miércoles, 23 de mayo de 2012

La Iniciación Floral de la Vid


LA INICIACIÓN FLORAL DE LA VID

La fertilidad de las yemas representa la exteriorización de su iniciación floral, resultante de la acción de factores externos o internos, ligados a la planta. La iniciación floral es el resultado de dos fenómenos distintos:

- La inducción floral: que es el fenómeno fisiológico que determina la diferenciación de un meristemo hacia la constitución de una inflorescencia.
- La iniciación floral: propiamente dicha, que es el fenómeno morfológico de la diferenciación de la inflorescencia y de las flores.

La inducción y la iniciación de los primordios de las inflorescencias suceden en el curso de  la organogénesis de la yema el año anterior a su desarrollo en el pámpano. Después del período de dormición de las yemas se manifiesta la diferenciación de las flores a medida que los sarmientos se van desarrollando, pero realmente la diferenciación comienza poco antes de la época de desborre.

El término de la iniciación floral concierne, pues, a la vez, a la diferenciación de las inflorescencias y a la diferenciación de las flores. Por eso se expresa la fertilidad de las yemas ya sea en número de flores por inflorescencia (se determina unos días antes de la cierna); existe una buena correlación entre la longitud de la inflorescencia y el número de flores. Realmente la fertilidad dependerá de ambas cosas, número de infrutescencias y número de flores en cada inflorescencia.

FACTORES QUE CONDICIONAN LA INICIACIÓN FLORAL O LA FERTILIDAD DE LAS YEMAS

Factores Climáticos:
- La temperatura: tiene una influencia cuantitativa en la iniciación de las inflorescencias, favoreciendo el metabolismo general de la cepa, el crecimiento de los pámpanos y la organogénesis de las yemas. Su influencia se produce tanto antes como después del desborre. Cuando el desborre se produce a baja temperatura, el numero de flores por inflorescencia es más elevado, pero el número de inflorescencias es más bajo. Ejemplo: Cuando el desborre se retrasa, por una poda tardía, se constata que el numero de inflorescencias es más grande, debido a que la temperatura alta permite una mayor diferenciación.
- La luminosidad: Los días largos conducen a un aumento en el número de inflorescencias (este efecto de la luminosidad tiene lugar en junio-julio). La luminosidad constituye el efecto que más influye en la fertilidad.

Factores bióticos:
- El cultivar: La fertilidad de un cultivar está determinada genéticamente; así podemos hablar de cultivares de fertilidad débil y de fertilidad elevada.
Fertilidad débil: Ohanes; Sultanina; Sauvignon; Riesling; Monastrell; Tempranillo; Palomino; Verdejo. (Un cultivar poco fértil requiere “poda larga”).
Fertilidad elevada: Cinsaut; Aramon; Bobal; Garnacha.
- El vigor: Un vigor excesivo implica fertilidad baja. El vigor se ve influido por la poda, el abonado (especialmente el abonado orgánico y nitrogenado), el patrón, entre otros condicionantes.
- Las hormonas: Las auxinas favorecen la iniciación floral; las citoquininas favorecen la iniciación de las inflorescencias y la diferenciación de las flores.
- La situación de la yema en el sarmiento.

Factores de cultivo: (El viticultor puede actuar sobre ellos)
- El vigor mediante el abonado y la poda.
- El % de desborre mediante la poda: La poda cortada favorece el desborre.
- La fecha de desborre: La poda tardía retrasa el desborre de las yemas conservadas en la poda y entraña un aumento en el número de inflorescencias. Si la poda es excesivamente tardía se producirá un debilitamiento de la cepa.
- El microclima: mediante el sistema de poda, de modo que cuando mayor sea la luminosidad y la temperatura, mayor será la fertilidad.

FLORACIÓN O CIERNA

Se produce generalmente en junio, pero la fecha varía con el cultivar y las condiciones climáticas del año.

Las inflorescencias se han diferenciado en el período vegetativo anterior (por regla general en junio, en la época de la cierna anterior).

La floración de un año coincide con la diferenciación de las yemas que brotarán año siguiente.

Se produce la brotación de los rayuelos, es decir, la brotación de las yemas axilares (activas) a finales de mayo-junio. Aparecen los chupones de yemas durmientes del tronco.

La dehiscencia del capuchón y su caída están favorecidas por la insolación y el calor (mínimo: 15ºC) A veces el capuchón no cae a causa de la lluvia, de bajas temperaturas o del vigor, y las flores quedan encapuchadas, de forma que el polen no podrá ser liberado.

Después de la caída del capuchón, los estambres se separan del gineceo, y, efectuando una rotación de 180º liberan el polen.

La caída del capuchón tiene una duración aproximada de 15 días, período durante el cuál disminuye el crecimiento vegetativo (que se reanuda al terminar).

Las prácticas de cultivo a realizar un poco antes de la cierna son:
1º Despuntar
2º Desrayuelar, o eliminar rayuelos procedentes de yemas axilares. Puede dejarse un rayuelo por debajo del despunte y alguno cerca de las inflorescencias. Si hay problemas de fertilización los rayuelos influyen en el engorde de la uva, aportándole más materia orgánica.
3º Entresacar sarmientos, espergurar o esporgar: Eliminación de chupones y brotaciones de yemas durmientes.

Estas tres prácticas son importantes en uva de mesa. Las dos primeras se hacen debido a que los sarmientos no deben crecer mucho en longitud y se deben eliminar vegetación excesiva (rayuelos).

En vinificación, esta poda en verde tiene menos importancia (debido a razones económicas), pero contribuye a reducir la incidencia de ciertas plagas y a mejorar la calidad de la vendimia.

Después de la cierna se reanuda el crecimiento vegetativo. Los nuevos hidratos de carbono que se sintetizan después de la floración tienen tres destinos:
- Crecimiento de brotes
- Engorde de bayas y crecimiento de racimos
- Respiración

Fuente: (Salazar y Melgarejo, 2005)

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