viernes, 10 de agosto de 2012

Las Regiones Vitícolas de La Rioja


LAS REGIONES VITÍCOLAS DE LA RIOJA

La denominación de origen calificada Rioja se divide en tres subzonas: Rioja Alavesa, Rioja Alta y Rioja Baja. Rioja es una región fisiográfica que abarca principalmente la comunidad autónoma de La Rioja (Rioja Alta y Rioja Baja), el sur de la provincia de Álava (Rioja Alavesa), en la comunidad autónoma del País Vasco, y parte de Navarra (Rioja Baja). Está situada entre las sierras de la Demanda, al sur, y las de Oberanes y Cantabria, al norte. El Ebro la cruza de oeste a este, con siete afluentes que forman valles ideales para el cultivo de la vid.

La denominación calificada de Rioja se reparte entre la comunidad autónoma de La Rioja y las comunidades vecinas del País Vasco y Navarra. En la Rioja vinícola, la viña se extiende sobre una superficie de más de 48000 ha, con producciones medias de 1400 000 hectolitros, aunque naturalmente esta cifra siempre varía de un año a otro. El rendimiento máximo autorizado por la reglamentación es de 70 litros de vino por cada 100 kg de uva vendimiada.

Con el río Ebro como eje, Rioja ocupa una franja de terreno que va desde Cellorigo, San Millán de Yécora y Leiva (en territorio rioja no), al noroeste, hasta Alfaro y Valverde (en suelo navarro), al noreste. La región está surcada por siete afluentes del Ebro: de oeste a este, el Tirón, el Oja (de donde proviene el nombre de Rioja), el Najerilla, el Iregua, el Leza, el Cidacos y el Alhama, que a su vez forman diversos valles secundarios en los que se enclavan las viñas.

Dividida a efectos vitivinícolas en tres subzonas (Rioja Alta, Rioja Baja y Rioja Alavesa), cada una de ellas tiene sus peculiaridades y personalidad propia, derivadas de las distintas composiciones y orígenes de los suelos y los subsuelos, así como de las diferencias climáticas.

Los métodos de cultivo y elaboración, aun siendo comunes, ofrecen también algunas particularidades.

RIOJA ALAVESA

La Rioja Alavesa está situada al norte del Ebro, en la provincia de Álava (comunidad autónoma del País Vasco).

Es una zona caracterizada por la producción de vinos jóvenes de cosechero, elaborados por pequeños viticultores, algunos con viñas de sólo un par de hectáreas, que prefieren hacer su propio vino antes que venderlo a bodegas más grandes. Son vinos producidos según la técnica tradicional de maceración carbónica, en la que las uvas fermentan en tanques cerrados sin prensado alguno. Estos vinos presentan una extraordinaria frutosidad, con nítidos aromas de grosella y frambuesa. No tienen la imagen comercial de sus lejanos primos, los beaujolais nouveaux, pero los alaveses, más suaves y finos, ganan siempre en estructura y taninos. Los vinos de este tipo deben tomarse siempre jóvenes.

La Rioja Alavesa y la Rioja Alta, consideradas las dos subzonas de más calidad y donde están implantadas las principales bodegas, comparten la característica de sus suelos de origen miocènico, poco erosionados, aunque la zona alavesa tiene un componente dominante de tipo arcilloso-calizo, mientras que la zona de la Rioja Alta es básicamente de tipo aluvial y arcilloso-ferroso.

En la Rioja Alavesa el clima es de tipo continental, con influencias mediterráneas, algo más cálido que el de la Rioja Alta, ya que está protegida de los fríos excesivos por la sierra de Cantabria. Tiene un invierno corto y un verano templado, y sus viñas se extienden por laderas bien expuestas al sol, que se prolongan hasta la ribera norte del Ebro.

Como en el resto de Rioja, la cepa más cultivada es la tempranillo, que aquí da vinos fragantes, abiertos de color, más ligeros que en la Rioja Alta, muy adecuados para la mezcla con otras variedades también cultivadas en la zona, como la garnacha tinta y la blanca, la mazuelo (cariñena), la graciano (uva de rendimiento bajo y casi en extinción pese a sus notables cualidades), la viura (macabeo) y la malvasía riojana.

La Rioja Alavesa es la tierra por excelencia del vino «de cosechero», elaborado joven y sin crianza en madera, aunque por supuesto no faltan ni los reservas ni los grandes reservas. Aquí se asientan algunas de las bodegas más prestigiosas y con una historia más relevante en Rioja, como la del Marqués de Riscal en Elciego, y otras que simbolizan las nuevas generaciones y la modernidad, cosecheros, familiares y cooperativas.

RIOJA ALTA

La Rioja Alta ocupa los territorios de la comunidad autónoma de La Rioja comprendidos entre Haro y Logroño, situados al sur del río Ebro, excepto la zona norte de Briones, donde cruza el río partiendo en dos la Rioja Alavesa. Sus municipios más importantes son Ollauri, San Asensio, Cenicero, Nájera y Fuenmayor.

En la Rioja Alta el clima es de tipo continental, atemperado por la sierra de Cantabria, que dificulta el paso de los vientos húmedos del norte.

Los municipios de la Rioja Alta próximos al Ebro presentan suelos de color claro, formados a partir de margas y molasas, con buena proporción de calizas que a veces forman costras duras. El viñedo se asienta sobre suelos pobres en materia orgánica, bastante calizos y con buenas condiciones de sanidad y permeabilidad. El rendimiento máximo autorizado del viñedo es de 70 litros de vino por cada 100 kg de uva.

