jueves, 17 de mayo de 2012

Importancia de los Diferentes Tipos de Copas de Vino


IMPORTANCIA DE LOS DIFERENTES TIPOS DE COPAS DE VINO

Cada vino tiene su copa. Esta es una regla que si no se respeta se corre el riesgo de que el vino no demuestre sus mejores virtudes y se desperdicie gran parte de su potencial. De esta forma las copas son un instrumento decisivo para poder extraer de ellos su máximo placer.

Hay que saber diferenciar cual es la copa adecuada para cada vino. No olvidemos que el vino realiza una importante evolución luego de abierto y si se encuentra en la copa adecuada éste vino se vera favorecido.

En la actualidad existen en el mercado numerosas colecciones de copas, fabricadas por maestros vidrieros, destacando como las más famosas y pioneras las firmas Riedel y Spigelau, que enfatizan que la forma, tamaño, y diseño de la copa pueden afectar a la percepción del aroma y sabor, dependiendo de la variedad de uva, región productora y estilo de vino.

Una característica general es que la boca de la copa ha de ser más estrecha que el cuerpo, el diámetro de su parte superior debe ir disminuyendo, siendo la boca de un diámetro inferior al de su parte más ancha, lo que posibilita al vino desplegar sus aromas quedando atrapados dentro de la copa.

Aunque en realidad siempre existen excepciones a la regla,  por ejemplo y debido al peso de las moléculas odorantes de los vinos, los aromas más livianos y frágiles, que normalmente recuerdan a flores y a frutas, flotan más en la parte superior de la copa, mientras que en la parte central se localizan los componentes vegetales, minerales y terrosos, y los más pesados, como los matices de la madera y alcohol se sitúan en la parte más baja junto a la superficie del vino.

De esta forma,  dependiendo de la naturaleza y cualidades del vino, o incluso lo que el enólogo haya querido plasmar en su obra de arte podremos utilizar un tipo de copa que potencie esas cualidades. Ya que un mismo vino puede presentar distintos perfiles aromáticos en función del diseño de la copa.

Para los vinos más viejos y con largas crianzas donde los aromas terrosos, cueros y especias son los predominantes, sería importante servirlos en copas de balón. Éste es el caso de los Borgoñas y Riojas clásicos. Por el contrario, los vinos más potentes, de estilos más modernos como los Burdeos, Riojas modernos, Riberas, Toro, Penedès, Somontanos, son más cabales en una copa de tipo tulipa y embocadura cerrada a fin de potenciar los aromas frutales del mismo.

EL TAMAÑO DE LAS COPAS

Al mover la copa en agitación circular, el vino humedece las paredes interiores de la copa, aumentando de esta forma la  evaporación y la intensidad de los aromas, pero éstos no se mezclan, ya que entonces se necesitaría una fuerte agitación en sentido vertical. Por eso se utilizan copas de grandes dimensiones, que permiten girar cómodamente el vino en su interior para extraer todos sus aromas y olfatear sucesivamente las distintas capas de aromas, mediante la inhalación lenta y regular, llegando así a percibir los matices frutales o florales al principio, hasta los más pesados en última instancia.

Por estas razones los tintos deben ser catados en copas de gran tamaño, aunque ya podemos ver cómo muchos blancos de gran estructura se pueden servir también en estas copas. Los blancos en copas de mediano volumen, con el fin de realzar su frutosidad, al mismo tiempo que controlamos la medida de servicio y consumo evitando que suba de temperatura en la copa. Los destilados se consumen en recipientes de pequeño volumen y alargados donde se minimiza el impacto del alcohol sobre la mucosa olfativa.

Los vinos con aromas muy sutiles y delicados, sería importante servirlos en copas grandes, donde se sirva poco volumen para tener una buena superficie de contacto y una embocadura cerrada que evite la pérdida de aromas.

