lunes, 4 de junio de 2012

Elevación y Recogida de los Pámpanos de la Vid


ELEVACIÓN Y RECOGIDA DE LOS PÁMPANOS DE LA VID

Es una operación que se realiza en la vegetación de las viñas empalizadas o en espaldera. Permite evitar el amontonamiento del follaje perjudicial para la fotosíntesis y para la calidad de las uvas y reducir la obstrucción de la vegetación en las calles, lo que podría estorbar el paso de las máquinas.

La elevación y recogida de las viñas empalizadas en un plano vertical se ha hecho tradicionalmente a mano. Es un trabajo que exige una o varias pasadas según el tipo de empalizado y el vigor de las vides:

- Cuando los alambres de empalizado son fijos los pámpanos se pasan entre los alambres.

- Cuando el empalizado dispone de alambres elevadores móviles, la vegetación se coloca más rápidamente en posición vertical en la primera pasada subiéndolos y manteniéndolos juntos con ayuda de grapas o fijándolos con clavos o muescas incluso en los postes. Una o dos pasadas suplementarias permiten subir estos alambres móviles y empalizar los nuevos brotes.

Los tiempos de elevación manual varían en función del tipo de empalizada, de la separación de las vides y de su vigor, de la fecha de ejecución y del cuidado con que se haga el trabajo. Para las viñas de uva de mesa, se necesitan de 50 a 120 horas/ha (90 a 120 h/ha para las empalizadas en lira). Para las viñas de uva de vinificación estos tiempos varían de 15 a 40 h/ha: calcular de 4 a 5 h/1.000 plantas en viñas con una densidad superior a 6.500 plantas/ha y de 8 a 9,30 h en tres intervenciones en las viñas de baja densidad de plantación (2,30 h para la primera, 5,30 h para la segunda y 1,30 h para la tercera).

La elevación mecánica se puede hacer con dos tipos de máquinas:

- Las elevadoras de alambres con engranajes móviles utilizables en los viñedos equipados con alambres móviles: estos alambres se cogen en diábolos y son elevados con la ayuda de discos con muescas a la altura deseada y después se grapan. Esta operación se realiza en 1,5 a 5 h/ha, según las vides, a una velocidad de 3 km/h. Estas máquinas pueden ser empleadas cualesquiera que sean las densidades de plantación adaptando su montaje a un tractor de calles o zancudo.

- Elevadoras a cuerdas, en los viñedos no equipados de alambres móviles la vegetación se sube progresivamente gracias a un sistema de doble tornillo sinfín o con cinta en posición oblicua en el sentido del avance. Se mantiene en su lugar mediante el desarrollo y grapado de cintas biodegradables.

CONDUCCIÓN DEL VIÑEDO Y SU INSTALACIÓN EN ESPALDERAS SIMPLES

La espaldera es el soporte de varias hileras de alambre horizontales sostenidas por piquetes verticales, que permite conducir las viñas. Las viñas salvajes se comportan como lianas, trepando a los árboles o arbustos. El viticultor las conduce por medio de la poda, para darles una forma determinada. Dotando a la viña de espalderas de alambre, el viticultor ha podido conducirlas en cordón o en poda Guyot, favoreciendo el trabajo de la viña y la calidad de las vendimias.

Ventajas de las Espalderas y de las Cortinas:
- Posibilidad de podas largas.
- Mejor defensa contra las heladas.
- Mejor ventilación de los racimos con una mejor sanidad.
- Mejor aplicación y eficacia de los tratamientos.
- Mejor aplicación de herbicidas.
- Mejor realización de la vendimia.
- Mejor mecanización de la vendimia.
- Mayores producciones.

Desventajas de las Espalderas y de las Cortinas:
- Mayor coste de implantación y mantenimiento.
- Mayores necesidades hídricas.
- No poder cruzar las labores.
- Peor defensa contra vientos fuertes.
- Dificultad en la retirada de sarmientos.
- Retraso del envero (maduración).

Las espalderas simples están formadas por un grupo de alambres paralelos y horizontales, sostenidos todos ellos por unos postes verticales separados a igual distancia.

El número de alambres horizontales va de dos, para podas muy pequeñas de climas secos o viñedos muy jóvenes, de tres o cuatro es el término medio, y entre cinco o seis en las espalderas para formas muy amplias, en climas frescos y húmedos.

Se utiliza un doble alambre en la segunda posición, a cada lado del poste, para poder introducir los pámpanos cuando broten o crezcan. También se puede duplican el tercer alambre y siguientes con el mismo fin, o hacer que el doble hilo sea móvil, elevándolo a medida que crecen los pámpanos, sujetándolos en ganchos que llevan los postes, etc. Los alambres dobles producen un gran ahorro de mano de obra.
En el sistema de espalderas el primer alambre se sitúa a 60-70 centímetros del suelo para prevenir heladas, sanear la vegetación y poder dar las labores o facilitar la aplicación de herbicidas en la línea de cepas. Los demás alambres se sitúan a unos 40-45 centímetros de separación, pudiendo ser variable según circunstancias.