Tradicionalmente, la Rioja Alta, que representa el 42 % del viñedo total de Rioja, ha sido la subzona más privilegiada de la denominación, tal vez por el enorme empuje comercial ejercido por Haro. Sus vinos (durante años considerados como los de mayor personalidad riojana) ofrecen diversas variaciones y cualidades: son más intensos en San Vicente de la Sonsierra, de colores más suaves en Haro, equilibrados en Cenicero y Fuenmayor, y más leves en Cuzcurrita. Sin embargo, los productores están realizando esfuerzos encomiables para dotar a sus vinos de una personalidad distinta cada año y sacar así el mayor provecho a todas las variedades de sus viñedos, al estilo de los vinos de «château» franceses.

Las variedades de uva autorizadas son las blancas viura, malvasía riojana y garnacha blanca, y las tintas tempranillo, garnacha, graciano y mazuelo. Sin embargo, en la Rioja Alta se consideran cepas principales la tinta tempranillo y la blanca viura, y se mantiene la autorización de otros vidueños implantados antes de 1956, como la cabernet sauvignon o la merlot. En el reglamento se establece una proporción mínima del 95 % de uvas tintas para la elaboración de vinos tintos (85 % si se elaboran con uva entera); un 50% de variedades tintas en el caso de los rosados; mientras que los vinos blancos deben ser elaborados exclusivamente con las variedades blancas autorizadas.

RIOJA BAJA

Esta zona ocupa la parte sureste de la región y desciende hasta cerca de 300 m de altitud. Situada mayoritariamente en la comunidad autónoma de La Rioja, abarca también sectores vitícolas de Navarra.

Los suelos aluviales (escasos en la Rioja Alavesa) abundan en la Rioja Baja. Suelen ser tierras marrones, que se distinguen de los blancos o amarillentos suelos calizos, y de los suelos rojizos de arcilla y hierro.

En estos suelos aluviales se ha implantado la variedad garnacha, que se beneficia de la tradicional capacidad que se atribuye a estas tierras para producir vinos con más grado. Por contra, suele decirse que son vinos más oxidables y con menos color y extracto, algo que también es propio de la variedad garnacha. Los suelos más apreciados son los que contienen arcilla y hierro. Se localizan al sureste de Calahorra y al suroeste de Alfaro, y dan vinos ricos en alcohol con algunas notas minerales.

Las diferencias climáticas vienen marcadas en Rioja por las diferentes altitudes. Los valores pluviométricos descienden desde los 500 mm/año de Haro a los 390 de Alfaro, mientras que la insolación puede alcanzar en la Rioja Baja las 2.300 horas al año, frente a las 2.000 horas de otras comarcas riojanas. Por ejemplo, en Alfaro las temperaturas medias superan los 14 °C.

La influencia de los vientos húmedos del Atlántico no es patente en la Rioja Baja, expuesta a los vientos cálidos del sureste. Sin embargo, las heladas de primavera y otoño, no suelen producirse en el viñedo de la Rioja Baja, con lo cual ofrece cosechas muy constantes.

La Rioja Baja posee unas características muy diferenciadas según la zona. El Ebro, que cruza longitudinalmente toda Rioja, tiene diversos afluentes que determinan los distintos matices de los vinos de esta subzona riojana.

- El valle del Alhama. El Alhama nace en Soria, a 1.265 m de altitud, tiene unos 84 km de recorrido y desemboca en el Ebro. A su paso por la Rioja Baja da origen al llamado valle del Alhama, con desiguales condiciones para el cultivo de la vid y en donde se distinguen tres áreas productoras. Se cultivan casi 3.000 ha de viña, con predominio de la garnacha tinta (95 %). Aunque el Alhama es el río más importante, en realidad hay dos ríos más: el Linares y el Añamaza, que forman tres valles diferentes. En el curso del Alhama se encuentran las poblaciones de Cervera, Aguilar e Inestrillas; en el del Linares, Cornago y Rincón de Olivedo, y en el del Añamaza, Cabretón.

A su paso por Cervera, el Alhama se adentra en Navarra, pero vuelve a entrar en La Rioja por Alfaro. Esta comarca, llana, cubierta por vides, huertos, frutales y almendros, es la más baja de Rioja.

- El valle del Cidacos. En esta comarca de la Rioja Baja se cultivan más de 5.000 ha de viña. También aquí domina la garnacha tinta, que cubre un 90 % del viñedo. Calahorra, una ciudad de fuerte influencia romana, es la villa más importante de este valle recorrido de norte a sur y de este a oeste por el río Cidacos, que le da nombre. También otras localidades, como Autol y Tudelilla, deben inscribirse en la geografía riojana del vino; la primera con una importante cooperativa y la segunda con sus tradicionales vinificaciones basadas en la maceración carbónica. Entre los valles del Cidacos y del Leza se levantan las sierras de Camero Viejo y de la Hez, lo que marca las diferencias existentes entre los dos climas.

- El valle del Leza y del Jubera. En total esta zona cultiva unas 4.000 ha de vid. El río Leza y su afluente, el Jubera, marcan otra comarca climática de la Rioja Baja. Aquí, ya en las cercanías de Logroño, pero aún en un área con características propias para el cultivo de la vid, se distinguen dos tipos de viñedo. El primero, con tierras de tipo aluvial, se sitúa en las riberas del Leza y del Ebro: en Alcanadre, Agoncillo, Murillo, Lagunilla, etc. El segundo, con la localidad de Ausejo casi en el centro, tiene algunos viñedos interesantes en los municipios de Galilea, Corera, El Redal, etc. La implantación de la garnacha tinta es de un 80 %, frente a un 7 % de tempranillo y un 13 % de otras variedades, sobre todo viura.

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