jueves, 7 de junio de 2012

Que Debe Conocerse de un Producto Fitosanitario


PRODUCTO FITOSANITARIO O PLAGUICIDA

El producto fitosanitario o plaguicida se define, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) como aquella sustancia o mezcla de sustancias destinadas a prevenir la acción de, o destruir directamente, insectos (insecticidas), ácaros (acaricidas), moluscos (molusquicidas), roedores (rodenticidas), hongos (fungicidas), malas hierbas (herbicidas), bacterias (antibióticos y bactericidas) y otras formas de vida animal o vegetal perjudiciales para la salud pública y también para la agricultura (es decir, considerados como plagas y por tanto susceptibles de ser combatidos con plaguicidas); durante la producción, almacenamiento, transporte, distribución y elaboración de productos agrícolas y sus derivados. Entre los productos fitosanitarios se incluyen también los defoliantes, desecantes y las sustancias reguladoras del crecimiento vegetal o fitorreguladores. Los medicamentos de uso humano o veterinario y los mecanismos de control biológico fuera de esta denominación. También reciben la denominación de venenos útiles.

CONSECUENCIAS DE SU USO

Positivas:
La utilización de productos fitosanitarios produce un aumento extraordinario del rendimiento de la tierra sin el que no hubiera sido posible alcanzar los niveles actuales de producción alimentaria. Su empleo está en la base de la denominada Revolución verde desde mediados del siglo XX.

Negativas:
La utilización de productos fitosanitarios trae como consecuencias negativas principales la disminución de la biodiversidad, la contaminación del suelo y la contaminación del agua (donde junto con otros productos, como los fertilizantes, producen a veces fenómenos de eutrofización). Eutrofizado es aquel ecosistema o ambiente caracterizado por una abundancia anormalmente alta de nutrientes.

Si no son aplicados adecuadamente son peligrosos para la salud de los que los utilizan, cosa que ocurre habitualmente si los trabajadores agrícolas no han recibido una formación profesional o una instrucción adecuada al trabajo que desempeñan. También pueden llegar a ser peligrosos para el consumidor y pueden producir una intoxicación alimentaria si se han utilizado en exceso o de forma incorrecta, o no se han respetado los periodos de tiempo necesarios para su degradación.

Es frecuente la retirada o prohibición de algunas sustancias activas que obliga a variar la composición de los productos fitosanitarios para disminuir su impacto ecológico, sanitario o el riesgo de que elementos nocivos pasen a la cadena alimentaria; lo que ha incentivado la investigación y desarrollo de productos que las empresas fabricantes denominan fitosanitarios ecológicos, que no necesitan plazo de seguridad.
Es objeto de debate si, incluso utilizados de forma correcta y cumpliendo los requisitos mínimos impuestos por las autoridades sanitarias, el consumo continuado de alimentos u otros bienes de consumo que contengan trazas de productos fitosanitarios puede o no tener consecuencias negativas para la salud: los movimientos ecologistas y otros agentes sociales partidarios de mayores controles o restricciones o de una agricultura biológica que no los utilice, suelen denunciar que sí; lo que es rebatido por la industria fitosanitaria (vinculada a la gran industria farmacéutica, como Bayer). Los estudios científicos son difíciles de evaluar, puesto que la demostración de una relación causal o una correlación estadística puede ser interpretada de muy distintas maneras, se involucran cuestiones ideológicas, planteamientos emocionales e intereses económicos, y el patrocinio de los equipos científicos puede verse como una presión para que sus conclusiones vayan en un sentido u otro, como ocurre con otros temas similares: las implicaciones sanitarias del tabaco, de los aditivos alimentarios, o de los organismos genéticamente modificados (OGM), cuyo cultivo está estrechamente vinculado a la utilización de determinados productos fitosanitarios, lo que causa una estrecha dependencia de los agricultores con las compañías propietarias de sus patentes, un pequeño número de grandes industrias biotecnológicas, como Monsanto.

QUE DEBE CONOCERSE DE UN PRODUCTO FITOSANITARIO

No todos los productos eficaces a un determinado fin pueden ser buenos para un mismo cultivo, ni tampoco todos los productos aptos para este cultivo pueden ser  convenientes mezclados entre si.

Además de las incompatibilidades conocidas, que generalmente se advierten en los mismo preparados o en sus instrucciones de empleo, el viticultor debe conocer con detalle las siguientes características de cada producto que emplee, en particular cuando se utiliza en producciones de fruto para consumo directo, en época próximas a vendimia, sobre plantaciones jóvenes y siempre que su aplicación signifique una dispersión en la misma atmósfera que respira el operario:

1. Cultivo: Conocer perfectamente si el preparado está comprobado suficientemente para el cultivo nuestro.

2. Acción biológica: Para qué clase de plagas o enfermedades está recomendado, cómo actúa (ingestión, contacto, inhalación, sistémico, volatización, etc.) y en qué fase de progresión del ataque.

3. Toxicidad: Significa la fase ya adelantada de la comprobación biológica, efectuadas sus comprobaciones sobre animales diferentes y en dosificaciones distintas, deduciéndose, por tanto, el riesgo de peligro para hombres y animales domésticos. Los preparados comerciales deben llevar obligatoriamente las oportunas prevenciones y advertencias.

4. Fitotoxicidad: Es el grado de riesgo que puede afectar a la planta según las dosis aplicadas por exceso o bien en su dosificación normal, en cuyo caso último el producto puede significar no ser recomendable.

5. Persistencia: El tiempo de su permanencia activa según las condiciones climatológicas y en las dosis que normalmente se recomiendan.

6. Compatibilidad: Con otros productos, en medios ácidos y álcalis, así como en las diferentes formas de su presentación (polvo, emulsión, etc.).

7. Formulaciones: Riqueza en sus distintas preparaciones de origen dada en relación con el  producto o productos activos, caso de ser un preparado compuesto.

8. Dosis: Se refiere a la dosis de empleo para su finalidad habitual y en concordancia con el cultivo a que se aplica. Un mismo producto puede tener dosis distintas según la época, estado de vegetación, temperatura y evolución de la plaga o enfermedad que se pretende atacar, aparte de que dicha dosis está determinada según la misma riqueza del producto o productos activos. Los preparados llevan las dosis de empleo y a ellas hay que atenerse siempre sin exagerar las mismas.

9. Equivalencias: El producto puede presentarse en distintas concentraciones o riqueza del principio activo, así por igual en estado sólido (granulado, polvo) o líquido (emulsión, concentrado), siendo en cada caso las dosis distintas y con equivalencias entre unas y otras formas.

10. Precauciones: Comprenden dos clases: Las normales que deben seguirse para evitar intoxicaciones y otros contratiempos (tal como productos inflamables) y las que afectan a otros cultivos lindantes que pueden ser perjudicados, incluido el mismo viñedo, en el caso de aplicarlo a dosis excesivas, con temperatura inadecuada, en forma defectuosa o cualquiera otra razón desaconsejable.

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