Para evitar problemas de rotura y el efecto cizalla, es importante utilizar alambres de resistencia, durabilidad y dilatación mínima como el alambre zinc-aluminio de acero duro, con estos alambres es suficiente un diámetro de 2,2 mm para vegetación, 2 mm para goteo y 2,5 mm para formación.
Los dos alambres paralelos se mantienen de trecho en trecho unidos entre sí, entre cada dos postes por medio de ganchos, para que no los abra el peso de la vegetación. Para facilitar la recogida de sarmientos en la poda, se utilizan también alambres móviles que se sueltan para realizar dicha operación.
Para el atado y sujeción de los órganos de la planta se emplea rafia, cinta plástica, canutillo plástico, etc., pudiendo hacerse manualmente o con máquinas especiales.

Para la recogida de los pámpanos, cuando se dispone de alambres paralelos desplazables para su contención, existe una máquina que los recoge del suelo, donde están desde antes de la brotación, los embocan en dos diablos de que va provista a la entrada de la espaldera, y los eleva progresivamente, colocándose cada 2 ó 3 metros una grapa de plástico no contaminante, que los mantiene juntos hasta la poda.

Además, existen ganchos de sujeción de los alambres paralelos, de material plástico relleno de un líquido que al congelarse y aumentar de volumen los destruye dejando libres los alambres que sujetan, para facilitar así la poda.

Para el alambre más bajo, que es el que acaba soportando más peso, y al que se le fijan los cordones o varas de producción, si es galvanizado se adopta el número 15 ó 16 y para los demás que sujetan los pámpanos, pueden ser más débiles, de los números 12, 13 ó 14.

Si se emplea alambre de acero inoxidable, que tiene una resistencia superior y mayor duración que el galvanizado, las secciones son menores, pero la inversión será mayor. Existen también alambres de plástico resistente, pero su empleo se encuentra entorpecido y poco difundido al ser frecuentemente cortados al hacer la poda.

Los alambres se fijan a los postes mediante muescas, anillas, ataduras, grampillones u horquillas, estas últimas para los postes de madera, debiendo clavarse de arriba a bajo, para que no se desprendan con el peso de la vegetación y la cosecha, e inclinadas todo lo que permita el alambre, para que puedan coger varias vetas de la madera y no salten, teniendo la preocupación en los postes intermedios de no clavarse del todo para permitir el movimiento de los alambres, sin que se conmocione el mismo. Las grapas de emparrado se utilizan para fijar el alambre al poste de madera en las diferentes alturas del alambre de vegetación. Las grapas de emparrado se colocan con una grapadora neumática que va unida al compresor de la devanadera. El alambre siempre se coloca del lado del viento dominante.

Sujeto el alambre a los postes cabeceros se los tensa mediante tensores de variados modelos. Cuando las espalderas son altas se produce en ellas el efecto de veleta, al incidir sobre las mismas los vientos, que si llegan a ser fuertes pueden incluso volcarlas, teniendo que recurrir a arriostrar los postes en sus cabezas, mediante alambres transversales a las mismas, anclados a postes atirantados en la periferia de la plantación.

Los postes son los que soportan la tracción de los alambres, la vibración de las vendimiadoras, los golpes de las máquinas. Los postes pueden ser de madera, metálicos, plásticos endurecidos, hormigón armado o incluso de piedra de granito como en Gálica y el Norte de Portugal. Pero los materiales más aconsejamos son los postes de madera tratada en autoclave, por su durabilidad y los postes de acero galvanizado, por su estabilidad, resistencia y facilidad de montaje.
Los postes de hormigón armado son económicos y duraderos, pero muy pesados y sobre todo frágiles ante los golpes de los aperos.

En las líneas de una espaldera hay que distinguir los postes extremos, llamados cabezuelas, y los postes intermedios o de soporte, siendo las cabezuelas siempre más fuertes que los intermedios o de soporte. El anclaje al terreno debe ser sólido para poder resistir la tensión de los alambres, el peso de la vegetación, fruto y el viento. Los postes cabeceros tienen que estar fuertemente atirantados, con alambres y tensores que mantengan la integridad del conjunto con su vegetación.

En los postes de madera los cabezales son de unos 10 centímetros de diámetro, y los intermedios de 8 centímetros y la separación de postes es de aproximadamente unos 5-6 metros. Los postes cabezales se entierran un metro en el suelo, siendo los postes intermedios más superficiales, pudiéndose hincar mecánicamente.

Los postes cabezales se ponen verticales o inclinados para ejercer compresión y manteniendo constante la tensión, el anclaje se puede realizar con alambre anclado a una gruesa de piedra enterrada o un dado de hormigón, llamado muerto, o una hélice metálica galvanizada que se introduce en el suelo. El arriostre es una pieza inclinada, diagonal de un rectángulo en un armazón o estructura que le da seguridad y estabilidad. El resto de postes metálicos tienen perfiles en T o en L.

De los anclajes, soportes o arriostres depende la solidez del conjunto del montaje: Según el terreno hay que elegir diferentes tipos de arriostres o soportes; El arriostre debe quedar enterrado para evitar pinchazos en el tractor; Utilizar un alambre de fuerte resistencia; Amarrar el cabezal al mismo nivel que los alambres superiores para evitar roturas; Colocar los anclajes perpendicularmente al poste cabezal.

1 comentario:

  1. Siempre me gustó cultivar frutas, tengo un campo de frutillas pero aún me resta averiguar por venta de alambre para comenzar con el cultivo de tomates que sé que necesitan de una estructura que los sostengan.

    ResponderEliminar