sábado, 18 de agosto de 2012

El Vino de Navarra (España)


El VINO DE NAVARRA (ESPAÑA)

El vino en Navarra tuvo gran significado en tiempo de los romanos, como lo demuestra la bodega encontrada en las excavaciones realizadas en las proximidades del municipio de Funes. Se calcula que la capacidad de la bodega es de unos 75.000 1. En la Baja Edad Media la elaboración del vino se concentró en los conventos, que surgían sucesivamente a lo largo de la ruta de peregrinación hacia Santiago de Compostela. Además, en los hospitales se ofrecía también pan y vino a los hambrientos y sufridos peregrinos. El significado económico de esta especialidad agrícola alcanzó su punto culminante cuando el dominio del rey de Navarra se extendió desde Burdeos hasta La Rio ja y creó tres importantes centros vinícolas. Fue en esta época cuando aparecieron las variedades francesas en la región.

Para bien o para mal, Navarra fue conocida hasta la década de 1980 sobre todo por sus vinos rosados. En el siglo XVII ya se elaboraban rosados simples, pero el auténtico rosado llegó bastante más tarde. El predominio de estos vinos se atribuye a las plantaciones masivas de garnacha durante el primer cuarto del siglo XX, tras la catástrofe provocada por la plaga de la filoxera. Pero al mismo tiempo, las mejores bodegas han elaborado vinos al estilo clásico de La Rioja (de hecho una pequeña parte de Navarra es DOCA La Rioja). Para emanciparse del concepto de los agradables y sencillos rosados, la comunidad autónoma de Navarra adoptó una de las legislaciones más liberales en cuanto a DO de España, la cual permite la producción de una enorme gama de variedades de uva y autoriza el cultivo de viñedos dondequiera que el clima lo permita.

Convencidos de las posibilidades de elaborar también buenos blancos y tintos, algunos pioneros como Juan Magaña y la familia Guelbenzu empezaron a cultivar variedades francesas y españolas de calidad. Iniciaron el proceso pocas bodegas, como la de la dinastía vinícola de los Chivite, cuyo descendiente más joven, Fernando Chivite, es uno de los visionarios de la enología española. La institución para el estudio del vino, EVENA, dirigida por el enólogo Javier Ochoa, llevó a cabo el trabajo preliminar. Eso sentó las bases del panorama de los últimos veinte años, cuya individualidad no tiene rival.

La diversidad de vino de calidad elaborado en Navarra se atribuye a las diversas condiciones climáticas de las cinco subzonas. En cuanto a la elaboración, en cuatro se producen vinos blancos, rosados, tintos jóvenes y tintos madurados en barrica, tanto varietales como de mezcla.

Lo único que tienen en común estos vinos es su alto nivel de calidad y el espíritu de singularidad que rige su elaboración. No es el caso, empero, de la zona de la Baja Montaña, que hasta ahora casi no elaboraba vino embotellado. La variedad garnacha, por lo general de altos rendimientos, es suministrada como mosto a los mejores elaboradores de vino de otras zonas.

Está claro que la tendencia actual se encamina hacia los tintos concentrados y con sabor afrutado. Muchos de los vinos elaborados a partir de variedades locales y francesas han dado muy buen resultado, pero también lo dan las genuinas tempranillo, cabernet sauvignon o merlot, unas variedades prósperas que son vinificadas con alto nivel de exigencia. La mayoría de los tintos de Navarra tienden a alcanzar un cuerpo cada vez más sólido y abandonan casi por completo el estilo más bien fino de los clásicos riojas. Algunas de las bodegas de creación más reciente han desarrollado vinos tintos con un componente tánico acentuado.

La zona vinícola del noroeste de Navarra se denomina Tierra Estella y sus condiciones climáticas hacen que el cultivo del viñedo sea muy difícil. Los vinos que se elaboran en esta zona tienen un carácter casi centroeuropeo por la influencia que reciben del Atlántico. Esta influencia afecta, entre otras, a la variedad chardonnay. Las condiciones climáticas de Valdizarbe, en la parte norte central, son muy similares a las de Tierra Estella. Sus vinos son finamente afrutados.

La subzona oriental es la Baja Montaña, con un 15% de la superficie de los viñedos navarros. Aquí se elaboran sobre todo vinos rosados. En el centro de la industria vitícola navarra está la Ribera Alta, con vinos sabrosos y ricos en extractos, influida por el clima mediterráneo. La subzona que se encuentra más al sur es la Ribera Baja y abarca un 30% de la superficie cultivada. De los suelos extremadamente secos, calcáreos y arenosos se obtienen vinos sólidos y de color intenso. En esta parte de la región los viticultores han descubierto las posibilidades de las viejas cepas de garnacha, y en la oferta de vinos de las bodegas aparecen auténticos tintos elaborados exclusivamente con esa variedad.

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