sábado, 25 de agosto de 2012

Las mujeres que consumen hasta una copa de vino o cerveza al día tienen menor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular


LAS MUJERES QUE CONSUMEN HASTA UNA COPA DE VINO O CERVEZA AL DÍA TIENEN MENOR RIESGO DE SUFRIR UN ACCIDENTE CEREBROVASCULAR

El estudio que siguió a cientos de mujeres durante 26 años concluye que aquellas mujeres que consumen hasta siete copas de vino o cerveza a la semana parecen ser menos propensas a padecer accidentes cerebrovasculares (ACV) que las que no prueban el alcohol.

Los autores de este trabajo realizado en el Hospital Brigham and Women en Boston coinciden en que las mujeres deberían de beber una copa al día. Sin embargo aclaran que sus resultados no dan a entender que ahora las mujeres deban empezar a tomar alcohol para prevenir los accidentes cerebrovasculares."No alentamos a las mujeres abstemias a iniciarse en el alcohol", puntualiza la líder de este estudio, Monik Jiménez.

El equipo que ha publicado su estudio en la prestigiosa revista Stroke, utilizó datos de un estudio en enfermeras estadounidenses que durante 26 años evaluó la salud, la dieta y el estilo de vida de 83.578 mujeres de mediana edad que al inicio del estudio se encontraban libres de enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Los investigadores compararon los hábitos de consumo de alcohol de aquellas mujeres que al final del estudio habían tenido un ACV con las de aquellas que no lo habían padecido. Las participantes fueron divididas en cinco categorías, que contemplaban desde las que nunca bebían hasta aquellas que realizaban un mayor consumo (al menos 2,5 cervezas o dos “chupitos” de licor o unas tres copas de vino al día). Tras tener en
cuenta factores de riesgo de ACV como el tabaquismo, el sobrepeso y antecedentes de enfermedad cardiaca, descubrieron que beber hasta una copa al día estaba relacionado con una reducción de entre un 17 y un 21 en el riesgo de sufrir un ACV. Por otra parte este estudio no mostró un aumento del riesgo de ACV entre las mujeres que más bebían.

Los autores sugieren que el alcohol podría generar este efecto al prevenir la formación de coágulos sanguíneos o alterar los niveles de colesterol.

Para más información consultar: Alcohol consumption and risk of stroke in women. Stroke. 2012

ACCIDENTE CEREBROVASCULAR (ACV O ACVA)

Un accidente cerebrovascular (ACV o ACVA), ictus cerebral, apoplejía, derrame cerebral, golpe o ictus apoplético, ataque cerebrovascular o ataque cerebral es la pérdida de funciones cerebrales producto de interrupción del flujo sanguíneo al cerebro y que origina una serie de síntomas variables en función del área cerebral afectada.

Lo que diferencia el ACV de otros conceptos similares es la consideración de ser un episodio agudo y la afectación de las funciones del sistema nervioso central.

- Síntomas: Los síntomas de un accidente cerebrovascular son muy variados en función del área cerebral afectada. Desde síntomas puramente sensoriales a los puramente motores, pasando por los síntomas sensitivomotores. Los más frecuentemente diagnosticados son los siguientes:

. Pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, o parálisis en la cara (hemiparesia/hemiplejía).
. Dificultad para expresarse, entender lo que se le dice o lenguaje ininteligible (afasia).
. Dificultad al caminar, pérdida de equilibrio o de coordinación.
. Mareos, dolor de cabeza brusco, intenso e inusual, casi siempre acompañado de otros síntomas.
. Pérdida de la visión en uno o ambos ojos.
. Además de las manifestaciones físicas, hasta un 50% de las personas que sobreviven a su ataque cerebral sufren depresión durante los primeros años. A pesar de esto, en la mayoría de los casos se omite el diagnóstico, lo que repercute negativamente en el paciente.

No obstante, numerosos cuadros de ACV de baja intensidad y duración pasan inadvertidos por lo anodino de la sintomatología: parestesias, debilidad de un grupo muscular poco específico (su actividad es suplida por otros grupos musculares), episodios amnésicos breves, pequeña desorientación, etc. No sería muy descabellado decir que son estos síntomas menores los más frecuentes, teniendo una gran importancia, porque ponen sobreaviso de la patología subyacente de una forma precoz.

- Rehabilitación: Se requiere de un programa de rehabilitación interdisciplinaria que provea una asistencia integrada para las personas que han sobrevivido a un ataque cerebral. Que atienda tanto los aspectos motores como los relacionados con el habla, los trastornos visuales, las actividades de la vida diaria y las secuelas incapacitantes como la espasticidad, para que el sobreviviente del ACV puedan alcanzar un grado de independencia suficiente como para retomar, al menos parcialmente, sus actividades habituales. Este equipo interdisciplinario debe estar formado por Kinesiólogos, Neuropsicólogos, fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, y los relacionados con la medicina, como el mèdico fisiatra, el psiquiatra y el neurólogo. Otro grupo que se ve afectado luego de un ACV son los familiares y amigos de la persona quienes requieren de orientación sobre la mejor manera de acompañar a la persona que se está recuperando de su ataque cerebral. Esto fundamentalmente por que, ante la incertidumbre y angustia en la que se encuentran, pueden actuar obstaculizando el proceso de rehabilitaciòn.

- Prevención:
. Lo fundamental es controlar los factores de riesgo asociados; fundamentalmente, son la tensión arterial, el colesterol y la diabetes.
. Evitar tabaco y el exceso de alcohol.
. Hacer vida sana: ejercicio físico, dieta saludable rica en verduras, frutas, proteínas y grasas poli-insaturadas (EPA, DPA, DHA), con poca sal y evitando elevadas cantidades de grasas saturadas y carbohidratos (azúcares y harinas).
. Seguir las recomendaciones del médico de cabecera, quien tiene acceso a la información pertinente relacionada con la salud de cada individuo.
. Evitar el sobrepeso.
. Evitar deportes de contacto o sobreesfuerzos.

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