lunes, 14 de mayo de 2012

Mejores Vinos de Roja Urbina Reserva 1997


MEJORES VINOS DE RIOJA URBINA RESERVA 1997

El Reserva Especial 1997 de Bodegas Urbina encierra en su botella un vino procedente de viñedos de más de treinta años de edad de las variedades tempranillo 95% y garnacha, graciano y mazuelo 5%. Realiza una crianza de veinticuatro meses en barricas de roble americano y francés. En botella el vino a sido criado y curado durante aproximadamente diez años.

Es un vino de color apicotado-castaño y ribete teja. En nariz desprende aromas de frutas muy maduras y en compota, que se van abriendo poco a poco para mostrar una paleta de sensaciones muy complejas, esbozando especias, reminiscencias terrosas y finos cueros. En la boca comprende una acidez refrescante y una tanicidad bien manejada y redondeada por su larga permanencia en botella. Tiene un postgusto largo y prolongado que nos da ha expresar sensaciones melosas y frutales. Un vino muy elegante y complejo que nos muestra la casta de los grandes Riojas de antaño.

LA CRIANZA EN BOTELLA

¿Cómo explicar los cambios que sufre el vino en la botella? Los expertos han dedicado muchisimo tiempo y esfuerzo a investigarlo, pero ahun quedan muchos misterios por resolver. Los trabajos de Pasteur, en el siglo XIX, demostraron que el vino se degrada por oxidación cuando está expuesto al aire, lo que altera el color de los vinos tintos y blancos, dándoles una tonalidad amarronada, como ocurre co una manzana o un plátano después de madurarlos. Pero ¿cómo explicar que el vino se oxide una vez embotellado, si el corcho no deja pasar aire (o muy poco)? Puede admitirse que el oxígeno disuelto en el vino continúa provocando reacciones lentas en un medio reductor que favorece el desarrollo de las bacterias y de las levaduras, así como de otros componentes químicos del vino: se han contabilizado más de cuatrocientos, y la lista aún no está cerrada.

Las reacciones químicas que se desencadenan en el interior de una botella son complejas y poco conocidas. No obstante, algunas invstigaciones han permitido explicar los cambios de color y aroma. Los taninos y los demás componentes aromáticos, que  provienen esencialmente de los hollejos y la madera de las barricas, se transforman. Se asocian entre sí (por plimerización) y se depositan en el fondo de la botella (por sedimentación). El vino de color rojo púrpura pasa a rojo rubí, y se aclara a continuación hasta adquirir un tono rojo ladrillo. La acidez astringente del fruto verde se suaviza. La agresividad del vino joven desaparece para dar lugar a una redondez aterciopelada que se manifiesta a través de aromas complejos. Todos los vinos se modifican al añejarse, salvo los pequeños vinos muy filtrados o estabilizados por pasteurización.

Los grandes vinos de las mejores añadas, los vinos encabezados y los licorosos pueden envejecer durante decenios, porque su concentración permite una evolución lenta. Ciertos vinos, tánicos, ácidos y concentrados, deben añajarse durante años para que se suavicen. Otros, ligeros y afrutados, están concebidos para beberse en su más tierna juventud. Estas dos familias de vinos tienen características de envejecimiento muy diferentes que no sólo vienen determinadas por el vinificador, sino también por el pago, la naturaleza y la edad de las vides, así como por las condiciones climáticas que acompañan cada cosecha. El enólogo de la bodega, puede seleccionar ciertas cubas de determinadas variedades, procedentes de vides viejas de poco rendimento, para elaborar un vino concentrado que se destine al envejecimiento. Este es el claro ejemplo de los grands vins de Burdeos y los crus classés, por osposición a los seconds vins. Estos, que no llevarán la etiqueta de chateau, son el resultado de la mezcla de cubas de viñas jóvenes y de variedades menos conseguidas. De este modo, de una misma cosecha puede salir un second vin, que estará listo para beber después de algunos años, y un grand vin, que por el contrario merecerá uno o varios decenios de envejecimiento.

La naturaleza de las variedades también confiere mayor o menor longevidad al vino. Así, la graciano, austera y tánica, lo mismo que la garnacha, sedosa y potente, o la tempranillo, enérgica y rica (de los viñedos riojanos) darán vinos mucho más concentrados y con poetencial de envejecimiento.

Los mejores pagos siempre producirán los mejores vinos, incluso (y sobre todo) durante las cosechas difíciles. Pero para obtener un gran vino de guarda es necesario partir de uvas excelentes, bien maduras. Para ello, la naturaleza debe aportar las proporciones precisas de sol y de lluvia en el momento adecuado.

Los grands crus de Burdeos y Borgoña o los grandes reservas de Rioja, reconocidos desde hace siglos, cuentan con un privilegio: el de disponer de un terreno propicio para la obtención de grandes vinos de guarda. El suelo, pobre, compuesto por lo general de sedimentos acarreados por los ríos (gravas) o desmontados por la erosión (en las laderas), permite un buen drenaje del agua cuando es abundante y almacenarla en tiempos de sequía. Con un mínimo de nutrientes y el agua indispensable, la vid sufre pero concentra su savia. Esta savia concentrada alimentará un número limitado de racimos. El bajo rendimiento de las mejores parcelas será en estos casos la mejor garantía de un vino de calidad.

Un vino acaba muriendo más tarde o más temprano. La evolución favorable de su maduración tiene un final. Va perdiendo el color y los matices afrutados, y se vuelve delgado y ácido. En función de su masa y de su concentración, los diversos componentes tardarán más o menos tiempo en depositarse en el fondo de la botella a causa de la gravedad. Esto explica que un vino envejezca más rápido en botellas pequeñas (media botella), a ritmo normal en la botella tradicional, menos rápido en las magnum, y mucho más despacio en los grandes recipientes.

Durante el proceso de envejecimiento de los vinos es necesario tomar algunas precauciones. La mejores botellas deben permanecer en posición horizontal para que no se seque el corcho, en un lugar tranquilo, en la oscuridad y sin cambios de temperatura.

La elección de los vinos de guarda, se realiza por dos motivos principales, porque cuando lleguen a su madurez será difícil encontrarlos en los circuitos comerciales tradicionales y para asegurarse de que envejecerán en las mejores condiciones posibles.

Más allá de estas motivaciones se llega a la pregunta esencial: ¿cuánto tiempo hay que guardar el vino? No es fácil responder porque la calidad del vino puede variar, no sólo de una añada a otra sino entre los propios vinos de una misma cosecha. Los vinos mayoritariamente destinados a la crianza en botella son los tintos de Rioja, Ribera del Duero, Priorato, Burdeos, Borgoña Cote-Rotie, Chateauneuf-du-Pape, Cahors y Madiran, y ciertos vinos blancos de Borgoña y de Graves, así como la totalidad de los vinos licorosos. Estos vinos suelen comercializarse dos o tres años después de la vendimia, aunque los mejores vinos de las mejores añadas, merecen, y por lo general obtienen una crianza de muchos más años e incluso decenios, a la espera del momento de su apogeo. Es raro que el propietario, y menos aún el bodeguero, disponga de los medios finacieros para conservarlos tanto tiempo. Los más reputados pueden encontrarse en las subastas algunos años más tarde, aunque las denominaciones menos conocidas suelen ser imposibles de encontrar.

BODEGA PEDRO BENITO URBINA

Desde que Bodegas Urbina fue fundada en 1979 por Pedro Benito Urbina, esta bodega familiar que ya cuenta con cuatro generaciones dedicada al cultivo y elaboración de vinos de calidad, ha ido cumpliendo diferentes etapas: Primero fue un cosechero avanzado de la zona elaborando vinos jóvenes y envejeciendo parte de ellos, en tinas de madera situadas en calados del siglo XVII en la localidad de Cuzcurrita de Río Tirón. Posteriormente se traslado a una bodega donde se elaboraban los vinos en depósitos de hormigón y finalmente en 1979 se construye la bodega actual que cuenta con todos los medios necesarios para la elaboración de vinos de crianza, reserva, gran reserva y vinos de autor.

La clara intención es continuar desarrollando vinos de calidad y progresar en el buen hacer, siempre respetando la más pura tradición Riojana. Fieles al espíritu de hacer vinos que sean un claro reflejo del lugar del que proceden, pero sin rechazar los progresos que la técnica aporte, se continúa avanzando para elaborar vinos de calidad.

En la actualidad y gracias al turismo del vino, hoy se pueden visitar sus instalaciones y degustar sus vinos. En la Bodega se explica el proceso de elaboración del vino hasta que alcanza los niveles de Crianza, Reserva, Gran Reserva y Vino de Alta Expresión. Después se pasa a realizar una cata comentada de todos los vinos de la Bodega:

- Vinos jóvenes: Blanco, Rosado, Garnacha (maceración carbónica), Tempranillo (joven, cosechero, vino del año).
- Vinos clásicos o tradicionales: Crianza, Reserva, Gran Reserva.
- Vinos modernos, de autor, de diseño o alta expresión: Tinto especial (vendimia tardía o uvas pasificadas), Plot.

Bodegas Pedro Benito Urbina
C/Campillo N. 33-35, 26214 Cuzcurrita del Río Tirón
La Rioja - España
Teléfono: 941 22 42 72
www.urbinavinos.com
Venta Online: Urbina Reserva Especial 1997

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