miércoles, 6 de junio de 2012

Operaciones de la Poda en Verde en el Viñedo


 OPERACIONES DE LA PODA EN VERDE EN EL VIÑEDO

Despampanado o Espergurado:
Supresión de tiernos brotes adventicios en el tronco y brazos (nacidos, por tanto, de yemas latentes) y que no pueden tener utilidad alguna o excepcional en una futura poda invernal de regeneración de la cepa.

Con el despampanado se contribuye a aumentar el vigor de los pámpanos de los pulgares y en veranos frescos ayudan a una mejora de calidad en el fruto. Se realiza sin herramienta, dando una ligera torsión a los brotes para desprenderlos, pero si se hace en época tardía será ya conveniente el uso de tijeras.

Aclareo de Brotes:
Supresión de brotes normales que no llevan fruto. Puede simultanearse con la anterior y en medida prudente sin restar mucha superficie foliar que la vid necesita para la elaboración de savia. La supresión de brotes será mayor en vides de escaso vigor y más reducida en las vigorosas como más necesitadas que están de riego y savia. Siempre en relación con la temperatura; más aclareo en veranos frescos y menos en veranos calurosos.

Aclareo de Racimos:
Reducir el número de racimos cuando por la superabundancia de fruto sea de esperar una escasa calidad y dificultad de maduración, con otros contratiempos para la planta.

Se recomienda efectuar esta operación después del cuajado del fruto, momento en que cabe precisar mejor el número de racimos.

Para algunas producciones de uva de mesa selecta suele realizarse el aclareo de granos, operación muy lenta, con tijeras especiales, y de cierta habilidad para que resulte eficiente. El aclareo de granos raramente tiene utilidad en el viñedo para vinificación.

El aclareo de racimos puede simultanearse con el de brotes.

Desnietado:
Eliminación de nietos o nuevos brotes que emanan de los pámpanos principales. No obstante deben respetarse los nietos o rebrotes próximos a la base del pámpano para no lesionar yemas o tejidos de lo que el año venidero ha de ser pulgar.

Cabe reducirlos o despuntarlos donde excedan en vegetación y no convenga suprimirlos. Al igual que el aclareo de brotes, se hará mayormente en veranos frescos y cuando la vegetación se cierra y menos en veranos calurosos.

Deshojado:
Puede combinarse con el desnietado en las vides de vegetación muy densa si a pesar de la anterior operación no se lograra la suficiente ventilación y luz solar directa.

Siendo las hojas órganos de funciones vitales se deduce que no deben suprimirse más de lo estrictamente indispensable y que esta operación será tanto más incorrecta cuanto más se acentúa el número de hojas suprimidas que no deben superar más de tres o cuatro por brote.

No lo será tanto al final de la maduración, en particular en aquellas variedades productoras de hollejo blanco, para incrementar la madurez del fruto y su contenido en azúcar.

Despunte:
Reducción o supresión de la extremidad del pámpano o simple eliminación (pellizco) de su ápice o punta.

El despunte debe afectar solamente las últimas hojas, no formadas todavía completamente, del extremo o ápice del pámpano. Si el despunte es mayor debilitará el pámpano paralizando su crecimiento cuanto más  tardío sea el momento de practicarlo, sin que ello prive el que poco después emita rebrotes en las últimas yemas, con lo cual se agrava la regularidad vegetativa, con menos luz y posible disminución en la calidad de la cosecha.

El despunte está recomendado en algunas variedades para atenuar el corrimiento de la flor en momento oportuno, que puede calcularse desde uno tres o cuatro días antes de iniciarse la floración hasta una semana después y en su óptimo a los dos o tres días siguientes a la misma floración.

Otras veces se recurre al despunte sólo para aquellos pámpanos demasiado erguidos por un vigor excesivo o irregularme dispuestos sobre los demás por acción de vientos dominantes, operación que suele hacerse a voleo, en movimiento rápido de una vara ligera y flexible que sólo suprima las puntas. Igualmente cabe realizarlo mecánicamente  mediante barras de corte adaptando este implemento al tractor y a la altura conveniente  regulada por el elevador.

Reducir la vegetación en ocasión de tratamientos anticriptogámicos para simplificar la tarea no es un buen sistema, mayormente cuando de ello puede resultar que las hojas restantes se mantengan tiernas al asumir en menor número todas las funciones de elaboración de savia, lo que supondrá, en consecuencia, que sean más vulnerables a los ataques criptogámicos.

En las circunstancias de ataques criptogámicos ya muy desarrollados cabe la opción de suprimir en medida prudente aquellos brotes o incluso racimos que puedan ser focos de propagación, dejando la parte suprimida lo más alejada posible de las vides y todavía mejor apartarla de la plantación o quemarla.

Resulta muy problemático que el despunte ayude a un aumento de cosecha pero sí influye en una madurez tardía y desmejora la calidad, cuando es excesivo y la vid ha sufrido ya otras prácticas de poda en verde que disminuyeron parte de la superficie foliar.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES A CONSIDERAR EN LA PODA EN VERDE

- El crecimiento y actividad vegetativa de la vid depende del número de hojas completamente desarrolladas que lleve.
- Las hojas más soleadas, en igualdad de temperaturas normales, elaboran más savia que las situadas a la sombra.
- Inversamente, en climas secos y calurosos, durante los rigores del verano en pleno día, las hojas muy soleadas pueden asimilar menos que las sombreadas.
- El desarrollo de los pámpanos es inversamente proporcional a su número por cepa.
- La actividad vegetativa de los pámpanos está relacionada directa y favorablemente con su posición en el pulgar, siendo mayor el más extremo o más cercano a la punta.
- El crecimiento de un pámpano tiene relación directa y favorablemente con la orientación vertical y en cuanto a la producción o desarrollo de sus racimos inversamente proporcional al número de éstos, pero directa y favorablemente a la orientación horizontal del brazo el que están insertos los pámpanos en igualdad comparativa de grueso y vigor con los restantes.
- Algunas variedades, según el vigor del portainjerto, tienden a emitir brotes secundarios (hijuelos) normalmente distribuidos, sin afectar la dirección del pámpano principal.
- Cuando el vigor es muy excesivo suelen desarrollarse vigorosos rebrotes en sentido opuesto a la dirección del pámpano principal, lo que, a más de afectar el equilibrio vegetativo, contribuyen a mermar la producción de fruto.
- Un despunte excesivo durante el crecimiento favorece el posterior desarrollo de los brotes secundarios.
- Aun en el supuesto de no haber brotes secundarios en el momento despuntar, esta práctica en pleno crecimiento obliga al tallo a volver a activar su desarrollo desde las últimas yemas.

Estos principios son de aplicación en toda clase de viñedo, cualquiera que sea la finalidad de su producción, y muy esencialmente básicos para el éxito en los distintos sistemas de poda y porte de madera larga, concretamente en cordones y emparrados.

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