viernes, 25 de mayo de 2012

Operaciones, Manejo y Poda en Verde del Viñedo


OPERACIONES, MANEJO Y PODA EN VERDE DEL VIÑEDO

Espergurado:
El espergurado consiste en la eliminación de chupones o esperguras, tanto en el tronco como en el cordón o en los brazos. También se eliminan en esta operación los brotes de las yemas de la corona del pulgar y los pámpanos “dobles”. Es una operación de cultivo clásica en la viticultura riojana que se realiza a principios del mes de mayo, cuando los brotes tienen 10-20 cm. Existe una clara relación entre vigor, porcentaje de desborre y número de brotes. La necesidad de efectuar un espergurado se ha acentuado en los últimos años con el incremento del vigor.

El espergurado se realiza normalmente de forma manual, con tiempos entre 15 y 20 horas/ha. En la actualidad, es posible mecanizar el espergurado, pero sólo del tronco (no del cordón) a través de una máquina con latiguillos de goma verticales u horizontales. También es posible la eliminación de chupones mediante el espergurado químico a través de una aplicación con glufosinato de amonio.

Despunte:
Es una operación que consiste en eliminar los ápices o la extremidad de los pámpanos y/o nietos. Es una operación característica de la viticultura riojana tradicional en vaso. En ocasiones, se realiza después de la floración, repitiéndose con frecuencia durante todo periodo vegetativo. Mediante el despunte se puede modificar el microclima y el comportamiento fisiológico de la planta, por ello, antes de su aplicación en cada zona, conviene pensar seriamente en sus efectos.

Al despuntar un viñedo en vaso, en general, se reduce la superficie foliar total, se favorece el desarrollo de los nietos y el sombreado de los racimos, y disminuye la eficacia de los tratamientos fitosanitarios. Estos efectos provocan que, a veces, se realice un desnietado después de un despunte en viñedos en vaso.

Si se realiza antes de la floración, generalmente se obtiene un mayor cuajado al incrementarse la alimentación de carbohidratos a los racimos. La mecanización del despunte es relativamente fácil y no demasiado costosa, aunque a veces se continúa realizando a mano. En muchas ocasiones el despunte se realiza asociado a los tratamientos fitosanitarios para minimizar los tiempos de cultivo.

Desnietado:
El desnietado es una operación típica de la viticultura riojana, y consiste en suprimir los nietos (brotes laterales de los pámpanos) que están alrededor de los racimos. Normalmente, se realiza antes de la floración.

La finalidad del desnietado es incrementar la aireación y exposición de los frutos. Así se consigue aminorar la incidencia de enfermedades criptogámicas e incrementar la eficacia de los tratamientos fitosanitarios.

El desnietado puede provocar un aumento del cuajado, por tanto, la obtención de racimos más pesados y compactos. Este último efecto se puede explicar a través de la eliminación de sumideros de carbohidratos (que representan los nietos jóvenes), con lo cual se favorece el reparto de azúcares hacia el racimo en formación.

El desnietado sólo se puede realizar de forma manual. Es una operación cara y, en general, se consideran necesarias 40 horas/ha para llevar a cabo esta operación de cultivo, típica de Rioja Alta y de Rioja Alavesa.

Deshojado clásico:
El deshojado consiste en suprimir las hojas basales de los pámpanos, las cuales están alrededor de la zona de los racimos. Esta operación tiene tres objetivos principales:
- Reducir el ataque de enfermedades criptogámicas (mayor aireación y exposición de los frutos).
- Incrementar la eficacia de los tratamientos fitosanitarios.
- Incrementar la exposición de los racimos para lograr una mayor calidad de la uva en climas frescos.

En la DOC Rioja, tradicionalmente no se ha practicado el deshojado, ya que se efectuaba el desnietado. El deshojado se ha comenzado a practicar a mediados de los años noventa en viñedos en espaldera, donde se podía ejecutar de forma mecánica.

La época del deshojado condiciona los resultados finales. En un estudio reciente realizado en La Rioja, se ha observado que la época del deshojado ha modificado significativamente la composición físico-química y las características organolépticas de los vinos de Garnacha, tanto el color como el aroma. Los vinos procedentes del deshojado realizado en el cuajado resultaron los vinos con una intensidad de color significativamente mayor. También la complejidad del aroma fue significativamente más importante en los vinos del deshojado temprano, mientras los aromas florales fueron superiores en los vinos del viñedo no deshojado. Los resultados del análisis sensorial han mostrado que los vinos procedentes del deshojado realizado en cuajado han sido los más valorados globalmente.

El deshojado puede ser mecanizado con un coste reducido (2-3 horas/ha) en viñedos en espaldera. En viñedos conducidos en vaso no es posible realizar un deshojado mecánico, y se necesitan unas 30 horas/ha para llevar a cabo un deshojado manual. Existen, principalmente, dos tipos de deshojadoras mecánicas: unas, que aspiran las hojas hasta una rejilla y después unas cuchillas las cortan, y otras, neumáticas, que eliminan las hojas mediante la aplicación directa de un chorro de aire.