LA FORMA DE LA COPA EN LA FASE GUSTATIVA

La forma de la copa también tiene influencia en la fase gustativa de la cata de los vinos. La forma de cada copa está diseñada para dirigir el flujo de líquido correctamente a una zona de sabor de la lengua (dulce, acido, salado y amargo), y así poder exaltar o amortiguar las sensaciones de cada tipo de vino.

Según sea el diámetro de la boca de la copa, en cuanto el vino entra en nuestra boca, ira direccionado directamente a una parte de la lengua. Si bebemos en una copa muy estrecha nos vemos obligados a inclinar la cabeza hacia atrás haciendo caer el vino en la parte trasera de la lengua, donde se registran los sabores salados, ácidos y amargos. Si por el contrario la boca de la copa es más ancha obliga a inclinar la cabeza hacia delante para tomar el sorbo y con esto el líquido se dirigirá más hacia la punta de la lengua, donde se registra el sabor dulce.

De esta forma, el punto de contacto inicial con la lengua depende del volumen y forma de copa en su parte final en contacto con los labios, así como también según el diámetro del borde y su tipo de terminación, cortado, pulido y labiado.

- Las copas de boca ancha y recta: son ideales para la degustación de los vinos tintos más tánicos y poco ácidos, pues dirigen al vino hacia el centro de la lengua en una gran superficie, creando una armonía entre las sensaciones de fruta, taninos y acidez.

- Las copas de boca ancha y borde abierto: son más adecuadas para los vinos tintos de alta acidez y taninos moderados, pues el vino se dirige puntualmente hacia el borde de la lengua, aumentando la sensación a frutada y equilibrándola con la elevada acidez.

- Las bocas abiertas: dirigen el flujo hacia la punta de la lengua, conviniendo para los vinos livianos y afrutados, donde la sensación ácida se reduce y balancea.

- Las copas de bordes rectos: son más adecuados para los vinos blancos de mayor cuerpo y moderada acidez, ya que el flujo de vino se reparte en una elevada superficie de la zona central de la lengua y se armonizan sus sensaciones. En los vinos blancos, las copas son siempre de menor volumen que las de tintos.

LOS TIPOS DE COPAS MÁS CARACTERISTICOS

A groso modo existen tres tipos de vino: tinto, blanco y espumoso. El vino rosado por lo general se ubica en la línea de los blancos y se tomará en la misma copa que estos.

Copa de vino tinto o tulipa
Esta copa posee forma de tulipán (de ahí la procedencia de su nombre), presenta un ligero alargamiento y una suave forma esférica. El cuerpo más ancho de la copa facilita también la aireación de los vinos tintos, que se abren y suavizan en contacto con el aire. En estas copas el vino ha de servirse hasta dos tercios de su capacidad. El punto justo de servido es un milímetro menos de la línea donde el vidrio realiza el cambio de rumbo. La temperatura para servir el vino tinto oscila entre los 17º-21ºC.

Copa de balón o cáliz
El balón o cáliz, con una forma abombada de la copa, además su boca suele estar más abierta para así desprender mejor los aromas del bouquet y terciarios del vino. En cuanto a la entrada del vino en boca, éste se dirige mejor a la punta de la lengua sobre todo cuando poseen una ligera curvatura, por ello la hace ideal para vinos más ácidos y menos tánicos ya que hace resaltar en la lengua el gusto afrutado y suaviza el efecto de su acidez.

Copa de vino blanco
Esta copa debe poseer una base más ancha que la de vino tinto y no es preciso que sea tan alta ya que lo que nos interesa es apreciar la cualidad de afrutado y permitir aflorar la frescura.  Las copas ideales por ser éstos unos vinos en los que destaca más la acidez, son aquellas que tienen una ligera curvatura hacia el exterior y para que los aromas logren la expansión necesaria. El vino blanco debe servirse a una temperatura de 9-11ºC y en menor cantidad que el tinto, con lo cual siempre se tomará frío.

