jueves, 10 de mayo de 2012

Exigencias de la Vid Durante su Ciclo Vegetativo Anual


EXIGENCIAS DE LA VID DURANTE SU CICLO VEGETATIVO ANUAL

La vid es una especie euriterma, que posee unas exigencias climáticas concretas, especialmente en cuanto a temperaturas, iluminación y requerimientos hídricos se refiere.

Es cierto que algunas vides tienen una mayor tolerancia a la sequía, otras a las heladas de invierno y otras requieren pocas horas de luz al día para madurar, pero la mayor parte de ellas requieren de ciertas exigencias para poder realizar un correcto ciclo vegetativo, como temperaturas altas para su adecuada maduración y un número de horas anuales de iluminación intensa que varían desde 1.500 a 1.800 horas durante su ciclo vegetativo.

La temperatura depende entre otros factores de la continentalidad o proximidad al mar, de la altitud y de la altimetría. A nivel mundial la vid, salvo cultivares muy concretos y zonas peculiares, se puede cultivar entre los paralelos 50ºN y 40ºS, a partir de estas latitudes cada grado que aumenta esta latitud la temperatura desciende aproximadamente 0,6 ºC, lo mismo ocurre con la altimetría ya que a partir de una elevación determinada el aumento de 100 metros supone una disminución de aproximadamente 0,5 ºC.

Los efectos de latitud y altitud son modificados por el papel regulador que ejerce la proximidad de grandes masas de agua, como ocurre en la proximidad del mar y en la de los grande lagos, tanto en Europa como en América, pero también los propios cauces de los ríos actúan con efecto tampón sobre la temperatura lo que permite la presencia de grandes y estupendos viñedos en el entorno de estos.

Los límites técnicamente razonables para el cultivo de la vid van desde el nivel del mar hasta unos 780 m de altitud, aunque hay viñedos más altos incluso llegando hasta los 1.200m.

Como planta, la vid posee un óptimo término entre los 9 y 18 ºC, aunque estos límites dependen de variedades, patrones y condiciones específicas del entorno que pueden modificar los limites tolerados por las cepas.

El límite térmico que permite la adecuada maduración de la uva no es fácil de determinar pero las temperaturas deben de superar al menos los 18 ºC a partir del enverado. Las necesidades medias de calor para las variedades vitícolas están alrededor de 2.900 a 3.100 ºC (Suma de las temperaturas medias mensuales durante un año).

Los limites que producen heladas en las cepas no son fácilmente determinables ya que los efectos del frío en las inflorescencias son patentes a partir de -0.3ºC, mientras que la vegetación del viñedo aguanta sin síntomas evidentes hasta -2.5ºC sin sufrir heladas fuertes. Hay variedades que son muy sensibles en brotación y los efectos del frío los manifiestan a 0.2ºC y las heladas a -0.1ºC. De todas formas la sensibilidad a las heladas invernales tienen efectos más claros, pues los daños en yemas empiezan a -12ºC mientras que la madera soporta bien hasta los -16ºC/-18ºC.

Los cambios bruscos de temperatura son más perjudiciales que bajadas progresivas y las plantas con exceso de producción y con problemas de agostamiento son mucho más sensibles a los excesos del frío invernal.

ILUMINACION

Las necesidades de luz en la vid son muy altas, siendo una planta de días largos cuyos requerimientos básicos van entre las 1.200 a las 1.800 horas.

Los efectos de la pendiente y el color del suelo influyen mucho en la iluminación de los racimos y en las horas de calor que éstos reciben.

Las pendientes orientadas al sur y al este tienen mayores iluminaciones al igual que ocurre si las pendientes son mayores.

PLUVIOMETRIA

Aunque la vid es una planta que soporta muy bien la sequía, especialmente si ésta es progresiva, necesita para cubrir sus necesidades entre 500 y 600 mm de agua al año. Gracias a las técnicas de manejo del suelo se puede reducir, e incluso con menos de 330 mm anuales.

De todas formas, el reparto de las lluvias en el ciclo vegetativo es tanto o más importante que la pluviometría total de la zona.

Pluviometrias altas y humedades o encharcamientos más o menos permanentes en las parcelas incrementan los ataques por hongos como el mildiu y la botritis, consituyendo unos problemas importantes en el cultivo de la viña.

La capacidad de adaptación de las cepas a condiciones climatológicamente desfavorables es muy alta y la vid tiene hoy una amplia distribucion mundial desde zonas tropicales y subtropicales, pasando por zonas semidesérticas o incluso en peligro de desertizacion y llegando a zonas frías.

Los cambios térmicos día/noche son muy importantes para una buena evolución del ciclo vitícola y la obtención de vinos aromáticos, afrutados y finos.

Es necesario conocer las exigencias de la vid, en cuanto a condiciones climáticas se refiere, pero mediante el manejo de éstas condiciones ambientales, maximizando iluminación y adecuando disponibilidad hídrica y valores térmicos puede mejorarse mucho la calidad de la vendimia e incluso pueden conseguirse excelentes vinos fuera de las condiciones consideradas como adecuadas para el cultivo vitícola.

CICLO ANUAL DE LA VID

El ciclo anual de la vid se compone de varias fases:

- Un período de latencia que abarca desde mediados de noviembre hasta la segunda quincena de marzo. Terminada esta fase empieza la activación y movilización de las reservas, seguida de la intensificación de la actividad del sistema radical.

- A continuación viene el lloro que se produce a finales de marzo, cuando la temperatura es superior a 10 ºC. Seguidamente vine un período vegetativo que no se manifiesta de una manera muy marcada hasta la brotación.

- El desborre o brotación tiene lugar en abril cuando la temperatura media supera los 11 ºC. El crecimiento del brote se produce gracias a las reservas del año anterior.

- La floración o cierna se da a finales de mayo con temperaturas de 16-20 ºC. En este cultivo la diferenciación floral se produce unos días antes de la cierna, pero el año anterior. Según el modo en que se pode se sabrá el número de racimos que tendremos al año siguiente, porque en las yemas ya están preformados los racimos.

- Con las altas temperaturas del verano y hacia finales de junio viene la parada veraniega, donde la vid alcanza su madurez fisiológica. A partir de este momento empieza la retirada de reservas de la planta a lugares más seguros las cuales condicionarán la producción del año siguiente.

- Poco tiempo después comienza la evolución del fruto hasta la vendimia. El envero o cambio de color de las bayas, tiene lugar a mediados de septiembre para terminar la primera semana de octubre. En esta época la planta es muy sensible al déficit hídrico. En zonas de regadío es importante regar en esta época, debido a las pocas reservas que se acumulan. Antes de la vendimia existe un crecimiento otoñal de poca importancia.

- Desde la parada de verano hasta la entrada de latencia se dan los fenómenos de agostamiento concluyendo con la caída de las hojas cuando las temperaturas se aproximan a los 0 ºC.

IMPORTANCIA DE UN CORRECTO CICLO VEGETATIVO

La planta debe asegurar el crecimiento y desarrollo adecuado a los órganos vegetativos así como el almacenamiento de reservas, porque en caso contrario el vigor durante el año siguiente se verá marcadamente reducido, la capacidad fotosintética disminuida y por tanto la maduración de los racimos no será la adecuada. El ciclo vegetativo debe adecuarse en lo posible a la variedad y la zona, estando condicionado por el tipo de poda. El crecimiento de los órganos reproductores, es decir, la formación de la  inflorescencia, la caída o permanencia de flores y por tanto la formación del esbozo y desarrollo de la baya debe estar completamente equilibrado.

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