martes, 14 de agosto de 2012

Los Vinos de La Ribera del Duero


LOS VINOS DE LA RIBERA DEL DUERO

Esta región vitivinícola se extiende por un territorio de más de 110 km de longitud en ambas orillas del Duero y abarca cuatro provincias. Casi un 85% de la superficie total de viñedos está en la provincia de Burgos, aunque un número considerable de bodegas pertenece a la de Valladolid. Cuando se fundó la Denominación de Origen, en 1982, además de las cooperativas había unos cuantos pequeños productores. Hoy el número de bodegas supera con mucho las 150, y la cifra va en aumento. Casi ninguna región productora de vinos de calidad ha experimentado un progreso parecido al de la Ribera del Duero, que se ha convertido en referencia de calidad mundial. El secreto de sus tintos es el color oscuro, el maravilloso sabor afrutado, la rica sustancia y la notable capacidad de envejecimiento. Además de la variedad principal, la tinta del país o tinto fino, existen también las variedades tintas garnacha, cabemet sauvignon, merlot y malbec, y la blanca albillo.

La DO Ribera del Duero presenta, ante todo, tintos de excelente calidad, criados en barricas, que deben contener como mínimo tres cuartas partes de tinta del país, nombre dado en la región a la tempranillo. Sin embargo, algunas empresas de primera línea elaboran vinos varietales con esta uva noble de Castilla. El hecho de que exista una gran variedad de estilos y calidades se debe principalmente a la preparación del vino y a la calidad de la cosecha, que puede variar mucho. Los mejores viñedos se concentran en la provincia de Burgos, en torno a los pueblos de Roa, La Horra, Gumiel y Sotilla, también denominados el “corazón de la Ribera”. No obstante, debemos evitar las clasificaciones geográficas, puesto que las diversas cosechas circulan por toda la DO. El estilo también está condicionado por la utilización de barricas de diferentes maderas de roble. Por ejemplo, junto a la clásica madera americana se usan también muchas barricas de roble francés.

La zona presenta una variedad de suelos poco habitual en Castilla, que influyen de forma especial en el carácter de los vinos de los pequeños viticultores. Las 15.000 hectáreas de viñedos están a orillas del Duero y en los montes circundantes, y el 80% son de la variedad tinto fino. Las mejores ubicaciones se orientan hacia el sur, en pendientes muy calcáreas, que descienden desde la montaña hasta el río. En algunos puntos esta región se adentra hasta 35 km hacia el interior. El clima extremo de montaña (muchos viñedos están a una altura superior a los 800 m) implica heladas tardías que en ciertos años diezman la cosecha de forma considerable, lo cual explica que los vinos tintos sean escasos y, por tanto, muy codiciados.

Muchos aficionados al vino se preguntán en qué se diferencian los riberas de los riojas, si la variedad tinta del país es idéntica a la tempranill. En la Ribera, los vinos solo se someten a procesos de crianza tradicionales tan largos como en La Rioja en casos excepcionales. En lugar de eso, los primeros, tras la crianza en pequeñas barricas de roble, se comercializan con rapidez. Si los comparamos podemos concluir que los vinos de la Ribera del Duero poseen en muchas ocasiones un color un poco más profundo, taninos más marcados y un carácter afrutado concentrado, que tiende más a la ciruela, mientras que los riojas presentan malloritariamente aromas de bayas rojas. En la actualidad, además, los riojas de nueva generación (al igual que muchos riberas) presentan claras notas de vainilla y canela en su aroma atribuibles a la crianza en barricas nuevas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario