jueves, 9 de agosto de 2012

El Vino de Roja


EL VINO DE RIOJA

Tradicionalmente y en tiempos de antaño los vinos de Rioja eran los más suaves y agradables de España, gracias a que aquí se encuentra el ciclo vegetativo más largo de la península, empezando el envero en Julio y el final de vendimia a principios de Octubre por regla general. Esto hace que la maduración de la uva sea lenta y pasuada, puliendo a la perfección los taninos y componentes que pueden hacer áspero a un vino. Y, como tal, era, sin ninguna dificultad, el vino de mesa más importante de España. Todavía es el más famoso, pero a pesar de contar con la primera clasificación DOC supuestamente superior de España, la década de 1990 fue una época muy problemática para la región, que poseía demasiada tierra inferior cultivada y un exceso de producción agravado por la introducción del riego a finales de la década de 1990, además de unos precios con muchos altibajos.

Rioja era originalmente el nombre que recibía la cuenca de tierra formada por el pequeño río Oja, que desemboca en el Tirón, cerca de Haro. El Tirón acaba confluyendo con el río Ebro y se trata de un fragmento del mayor valle del Ebro de Rioja: la parte situada a 100 km al sur del Atlántico y rodeada de montañas por el norte y el sur. La DOC Rioja cruza los límites regionales con el País Vasco y Navarra y, en unos pocos kilómetros, también con Burgos. La DOC Rioja está dividida en tres subregiones: la Rioja alavesa, al norte del Ebro, en la provincia de Alava (País Vasco); la Rioja Alta se halla al oeste y dentro de la provincia de La Rioja, y la Rioja Baja, al este de Logroño, a ambos lados del Ebro, así como en enclaves de Navarra. Logroño, la capital de La Rioja, con una población de 120.000 habitantes, está situada justo al oeste del punto en el que confluyen las tres subregiones, más o menos a mitad de la franja de 120 km de oeste a este de la DOC Rioja.

Aunque la Rioja se halla bastante cerca del mar, las cadenas montañosas que la rodean por el norte, sobre todo la cordillera Cantábrica, protegen a los viñedos de los vientos fríos y húmedos del Atlántico, de modo que resulta habitual estar al sol entre las viñas mientras que, a lo lejos, las nubes se amontonan en las cimas de las montañas.

UBICACIÓN DE LOS VIÑEDOS

La Rioja Baja, al este de la ciudad de Logroño es la zona más árida y calida de la región. Los viñedos de la Rioja alavesa están situados al norte del río Ebro y se extienden desde las estribaciones de la cordillera Cantábrica hasta el río. Los viñedos de la Rioja Alta yacen al sur del río, con un pequeño enclave al nordeste de Briones, al otro lado. La totalidad de la DOC se concentra en el valle del Ebro, y las montañas forman un espectacular muro de fondo a lo largo del extremo norte y protegen a los viñedos del clima atlántico, y donde los viñedos son más densos siendo el cultivo más importante. Gran parte de la tierra del fondo del valle se usaba como tierra de cultivo, pero no producía uvas de primera calidad. Las pequeñas parcelas de viñedos son habituales: el 85 % de los viñedos son propiedad de un total de 14.000 viticultores.

LOS SUELOS DE LA RIOJA

La Rioja posee, principalmente, tres tipos de suelos. Los mejores vinos provienen del suelo de arcilla con piedra caliza que se encuentra en toda la subregión de la Rioja alavesa y en algunas zonas de la Rioja Alta. Este suelo de color amarillento está densamente plantado de viñedos. La Tempranito florece en la piedra caliza y produce unas uvas con una elevada acidez y una rica concentración de sabores. El segundo tipo de suelo, formado por arcilla ferruginosa, está al sur del Ebro en bolsas de tierras altas dentro de grandes extensiones de suelo aluvial, el tercer tipo de suelo de la Rioja. La arcilla ferruginosa produce vinos de buena calidad y robustos, con unos niveles de alcohol elevados Grandes zonas de la Rioja Baja y la Rioja Alta están formadas por sedimento aluvial, la mayor parte demasiado fértil para conseguir uvas de buena calidad. Los vinos que se producen en este tipo de suelo tienden a adquirir una elevada graduación alcohólica y se usan, sobre todo, para reforzar vinos de calidad más ligera de la Rioja Alavesa y la Rioja Alta.

RIOJA ALAVESA Y RIOJA ALTA

Los viñedos de la Rioja alavesa comienzan a 800 m por encima del nivel del mar, en las estribaciones de la cordillera Cantábrica, y descienden en terrazas hasta la escarpada orilla norte del Ebro, a poco menos de 400 m. Al cruzar el Ebro se penetra en la Rioja Alta, que sigue la orilla sur (además de Sonsierra, un importante enclave situado en la orilla norte). Estas dos subregiones no se diferencian demasiado, y el límite entre ambas sólo está regido por las fronteras provinciales en lugar de basarse en los tipos de suelo, por ejemplo, o en las diferencias climáticas, lo que sería más lógico desde el punto de vista vinícola.

