lunes, 11 de junio de 2012

Van Zellers Colheita 1992 - Porto (Portugal)


VAN ZELLERS COLHEITA 1992 - PORTO (PORTUGAL)

Productor: Van Zellers & Co.
Designación: Colheita
D.O.C: Porto - Douro (Portugal)
Añada: Tawny procedente de una sola añada 1992
Precio aproximado: €42

El envejecimiento en barricas de roble aporta a este vino una estructura densa y elegante. Color ámbar con reflejos castaños. En nariz tiene elegancia y sutileza, en donde sobresalen los recuerdos a toffel o caramelo ingles, orejones, pastelería fina y un fondo meloso. Muy agradable en cuanto a fragancias. En boca es untuoso. La retronasal llega marcada por apuntes de pastelería, cremosidad y fruta en macedonia. Extraordinario vino de postre y compañero ideal de interminables sobremesas.

VINTAGE

Vino que se elabora exclusivamente con vinos de un solo año, que figura en su etiqueta. Ciertas regiones sólo elaboran vintages en añadas excepcionales o muy distintivas que merecen esta selección especial. En Champagne reciben el nombre de millésimés. En Oporto, el vintage o colheita es el mejor y más apreciado de los vinos, porque conserva su fuerza y su identidad a lo largo de décadas. En la bolsa de vino, los coleccionistas pagan a veces fortunas por los mejores vintages.

COLHEITA

En portugués "cosecha". Mención que distingue a los oportos de añada pero que no se someten a la declaración superior de full vintage. Llevan la fecha de la añada y la de embotellado, especificando la crianza en madera (mínimo de siete años).

TAWNY

Uno de los tipos fundamentales del vino de Oporto, de color tostado (tawny o alourado), marcado por una larga crianza. Se envejece en pipas durante más de cuatro años y se somete a las mezclas pertinentes con vinos de otras añadas. Como su nombre indica exhibe tonalidades "tostadas", debido a su mayor crianza en madera. Más abierto y elegante que el ruby, puede alcanzar tonalidades de topacio oscuro. Así se obtienen espléndidos old tawny que se venden con las menciones 10, 20, 30 o 40 Years Old.

Los aromas de las frutas en licor se mezclan con los matices de frutos pasificados y nueces, de especias y de cacao, de tabaco y finas soleras. Menos espléndido y más fácil de degustar que un oporto de gran añada (vintage), un buen tawny port es una joya. Una vez embotellado, no debe guardarse mucho tiempo, ya que no mejora con los años, puesto que ha sido filtrado antes de ponerlo a la venta. Warre´s y Dow´s, Ramos Pinto y Niepoort, Taylors y Burmeister ofrecen algunas maravillas.

VINTAGE PORT

La aristocracia del vino de Oporto (Portugal) es el vintage, vino de añada sin mezclar y sin filtrar, que puede tener una vida longeva y gloriosa. La añada es, en Oporto, una cuestión muy seria. A diferencia de la mayor  parte de las regiones del mundo que declaran añadas genéricas, sin especificar microclimas ni pagos, en Oporto son los elaboradores los que deciden, individualmente, la declaración.

Ningún otro vino del mundo ofrece tantos matices en su declaración de “añadas”. Pero Oporto es así: el paraíso de la cultura del vino, una región donde las cosechas declaradas (vintages) no reciben jamás un tratamiento rutinario ni genérico. Ni siquiera todos los vinos que llevan mención de añada son un vintage, ya que esta declaración exige condiciones especiales de elaboración y crianza. Proceden, generalmente, de las mejores quintas y de una selección  de las variedades tradicionales más nobles. Al elaborarlos no pueden mezclarse con otras cosechas, ya que deben Mostar el carácter del vintage y llevarán esta cifra escrita en la etiqueta. Se envejecen en madera sólo durante 18 o 20 meses y se embotellan sin filtrar, para que desarrollen su vida en manos del afortunado que los guarda en su cava. El tiempo irá atejando y dorando sus taninos, sedimentando sus oscuros y densos pigmentos, desarrollando sus deliciosos aromas sacramentales y revelando su alma que ha permanecido oculta durante décadas (especias, tabaco, confituras, rosa marchita, regaliz, un cuerpo suave).

Como están vivos y no han sido castigados por el filtro, pueden presentar depósitos de pigmento que obligan a decantarlos. La maniobra de extraer el corcho, ya viejo y quebradizo, exige habilidad y técnica especial cuando se trata de servir un vintage. Normalmente se recurre a cortar el cuello de la botella con unas tenacillas calentadas al rojo vivo: se frota esa parte del cuello de la botella con un paño húmedo y se corta limpiamente.

Los vintages se elaboran sólo en volúmenes muy limitados. Un detalle curioso es que los elaboradores valoran mucho la “escasez”, de forma que, cuando hay dos añadas buenas consecutivas, algunos exportadores fruncen el ceño como si se viesen obligados a malversar joyas por culpa de la abundancia. Sin embargo, el azar les depara a veces este “disgusto”: 1982 y 1983, 1977 y 1978, 1934 y 1935. En la década de los sesenta se produjo el doblete en 1966 y 1967. En esas ocasiones, algunos repiten el vintage, pero otros aprovechan para ofrecer una abstención audaz, o, al contrario, vengarse de una abstención anterior con una declaración en el segundo año. Cuando la añada no ofrece tan claro provenir, los buenos elaboradores se permiten apostar por un Single Quinta Port, es decir, un vino que no procede de una mezcla de viñedos, sino de un pago excepcional y exclusivo. A veces se trata de oportos que ofrecen tanto interés como un vintage, si éste no procede de una añada excepcional. La Quinta do Malvedos de 1968 es uno de los mejores vinos de su década, aunque no se presentase como un vintage. El Late Bottled Vintage es una especialidad de oporto que también menciona la añada, pero no pretende ser tan longeva ni tan compleja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario