sábado, 4 de agosto de 2012

Bodegas Roda en Haro (La Rioja)


BODEGAS RODA EN HARO (LA RIOJA)

Bodegas Roda está ubicada a la vera del río Ebro, en un balcón del Barrio de la Estación de Haro, sobre un calado centenario. Las instalaciones fueron concebidas a la medida de sus vinos: diecisiete tinas de roble francés (tantas como viñedos seleccionados por temporada), una sala bioclimática fruto de una apuesta inédita por la innovación y dos naves de crianza excavadas directamente en la roca. El resultado son los vinos: Roda II; Roda; Roda I; Cirsion y Sela.

A pesar de que la fundación de Roda se remonta a 1.987, la construcción de la bodega se inició en 1.991 y terminó en el año 2001, realizándose en tres fases: la primera de la cuales se realizó a cargo del arquitecto Roses y la última y más emblemática dirigida por el estudio de Llimona Ruiz-Recorder.

Un viñedo en un balcón en la proa del Barrio de La Estación de Haro, asomado al río Ebro, se transformó en la actual bodega. Atravesándolo a 12 m. de profundidad, ya existía un antiguo calado del siglo XIX que sirvió en su tiempo para almacenar las cosechas de vino de los viticultores de la zona, que posteriormente se enviaban a Burdeos por ferrocarril para mitigar los daños provocados por la filoxera.

LOS VIÑEDOS

El viñedo es el corazón de los vinos de Roda. Su conocimiento exhaustivo, la interpretación de sus necesidades y su cuidado minucioso suponen una obligación inexcusable.

Desde el inicio Agustín Santolaya e Isidro Palacios, reconocidos especialistas de Rioja, se encargaron de crear el proyecto vitícola. La primera idea que aportó la propiedad fue la configuración de Roda como un chateau, utilizando uvas de un único viñedo, pero este concepto duró poco. Las especiales características climáticas de la zona más septentrional de La Rioja aconsejaban aventurarse a diseñar un apasionante y complicado modelo.

La uva, sus cualidades y sus matices atesoran el misterio de cada viñedo, cada clima, cada entorno, cada añada, etc. El reto de Roda es conseguir transmitirlos a sus vinos para el deleite de los sentidos.

Características climáticas del viñedo
- Tres climas superpuestos: Aquí el clima atlántico, el clima continental y el clima mediterráneo juegan caprichosamente haciendo que un mismo viñedo responda de desigual manera año tras año. Esta fue la razón que llevó a crear el modelo de Roda.
- Distintos ecosistemas: Roda confecciono un ambicioso mapa en el que quedarón definidas las mejores 100 Has. de viñedo de la región, aquellas que fuesen capaces de dar por separado vinos extraordinarios el mayor número de años posibles.
- 17 viñedos cada año: Actualmente controlan el cultivo de 150 Has. de viñedo de las cuales la mitad son propias y en la otra mitad tienen diferentes acuerdos con los viticultores. Están distribuidas en 28 ecosistemas diferentes que varían desde altitudes de 380 m. hasta 650 m. sobre el nivel del mar, con suelos distintos, arenosos, arcillo calcáreos, arcillosos, terrazas pedregosas, siempre con buenas orientaciones y en zonas de excelente vocación vitícola.

Cada año elegien los 17 mejores viñedos para elaborarlos en RODA, del el resto se vende la producción en uva. Hay muchos que se repiten cada año, otros van alternando en función del efecto de la meteorología de la campaña.

Viñedos Viejos: Emplean viñedos viejos porque consideran que el equilibrio de producción que se consigue en ellos es insuperable, porque la profundidad de sus raíces y el volumen de suelo explorado aminora la influencia de la sequía y de las lluvias excesivas y porque son capaces de aportar mayor complejidad a las uvas.

Variedades Autoctonas: Utilizan tres variedades autoctonas de Rioja: Tempranillo, Graciano y Garnacha.
- Tempranillo, esta variedad es capaz de dar individualmente, en su zona, vinos de la más alta categoría, uniendo la potencia y la elegancia y con una enorme cantidad de registros aromáticos y gustativos.
- Graciano,  difícil de cultivar, de PH muy bajo, produce vinos de intenso color con reflejos púrpuras y aroma fresco y especiado que ensambla muy bien con el tempranillo.
- Garnacha, la cultivan en la zona más meridional de La Rioja en suelos pedregosos en las mayores altitudes y la emplean en los ensamblajes.