Deshojado precoz:
El deshojado precoz es una técnica para controlar la producción de uva del viñedo. El objetivo principal es producir menos uva (sin aclareo de racimos) pero de mayor calidad. Es decir, se reduce el peso del racimo y su compacidad, de esta manera mejora su sanidad y maduración. Por tanto, el objetivo del deshojado precoz es muy diferente de la finalidad del deshojado clásico.

El deshojado precoz consiste en la eliminación de una serie de hojas (entre seis y ocho) de la parte basal del pámpano (es decir, en las inmediaciones de los racimos), alrededor de la época de floración. Al eliminar estas hojas adultas, que realizan una fotosíntesis muy activa, se reduce la disponibilidad de azúcares para la inflorescencia y, por tanto, puede disminuir tanto el cuajado como el desarrollo inicial de la baya.

Se puede mecanizar este deshojado tan temprano utilizando una deshojadora de impulsión de aire.

Es muy importante destacar que, en los efectos sobre la reducción de la producción, no sólo disminuye el peso del racimo, sino, lo que se considera más interesante, su compacidad, por lo que son mayores sus consecuencias sobre la calidad global y, especialmente, sobre el estado sanitario de la uva. En conclusión, el deshojado precoz es una técnica con gran potencialidad para reducir la producción, no sólo reduciendo el peso del racimo sino también su compacidad, así como para mejorar la calidad de la uva.

Recogida de la vegetación:
Es una operación de cultivo sólo necesaria en los viñedos conducidos en espaldera. Consiste en recoger los pámpanos y colocarlos verticalmente entre los alambres. Con esta operación se consigue reducir los despuntes laterales, aumentar la altura de la pared vegetativa y, en consecuencia, incrementar la superficie foliar expuesta.

Se ha observado que aumentando la altura de la pared vegetativa de la espaldera, se puede incrementar la calidad de la uva producida, como consecuencia del aumento del ratio superficie foliar expuesta/producción de uva.

Las necesidades de mano de obra para recoger la vegetación de forma manual son variables, en función del número de pases que sea necesario realizar. En general, se consideran necesarias 8-10 horas/pase/ha (el número de pases varía de 1 a 3 pases al año). Esta operación se puede mecanizar, utilizando máquinas empalizadoras, reduciendo notablemente el tiempo empleado a 2-4 horas/ha.

Es importante destacar que en los sistemas libres como el vaso o el cordón libre no es necesario recoger la vegetación, lo que permite un ahorro importante de mano de obra.

Aclareo de racimos:
El aclareo de racimos es una operación que consiste en eliminar una parte de la producción de la cepa. En la viticultura moderna se hace necesario, en muchos casos, regular la cantidad de uva producida por el viñedo, debido a los elevados rendimientos. Esto contrasta con la viticultura tradicional, cuyo objetivo principal era el aumento del rendimiento del viñedo. En toda Europa son conocidos los controles de producción impuestos en numerosas regiones y denominaciones de origen. El control de la producción del viñedo es una técnica importante en la vitivinicultura actual en aras de lograr unos viñedos equilibrados y con elevado potencial enológico.

El aclareo puede ser optimizado estimando previamente la producción y la superficie foliar por cepa. La época más efectiva para practicar el aclareo será el envero, ya que generalmente se ha alcanzado la parada vegetativa (los ápices no son activos) y, por ende, los azúcares sintetizados por las hojas se acumularán en un número reducido de sumideros (sólo en los racimos). De hecho, en esta época se obtiene la mejor respuesta cuantitativa y cualitativa. El aclareo se realizará después del cuajado sólo en casos de plantas con muy bajo vigor o en casos de plantas muy jóvenes.

Conviene recordar que el aclareo manual de racimos actúa reduciendo únicamente el número de racimos o su tamaño (si se realiza un aclareo de partes del racimo), pero nunca va a tener efectos sobre la compacidad del mismo.

Ensayos de aclareo manual realizados en La Rioja por investigadores de la Consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja, demuestran que la supresión manual de entre el 30 y el 40% de racimos es una alternativa eficaz de control del rendimiento del viñedo y la calidad de la uva. Hasta ahora, la única posibilidad que tenía el viticultor para equilibrar la producción era la de recurrir al aclareo de racimos de forma manual, práctica que se ha vuelto muy común en una viticultura de alta calidad. El aclareo manual de racimos es una operación muy cara y con grandes necesidades de mano de obra (40-50 horas/ha).

Se puede hacer un aclareo mecánico de de forma mecánica, rápida y barata utilizando una máquina de vendimiar. Los tiempos de trabajo son del orden de 60-90 minutos por hectárea, frente a las 40-50 horas necesarias para hacer el mismo tipo de aclareo de forma manual. El único órgano de la máquina que trabaja es el cabezal de desprendimiento, con un solo par de sacudidores. El resto de equipos y sistemas de recogida de la uva, transporte, limpieza, despalillado y almacenamiento en las tolvas no son necesarios y están totalmente desconectados. El desprendimiento de la uva se produce por vibración, al actuar los sacudidores sobre el tronco y no sobre la vegetación, sin daño aparente en las cepas. Esta tecnología innovadora permite regular el exceso de producción y favorecer la viticultura de calidad, además de reducir el tiempo y los costes empleados en esta tarea, hasta ahora manual.

Fuente: Javier Tardáguila (Profesor titular de Viticultura. Universidad de La Rioja)

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