miércoles, 30 de mayo de 2012

Los Vinos y Viñedos de La Rioja Baja


LOS VINOS Y VIÑEDOS DE LA RIOJA BAJA

En esta región de suelos aluviales que dan cobijo a la variedad garnacha se distinguen dos zonas: una cercana al Ebro, aluvial, que produce tintos de color fuerte sin demasiado extracto, y otra, situada entre el Ebro y el Jubera, que da vinos más frutales, con una buena relación entre alcohol y extracto. La altitud del terreno alcanza los 280 m en Alfaro, localidad que registra 390 l de lluvia y, en cotas de más altura, como las de Monte Yerga, se consiguen microclimas más frescos. La insolación puede alcanzar las 2.300 horas. Tres ríos, el Leza, el Cidacos y el Alhama, definen los valles vinícolas de la Rioja Baja. Las huertas del Leza han tenido siempre mucha fama, pero existe también zona de secano para la viña.

Algunas de sus localidades más interesantes son Agoncillo, Clavijo, Alcanadre, Lagunilla, etc. En las tierras del valle del Cidacos, donde se cultivan hortalizas y frutas, se asientan algunas de las mayores cooperativas riojanas. Los vinos de la zona aluvial de este valle son de intenso color, poco resistentes para la crianza y la guarda. Las viñas situadas más al sur de Autol y de Aldenaueva de Ebro producen vinos bien equilibrados, con menos grado alcohólico. Los tintos más  tradicionales de esta comarca se obtienen en Arnedo y en Tudelilla. En esta última localidad, se hacen elaboraciones con maceración carbónica, encubando las garnachas sin despalillar. En el valle del Alhama se produce igualmente abundante vino. En los suelos aluviales de la comarca de Alfaro se obtienen vinos de color intenso, con graduaciones alcohólicas que hacen pensar en los más legendarios vinos del pasado, aunque no envejecen muy bien.

En la comarca de Gravalos los vinos son algo menos alcohólicos, mejores para la guarda y con más extracto. Cuando se piensa en el sol es el dios de la viña, hay que considerar lo que significa un clima como el de Rioja Baja. La uva garnacha, que ofrece ya naturalmente vendimias bien azucaradas (240 o 250 g/l de azúcar), permite obtener vinos de cálida graduación. Los bodegueros de climas fríos, que se ven obligados a chaptalizar sus mostos para obtener 11,5-12º, deben de pensar que esta  región y esta garnacha que dan los 13º tan espontáneamente son el paraíso del vino. Las uvas pueden alcanzar tal grado de madurez, que los vinos rosados se obtienen con una ligera maceración. Podría decirse que muchos de estos rosados son casi vinos tintos, aunque claretes. Como el contacto con los hollejos es bueno para extraer aromas, en Rioja Baja se pueden elaborar rosados más intensos, a base de darles  la tonalidad más pigmentada de los antiguos claretes. No hay que confundir estos claretes (próximos a los tintos) con algunos vinos castellanos que reciben el mismo nombre y que se elaboran mezclando blancos y tintos. En Rioja Baja, para elaborar un rosado bastan seis horas de contacto del mosto con los hollejos. Luego, se puede sangrar la cuba y proseguir la fermentación, en blanco, sin las pieles. Esa elaboración rápida es incluso un récord, comparándola con otras zonas de la Rioja, ya que en Cenicero se precisan 12 horas, y 24 en Fonzaleche.

Como puede comprobarse recorriendo los diferentes valles y localidades de Rioja Baja, los vinos tintos de año ofrecen un interés especial. Así son los vinos típicos de Alfaro y Aldeanueva, que caracterizan por su cuerpo y grado. También los claretes de San Adrián y los vinos de Tudelilla. La zona vinícola de Rioja Baja que se andentra en Navarra (situada en una estrecha y alargada franja, al norte del Ebro) tiene localidades importantes, en especial San Asensio. Produce vinos cálidos, intensos, impresionantes y de noble corpulencia. Domina la variedad garnacha, que en estas tierras se manifiesta con buena acidez y nervio y que produce magníficos rosados, con suave pigmento y alto grado, con una perspectiva aromática fina, fresca y frutal.

VALLE DEL LEZA Y JUBERA

Estos dos valles en “Y” constituyen una masa vitícola de moderada importancia. Su interés principal radica en su carácter limitante que en base a la antigua expresión “La Rioja desde Herrera a Carbonera” viene a situar el límite Este en las proximidades del río Jubera. Fácilmente puede apreciarse que los desérticos parajes de Barbarés y Barranco son una zona de separación climática de la viticultura.

Podemos distinguir dos zonas de vinos: una de fuerte densidad de plantación y otra moderada. Una es la zona de las localidades de  Murillo de Río Leza, Agoncillo, Alcanadre y Lagunilla, es una zona aluvial neta con producción de vinos tintos de color fuerte y sabor duro con relativamente bajo extracto. La zona de las localidades de Ausejo, Corera, El redal y Galilea, es una que presenta valor alcohólico más moderado pero una relación más equilibrada entre alcohol y extracto, incluso algunos años son vinos tintos de cierto afrutado.

EL VALLE DEL ALHAMA

La cuenca del Alhama no está incluida en tramo continuo y largo en la zona de denominación de Origen Rioja.

Desde Cervera hasta Alfaro este río atraviesa una amplia tierra baja Navarra.

Podemos distinguir tres tipos de vinos. La zona de la comarca de Alfaro es terreno típico aluvial que proporciona vinos de muy intenso color tintos y rosados pálidos, todo ello de fuerte grado alcohólico pero de extracto realmente bajo. Próximo a veintiséis grados en los tintos y veinte en los rosados. Son vinos vivos a pesar de su contenido alcohólico pero de difícil envejecimiento.

La zona de Gravalos proporciona vinos menos alcohólicos pero más equilibrados en relación grado/extracto. Algunos años, cuando se logran tintos entre límites de 12º a 14º, son muy agradables y conservables.

La zona de Cervera del Río Alhama permite cierta variedad de vinos en base al escalonamiento de sus viñedos con rosados agradables y tintos muy condicionados por la altitud y orientación. Esta es la comarca de Cervera.

VALLE DEL CIDACOS

Este valle, en principio encañonado y luego extenso, caracteriza tres tipos de vinos.

Los de la zona aluvial de Calahorra, Aldeanueva de Ebro y Rincón de Soto con vinos tintos de intenso color y acidez fija moderada, con crianza comprometida por ser al cabo de varios años de materia colorante inestable.

Los de la zona de Autol, Quel, Arnedo, Bergasa, Tudelilla, El Villar de Arnedo y Pradejón. Constituyen vinos de menor grado alcohólico con un afortunado equilibrio entre color, acidez y frescura. En la comarca de Arnedo, Quel y Autol algunos años el Garnacho da tintos excelentes con capacidad para crianza y envejecimiento  de más de cuatro años. Y Tudelilla, a través de encubarla uva de Garnacho entera, logra suavizar estos vinos de málico y también su materia colorante a través de esta maceración carbónica parece originar aspereza con cierta dificultad, a pesar de la aspereza propia de los componentes amarillos de la piel de Garnacho. En Tudelilla el método es lo diferencial.

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