Formación en Vaso: El clásico vaso Riojano está formado por tres brazos irregulares que salen desde el suelo y pueden alcanzar hasta 1 m. de altura, cuando un brazo se rompe por su edad o por su inestabilidad se sustituye por un nuevo brote desde la base.

Coloniza perfectamente el espacio en las tres dimensiones y permite que los racimos estén extraordinariamente bien aireados, sin tocarse unos con otros.

En Roda se considera que es el mejor sistema de conducción en nuestra zona.

Cultivo sostenible: El respeto a la naturaleza es una obsesión en el cultivo de Roda, la hierba suele crecer libremente desde el mes de octubre hasta el mes de abril y las borduras de los viñedos se mantienen con la flora autóctona durante todo el año para que los insectos beneficiosos puedan cerrar su ciclo.

Los abonados se limitan al mínimo, aportando la mayor parte en forma de estiércol.
Los tratamientos fitosanitarios son fundamentalmente en forma de azufre y cobre, evitando, en lo posible, los productos de síntesis química.

Determinación de los viñedos y del momento de vendimia: Una de las operaciones más complejas y de las que más esfuerzo requieren es la selección de los viñedos que van a entrar a Roda y del día de vendimia.

Entre el comienzo de la maduración y el final de la vendimia, las visitas a cada viñedo se intensifican hasta llegar a tres veces por semana. La observación detallada de cada síntoma, texturas, colores, la cata de bayas y pepitas y el apoyo continuo del laboratorio les permiten aproximarse al hipotético óptimo de la maduración.

Vendimia: Una cuadrilla de 40 personas, que repiten año tras año, se encargan de vendimiar manualmente, en cajas de 18 Kgs. la viña que se ha determinado ese día.

Salvo alguna excepción, todos los viñedos, sean propios o no, los recolecta el personal para poder controlar el momento y la selección de racimos en campo.

Es frecuente que en algunos casos se hagan dos vendimias e incluso tres para poder recoger todas las uvas con la maduración perfecta.

Las cajas se transportan a la bodega paletizadas en remolques o camiones y una vez vaciadas se lavan meticulosamente y vuelven al próximo viñedo.

La producción media por hectárea no supera los 5.000 Kgs. o lo que es lo mismo, los 34 Hl.

La uva, reflejo de un paisaje: Cada uva, durante su maduración, debe captar hasta el más mínimo detalle del paisaje que la rodea, el calor de los días de septiembre, el frío de las noches de octubre, la transparencia del inicio del otoño, los días que se hacen más cortos, el viento del norte al atardecer, la fragancia de las hierbas aromáticas que la rodean, las sensaciones del suelo donde vive, la oscuridad del subsuelo que penetran las raíces. Los pequeños matices que las hacen diferentes cada añada y el reto consiste en saber interpretarlos y transmitirlos a través del vino.

PROCESOS DE ELABORACIÓN

- Recepción de la uva: No existe tolva de recepción, los racimos suben por una cinta de cangilones de polipropileno, sin sufrir ningún daño, hasta el piso superior donde se inicia un proceso que utiliza en todo momento la fuerza de la gravedad.

Una mesa de triaje con seis personas permite terminar la selección que se ha realizado en el viñedo quedando las uvas listas para el despalillado.

- Encubado y vinificación: La nave de elaboración es una sala rectangular con 17 tinas de roble francés que se renuevan cada diez años.

Todas las tinas están provistas de bombas de remontado individuales, sondas de control de temperatura y sistema de refrigeración y calefacción, los bazuqueos son manuales.

Las capacidades van desde 12.000 a 20.000 ltrs.

Las uvas de cada uno de los 17 viñedos distintos, se encuban por separado en tinas diferentes.

Como norma se fermenta sin sembrar con levaduras seleccionadas, dejando que la flora autóctona se encargue del proceso.

Cada viñedo exige una vinificación a medida, pero en términos generales el proceso consta de tres fases: maceración prefermentativa en frío, fermentación y maceración postfermentativa.

Suelen ser habituales encubados de 18 a 20 días.

- Descube: Este es otro de los momentos fundamentales del vino y para determinarlo además de las analíticas cotidianas de cada tina, un equipo de cuatro personas cata diariamente cada una de las vinificaciones.

Los vinos se descuban directamente a barrica y los hollejos se escurren en dos prensas verticales.

