchas necróticas pueden desprenderse de la hoja produciendo el efecto de agujeros de bala. Las porciones infectadas de la hoja pueden ponerse amarillas y después marrones. Las hojas gravemente dañadas y las que tienen los peciolos infectados suelen caerse.

Los pámpanos jóvenes, los raquis del racimo y los peciolos infectados tienen manchas cloróticas con centros oscuros. A medida que estos puntos aumentan de tamaño, los tejidos infectados se ponen de marrón oscuro a negro y parecen como estrías y manchas. Cuando las infecciones de un pámpano son numerosas, a menudo se junta y forman manchas oscuras que pueden cubrir la mayor parte de la superficie de los tres a seis entrenudos basales. Durante el crecimiento rápido de los pámpanos, estas manchas oscuras necróticas se agrietan produciendo fisuras abiertas en el tejido cortical. Las grietas epidérmicas y corticales de los pámpanos tienden a cicatrizarse durante el periodo de crecimiento y cuando maduran se ponen ásperos. Los raquis de los racimos pueden atizonarse y hacerse quebradizos por la infección, dando lugar a la rotura del racimo y a la pérdida del fruto.

A mediados del periodo de crecimiento, los síntomas se ponen de color oscuro debido al crecimiento de la planta y al sombrero que ejercen las hojas. Aunque los síntomas se ven, por lo general, en las zonas de los tres a seis entrenudos basales, también pueden encontrarse en dos o más entrenudos a intervalos a lo largo de algunos pámpanos. Estos ataques pueden producirse en la sumidad (ápice de pámpano) durante periodos de lluvias inductoras de la infección.

El hongo también produce la pudrición del fruto. Parece que la infección está asociada a las lenticelas. También se cree que el micelio avanza dentro de la uva a través de una lesión en el pedicelo. El fruto infectado se pone poco a poco marrón y acaba por arrugarse y secarse. Los picnidios se desarrollan escasamente en la epidermis de la uva (hollejo). Algunas uvas de cultivares muy sensibles de V.vinifera (Kandahar, Olivette Blanche, Olivette noir, Rish Baba y Flame Tokay) puden ser infectadas a través de la piel cuando son muy jóvenes y muestran puntos negruzcos en la piel. Cuando las uvas están maduras, el hongo en algunas de estas lesiones negruzcas  reanuda su crecimiento y pudre el fruto. No obstante, la mayoría de las infecciones del fruto  proceden de lesiones en el raquis o en el pedicelo. Los frutos atacados pueden desprenderse del pedicelo dejando una cicatriz seca.

En invierno aparecen en la superficie de los sarmientos infectados picnidios y manchas oscuras irregulares (2 x 3 cm) con centros claros. Los picnidios se hacen prominentes en el tejido cortical de los sarmientos de un año, en los pulgares, en los cabos del raquis, en los zarcillos viejos y en los peciolos. Los picnidios pueden ser tan numerosos que levantan la epidermis dejando pasar el aire bajo ella, lo que proporciona a la superficie un brillo blanquecino a plateado.

CICLO DE LA ENFERMEDAD Y EPIDEMIOLOGÍA

P. viticola inverna como micelio y picnidios en la corteza. También se ha comprobado que puede hacerlo como micelio en las yemas durmientes. En primavera, los picnidios maduros surgen a través de la epidermis de los sarmientos, en los peciolos de las hojas  y de otras partes muertas o enfermas que cuelgan en la cepa, así como a través de grietas en la corteza sobre tejidos viejos enfermos. Cuando hay humedad las esporas exudan de los picnidios y son arrastradas o salpicadas por la lluvia a los ápices de los brotes.

Las alfa esporas germinan en una banda de temperaturas de 1 a 37 ºC. A la temperatura óptima de 23 ºC, la infección se produce en unas pocas horas en agua o con una humedad relativa próxima al 100%. Solamente se infectan los tejidos muy jóvenes. Los síntomas aparecen 21-30 días después de la infección. En verano, con climas cálidos y secos, el hongo, por lo general, se  queda inactivo, pero en otoño cuando la temperatura desciende, reanuda su actividad. En climas fríos el hongo puede permanecer activo durante todo el periodo de crecimiento.

En zonas donde la enfermedad es endémica, puede ser muy grave cuando la lluvia o chubascos son continuos durante varios días a principios de primavera. Cuando la temperatura media es de 5-7 ºC, el crecimiento del pámpano es lento, y los pámpanos que tienen una longitud de 3-10 cm son muy sensibles a la infección. Los periodos prolongados de lluvia y tiempo frío son los factores principales en el desarrollo de una epidemia. Debido a la fortaleza del inóculo la enfermedad va aumentando su severidad en cada sucesiva primavera fría y húmeda.

Como el hongo se propaga principalmente dentro de la cepa más que de cepa en cepa, la propagación dentro del viñedo está localizada, permaneciendo cercana a las proximidades de la fuente del inóculo. La propagación a larga distancia se produce mediante el transporte del material de propagación infectado o contaminado, tales como yemas de madera, estaquillas o material de vivero.

CONTROL

La exoriosis puede controlarse mediante una combinación de saneamiento y aplicación de fungicidas. Para evitar la introducción de P. viticola en el viñedo, hay que utilizar material de propagación (etaquillas, yemas, portainjertos, barbados infertados de vivero) libre de patógenos cuando se haga una plantación o bien una replantación. Una vez que la enfermedad ha aparecido, eliminar lo más posible madera enferma o muerta durante la poda. Destruir los residuos después de la poda triturándolos o enterrándolos en el suelo o quemándolos.

En países donde esté permitido pueden darse tratamientos químicos, tales como arsenito de sodio o dinoseb, al final del periodo de dormición (dos o tres semanas antes del desborre) para matar los picnidios y esporas que haya en las partes superficiales de la cepa. También en donde esté permitido se usa 8-hidroxy-quinolina sulfato para desinfectar el material de propagación.

Se recomiendan dos aplicaciones de un producto químico, la primera cuando los brotes tienen una longitud de 1-3 cm y la segunda cuando la medida de longitud de los brotes es de 6-12 cm. Captan, folpet y maneb son productos químicos efectivos. Cuando la temperatura es fría y el crecimiento del brote es lento, puede ser necesario hacer uno o más tratamientos adicionales.

Pocos o, si acaso, alguno de los cultivares de vid son resistentes a la excoriosis. Sin embargo los cultivares difieren ampliamente en la sensibilidad que, además, también varía con la localidad.

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