A pesar de la muralla protectora de las montañas, las brisas frescas se deslizan hasta aquí procedentes del Atlántico, moderan la temperatura en verano y contribuyen a que los inviernos sean gélidos. En términos generales, cuanto más al este, más cálido y seco es el clima. La temperatura media anual en Haro es de 12,8 °C, mientras que en Logroño es de poco más de 13 °C. Más al este, en Alfaro, situado en el extremo de la DOC, asciende a 13,9 °C.

Algunos de los vinos tintos con un aroma más delicado y más elegantes de la región provienen de los suelos amarillos de arcilla calcárea de la Rioja alavesa, que se extienden hasta la Rioja Alta. Los suelos de la Rioja Alta, más variados, incluyen arcilla ferruginosa y sedimento aluvial en algunas zonas, y tienden a producir unos vinos más firmes (aunque, tradicionalmente, los productores de Rioja han puesto poco énfasis en el suelo, por lo que el estilo de vino siempre ha sido más el resultado del envejecimiento en la bodega que del terruño. Ambas regiones son abundantes en Tempranillo, la gran uva del rioja tinto, que prospera en suelos gredosos y arcillosos y en un clima algo fresco. La Rioja Alta también cuenta con un poco de Garnacha Tinta (excelente para el rosado), pero la principal zona de cultivo de esta variedad es la Rioja Baja.

RIOJA BAJA

Situada al este de Logroño, la Rioja Baja posee un clima mediterráneo mucho más cálido que el resto de Rioja, y algunas zonas incluso se consideran semiáridas. Las vides compiten por el espacio en el suelo fértil de arcilla aluvial, donde también se cultivan pimientos rojos, alcachofas y espárragos. La Garnacha Tinta se desarrolla adecuadamente en esta zona, y durante los otoños largos y calurosos alcanza elevados niveles de madurez, hecho que potencia unos vinos fornidos, alcohólicos y grasos, que adquieren incluso un 15 % de alcohol. La Tempranillo se cultiva cada vez más en las zonas más elevadas y montañosas.

RIOJA TINTO Y BLANCO

Gran parte del rioja tinto se elabora con una mezcla procedente de las tres subregiones, y con diferentes variedades de uvas. Hubo un tiempo en que en esta zona se cultivaban más de 40 variedades distintas, pero hoy la normativa de la DOC sólo permite siete. La Tempranillo representa más de la mitad de las plantaciones; es la responsable del elegante y equilibrado sabor a fresa del rioja tinto y resulta ideal para un envejecimiento prolongado. La Garnacha Tinta se añade para engrosar la mezcla, al mismo tiempo que se puede incorporar un toque de Graciano y Mazuelo. Existen algunas plantaciones experimentales de Cabernet Sauvignon (aunque aún no se recomiendan oficialmente), y a algunos vitivinicultores también les gustaría que se aprobase la Syrah. La infinidad de combinaciones que ofrecen las diferentes subregiones y variedades permiten a las bodegas comerciales mezclar un estilo propio. Tradicionalmente se añadía un poco de Viura blanca para equilibrar la acidez, aclarar el color y conseguir un aroma más perfumado (todavía se practica en la rioja alavesa). El rioja blanco se elabora principalmente con Viura.

Las vides se encuentran plantadas con gran densidad y se podan en forma de vaso para protegerlas del clima aunque en la actualidad se tiende más al cultivo en espaldera. Hace algunos decenios, todas las variedades se cultivaban y vendimiaban juntas. Hoy cada variedad se planta y vendimia por separado, a menudo en pequeñas parcelas de tierra, características de la región. Y si las parcelas de vides bajas en forma de vaso nos informan de que nos hallamos en Rioja, lo mismo ocurre con los toneleros. Existen muy pocas regiones vinícolas en el mundo donde se emplee tanto el roble. Las barricas, por lo general con una capacidad de 225 l, suelen ser de roble americano, ya que así se potencian los sabores a mantequilla y vainilla, aunque el roble francés se utiliza cada vez en mayor medida. El rioja joven se trata con muy poca o ninguna madera. Se producen algunos blancos frescos sin roble, pero gran parte del vino tinto es de crianza (se pone a la venta en su tercer año, después de permanecer doce meses en barricas de roble), reserva (sale a la venta a los cuatro años, (después de permanecer como mínimo doce meses en roble y veinticuatro meses en botella) o gran reserva (elaborado tradicionalmente sólo en años excepcionales y puesto a la venta no antes de los seis años, después de haber pasado como mínimo veinticuatro meses en roble y treinta y seis meses en botella). El crianza blanco debe permanecer seis meses en barrica.

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