- Fermentación maloláctica: Desde los primeros ensayos sobre la FML en los vinos, vierón que el método que mejor se adaptaba al estilo que buscában era realizarla en barricas de 225 ltrs.

Las estrictas exigencias de las bacterias lácticas en cuanto a las condiciones de temperatura, les hizo lanzarse a un proyecto de I+D+i para desarrollar un nuevo concepto de sala bioclimática en la que pudiéran hacer la FML y la estabilización natural de 1200 barricas al mismo tiempo.

El proyecto, catalogado como Eureka, resultó un clamoroso éxito y construyerón la primera sala de malolácticas climatizada mediante suelo radiante y refrescante.

Los vinos se descuban directamente sobre barricas de roble francés, el 50% nuevas y el otro 50% de un vino, manteniendo separados los 17 ecosistemas vinificados.

Consiguierón 20ºC de temperaratura en el vino, manteniendo humedades entorno al 75%.
Durante este proceso las barricas se tapan con tapón de cristal y se rellenan diariamente.

- Estabilización natural: La FML termina durante el mes de diciembre, en ese momento se apaga el suelo radiante y comienza el proceso de estabilización natural.

La sala está provista de un gran ventanal en su lado norte que se abre y deja pasar el viento frío de los meses de diciembre, enero y febrero. Con este sistema natural se consiguen temperaturas entorno a 6ºC que favorecen la decantación de los restos de levaduras, bacterias y demás partículas en suspensión en el vino.

Nave del cardo, barricas junto a una gran escultura de forja que representan las tres flores de cardo que forman el emblema de la bodega.

- Crianza: Terminada la estabilización natural se hace un trasiego, unificando las barricas de cada pago y manteniendo siempre los 17 viñedos por separado.

Existen tres naves de crianza definitiva, dos subterráneas, excavadas en la roca, llamadas, "La Nave del Cardo", haciendo honor a una gran escultura de forja que representa las tres flores de cardo que forman el emblema y "El Calado", un antiguo túnel del siglo XIX que sale a 12 metros de profundidad a una terraza sobre el río Ebro. La tercera nave es la misma que emplean para la FML, llamada la "Nave T" y para este proceso ponen en marcha el suelo refrescante, consiguiendo una temperatura de 15ºC en el vino.

Las tres se emplean con el mismo fin pudiendo usar sus diferentes condiciones climáticas en función de los distintos tipos de vino.

La duración de la crianza en barrica varía dependiendo de cada pago, pero la norma habitual está entre 12 y 16 meses.

- El ensamblaje: Roda y Roda I: Cuando los 17 vinos diferentes llevan un año de barrica, llega el momento definitivo de ensamblar los pagos que tienen características de Roda y los que su carácter es de Roda I.

Para Roda van los vinos de fruta roja, con los aromas siempre presentes en el borde de la copa, dispuestos para ser apreciados de inmediato, con especias dulces y una festiva frescura. En boca la fruta roja debe ser protagonista, con un paso de boca fresco, largo, sedoso y de volumen continuo. Vinos importantes, perfectos para la gastronomía.

Para Roda I van los vinos de fruta negra, con aromas de gran hondura que salen lentamente de la profundidad de la copa y se hacen grandes en la nariz, con notas minerales, de chocolate y ciruela negra. En boca deben ser frutales, voluminosos, complejos, envolventes y largos, con taninos fundidos y sensación fresca. Vinos grandes, para la gastronomía y la reflexión.

La selección de los dos vinos representa un complejo trabajo de equipo para el que son necesarias muchas catas y una gran compenetración.

Hay viñedos que un año van a formar parte de Roda I y al año siguiente forman parte de Roda, incluso puede haber años que no entren a la bodega. Todo depende del capricho de la meteorología anual y de su interpretación en cada ecosistema.

- Botellero: Tanto Roda I como Roda salen al mercado como reservas por lo tanto tienen que pasar tres años entre barrica y botella. Si su crianza en barrica ha sido entre 12 y 16 meses, en botella permanecerán entre 20 y 24 meses como mínimo.

Se busca que los dos vinos salgan al mercado listos para beber pero con vida por delante para poder mejorar durante muchos años.

Bodegas Roda
Avda. Vizcaya, 5. Barrio de la Estación.
26200 Haro (La Rioja).
Tel: +34 941 30 30 01
Fax: +34 941 31 27 03
E-mail: rodarioja@roda.es
Web: www.roda.es

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