lunes, 4 de junio de 2012

Espergurado, Eliminación de Chupones y Despampanado de la Vid


ESPERGURADO, ELIMINACIÓN DE CHUPONES Y DESPAMPANADO

Las intervenciones pretenden eliminar los brotes que se desarrollan a partir de las raíces, los chupones que crecen a lo largo de la cepa y los pámpanos no productivos presentes en la madera de las ramas que no son utilizables en la siguiente poda seca. Estas operaciones se realizan pronto, cuando los brotes son todavía tiernos para evitar heridas a las vides. La importancia de la emisión de estos brotes da en general una primera indicación sobre el equilibrio vegetativo-productivo de la vid.

Cuando se hace necesario un despampanado intenso es previsible que el desarrollo vegetativo de la planta será particularmente acentuado, y que por tanto la carga de las yemas y las intervenciones de abonado en el ciclo siguiente serán proporcionales a dicho desarrollo.

Actualmente es posible realizar el espergurado y la eliminación de los chupones mecánica o químicamente.

ACLAREO DE LOS PÁMPANOS

La eliminación parcial de los pámpanos se hace necesaria para:

- Reducir un excesivo amontonamiento de la vegetación, como causa de acumulación de humedad y por la dificultad de alcanzar las partes interiores de la cubierta vegetal durante los tratamientos antiparasitarios.

- Reducir los fenómenos de sombreado provocados por los pámpanos más exteriores a expensas de los más interiores, que pueden resultar no fotosintéticamente activos.

- Reequilibrar las relaciones vegetativas-productivas entre los pámpanos individuales, limitando los fenómenos de translocación de los fotosintetizados por las varas más desarrolladas a las más débiles, difícilmente capaces de llevar a término una óptima maduración de los racimos.

Pámpanos dobles: Diversas variedades muestran la característica de llevar dos o tres pámpanos sobre la misma yema (ejes secundarios), con frecuencia todos los productivos. Su eliminación se realiza pronto, ya que su desarrollo tiene lugar a expensas de las reservas de la vid. Cuando existan potencialidades para un adecuado desarrollo vegetativo de más pámpanos derivados del mismo complejo de yemas, es conveniente la “entresaca” para reducir el amontonamiento vegetativo y evitar condiciones microclimáticas desfavorables. Es aconsejable realizar esta operación cuando los pámpanos a eliminar no midan más de 15-20cm y no estén todavía lignificados en la base para reducir la importancia de las heridas en la zona de inserción y hacer más rápidamente la operación.

Varas débiles: Su eliminación sirve para regular preventivamente la producción de modo selectivo y evitar la presencia de desequilibrios vegetativos productivos en el interior de la misma vid entre los pámpanos individuales. Aunque existen bastantes mecanismos de “compensación”, es decir de transferencia de los elaborados entre los pámpanos más vigorosos hacia los más débiles, en las variedades tardías o en especiales condiciones climáticas desfavorables para la maduración, la calidad de las uvas portadas por dichas variedades con frecuencia se presenta insuficiente por una desfavorable relación área foliar/uva. Las varas a eliminar con la poda verde son fácilmente reconocibles, puesto que su desarrollo se retrasa desde las primeras fases de la vegetación. En los sistemas de cultivo que contemplan la poda en vara larga, con atado horizontal o doblado hacia abajo, el porcentaje más alto de pámpanos de reducidas dimensiones se encuentra generalmente en el tramo central de la vara de fruto. Un parámetro empírico para decidir qué pámpanos hay que eliminar es evaluar su longitud en la floración: si es inferior a 30-40 cm se puede cortar. Es lógico que esta operación deba interesar sólo a una pequeña parte de pámpanos (5-10%), porque si un número elevado de ellos estuviera en condiciones de bajo vigor, sería más conveniente pensar en intervenciones de nuevo vigor, como el abonado foliar nitrogenado o el riego cuando el agua fuese el factor limitante. También esta operación se realiza a su debido tiempo, antes de la floración.

Aclareo de la vegetación: En muchas variedades, la longitud demasiado reducida de los entrenudos puede ser causa de amontonamientos del follaje y de mal aprovechamiento del espacio. En estas condiciones puede ser  aconsejable deja en la poda invernal un número más alto de yemas e intervenir en fases sucesivas con el aclareo de los pámpanos. En otras palabras, se trata de eliminar alternativamente, o al menos de modo “racional”, pámpanos a lo largo de la vara de fruto para crear las condiciones más adecuadas de microclima de la cubierta vegetal, regulando las distancias entre los pámpanos sobre la vara.

ELIMINACIÓN DE CHUPONES

Esta operación se realiza erróneamente para limitar los fenómenos de sombreado o de competencia trófica con los racimos. En efecto, los chupones constituyen una fuente fundamental de sintetizados y su eliminación constituye una ralentización de la maduración. Para comprender esta afirmación es necesario recalcar que una hoja, en el curso de su vida, presenta diferentes fases de actividad fotosintética. Una hoja apenas abierta es una consumidora de energía tanto a expensas de las  reservas de la madera como de los fotosintetizados de las hojas más viejas; cuando alcanza el 30% de su dimensión final, comienza a transferir los fotosintetizados, pero continúa todavía recibiendo elaborados de las hojas mayores; con una superficie del 50%-75% de la final, sólo existe la translocación. Con una edad de 30-40 días, su actividad fotosintética comienza a disminuir. Se comprende así que las hojas basales de una vara bien desarrollada, las más viejas, sean las menos activas, mientras que las más eficientes sean las que están en posición media-apical y las de los chupones. En efecto, son éstas precisamente durante la maduración de las uvas las que presentan la máxima actividad fotosintética y de translocación de los fotosintetizados hacia los racimos.

La maduración de los racimos está por tanto condicionada positivamente por la presencia de hojas adultas plenamente eficientes y de los chupones, cuyo crecimiento ha sido estimulado precozmente con el despunte del pámpano principal poco después del cuajado del fruto, y por tanto son eficientes a partir del envero. Por este motivo, en general la eliminación de los chupones será útil sólo si está determinada por problemas de amontonamiento y excesivo sombreado de la vegetación. En estos casos es aconsejable intentar poner remedio a las causas que han determinado esta situación, corrigiendo poda, abonado y riego.

ATADURA Y EMPALIZADO DE LOS PÁMPANOS

En algunas formas de cultivo resulta necesario colocar una estructura de sujeción y de distribución regular del aparato foliar, con el fin de evitar amontonamientos y sombreados.

La importancia de esta operación es con frecuencia minusvalorada, y esto supone un empeoramiento de las condiciones microclimáticas que pueden poner en peligro los resultados cualitativos, así como la misma productividad. Cada sistema de cultivo contempla intervenciones específicas. En las formas de cultivo de doble cortina (GDC), esta operación consiste en el peinado de los pámpanos  en el interior de la pared de manera uniforme. En la gestión de los sistemas de pared vertical, como cordón con pulgares y Guyot, los pámpanos deben estar dispuestos en ángulo recto con respecto a la vara de fruto o el cordón permanente, y atados a los hilos para impedir la caída dentro de la calle.

También los sistemas con techo (pérgolas, parrales) requieren una disposición de la vegetación para un correcto aprovechamiento del espacio disponible. El objetivo general, además de mantener la arquitectura impuesta por el sistema de cultivo, debe ser uniformar las condiciones microclimáticas de la cubierta vegeta eliminando las zonas de amontonamiento y los espacios no ocupados correctamente.

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