Esta copa también puede ser recomendada para vinos tintos jóvenes, como los maceración carbónica o los beaujolais, se pueden servir en copas menos voluminosas para concentrar sus notas frutales y si se enfrían un poco los vinos, mucho mejor.

Copa de champaña o Flauta
La flauta es una copa estrecha y alargada que aumenta su anchura levemente hacia la boca. Esta forma facilita la ascensión de las burbujas y la formación de la corona de burbujas, además de potenciar los aromas florales y frutales de un espumoso joven o un blanc de blancs, tan rico en estos sutiles aromas florales. Pero cuando se trata de grandes reservas,  millésimées o de viejas cuvées de estos vinos espumosos, las copas con un mayor tamaño y con formas de tulipa o cáliz, pueden ser mucho más interesantes, para que estos vinos respiren y ofrezcan todos sus aromas de la crianza.

Catavinos Jerezano
El clásico y tradicional catavinos jerezano, que es una pieza maestra de la cultura enológica, ideal para catar vinos generosos y dulces. También es utilizado, con pequeñas modificaciones para catas técnicas o comerciales de cualquier tipo de vino ya que su pequeño tamaño la hace muy versátil. La misma utilidad tiene el tradicional dock de Oporto.

Copa de Sauternes
La copa de Sauternes, muy utilizada en la actualidad para vinos dulces, está diseñada para aunar acidez, dulzura y el delicioso final. En ella podemos apreciar tanto los Satuernes como los Eiswein (vinos de hielo), los Tokaji (hungaros), los Reccioto de Soave (Italianos) y los vinos jóvenes dulces de moscatel (España).

LIMPIEZA Y CUIDADO DE LAS COPAS

Deben cuidarse las copas para que no alteren las características de los vinos.

- En el lavavajillas, las copas han de lavare solas.
- Lo mejor es lavarlas con agua caliente y detergente en polvo y secarlas bien con trapos de lino o de materiales que no dejen pelusa.
- Las paredes de la copa aunque en apariencia parezcan lisas, mantienen cierta rugosidad, lo que la hace retener los aromas de detergente y del paño de repaso, por eso es conveniente el aclararlas muy bien y el paño que utilicemos que esté limpio.
- Siempre han de guardarse en posición vertical boca arriba, para que el aire circule en su interior y no se impregnen de los aromas de la superficie.
- En cavas, un resto de polvo puede producir rosarios de burbujas muy marcados. Los restos de humedad actúan como antiespumantes, al igual que los restos de jabón o detergente.

CONSEJOS PRÁCTICOS

- Antes de colocar las copas en la mesa huélalas previamente para comprobar la ausencia de detergentes u otros aromas extraños y asegúrese de que estén frías (las copas salen calientes del lavavajillas).

- Qué se trate de copas y no de vasos, ello nos permitirá sujetarlas por su tallo o fuste mientras observamos el vino o lo agitamos para extraer sus aromas, sin calentarlo ni manchar la copa con las manos.

- Qué estén hechas de vidrio fino o de cristal transparente e incoloro, para poder apreciar con la menor interferencia posible su contenido. El cristal soplado o a mano, es el material ideal, aunque la tecnología actual permite fabricar mecánicamente copas de vidrio de gran perfección y finura muy interesantes.

- Antes de servir el vino en su respectiva copa, lo mejor sería envinarlas (añadir un poco del mismo vino y hacer que manche todas las paredes de la copa así la aromatizamos) con esto, aunque la copa esté bien lavada y repasada, eliminamos posibles olores del mueble donde ha estado guardada o de motas de polvo o restos de hilo del paño con el que ha sido repasada la copa.

1 comentario:

  1. la mía es la bordeaux, saborear un buen vino tinto es una experiencia en esa copa, soy un amante de buen vino y me encantan este tipo de artículos, acá les dejo una links de una gran bodega de vinos.
    http://www.cristobal.com.ar saludos y excelente articulo.

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