viernes, 17 de agosto de 2012

Los Vinos de las Islas Canarias


LOS VINOS DE LAS ISLAS CANARIAS

La elaboración de vino en las Islas Canarias ofrece muchas particularidades. Los rendimientos son menores que en la Península, los sistemas de plantación de los viñedos son muy peculiares y típicos de las Islas y la clásica crianza en barrica no tiene en ellas ninguna tradición. La característica común de todos los suelos de viñedos canarios es el origen volcánico de sus tierras. La última erupción tuvo lugar en 1971 en La Palma. Los sorprendentes paisajes no sólo constituyen una atracción turística del archipiélago sino que, además, proporcionan al cultivo de la vid unas condiciones excelentes.

Actualmente las Islas disponen de más de ocho zonas con DO, que surgieron a causa de las diferentes características del suelo y que se pueden apreciar a simple vista. Las “Islas Afortunadas” tienen una superficie de unos 7.500 km2, de los que sólo 9.000 hectáreas están ocupadas por viñedos. A finales de la década de 1990 se consiguió por primera vez detener el proceso regresivo de las superficies vitícolas.

La tradición vitícola de las siete islas no empezó hasta finales del siglo xv, cuando los españoles conquistaron el archipiélago. Los nuevos señores introdujeron en las Canarias la mayoría de las variedades que existen actualmente, pero los marineros portugueses también realizaron su contribución. Los vinos dulces y pesados elaborados con uva malvasía y moscatel respondían al gusto de la época dictado principalmente por los ingleses. Eran muy cotizados en el Viejo Continente, sobre todo en las cortes europeas, y se exportaban a todo el mundo en barcos como el Canary Sack, lo que aceleraba considerablemente su proceso de crianza. En la obra Enrique IV de Shakespeare, Falstaff recibe el apodo de Sir John Canarios, porque consume grandes cantidades de vino canario.

A mediados del siglo XVIII el archipiélago perdió importancia, a favor de los vinos de Oporto, Madeira, Jerez y Málaga, y un siglo más tarde los viñedos sufrieron una plaga de mildiu, tras la que el vino cayó prácticamente en el olvido.

En la década de 1980, con el turismo, de nuevo creció la demanda. Para combatir las numerosas importaciones de vino barato de la Península se crearon entre 1992 y 1996 las comarcas de DO. Estas zonas producen vinos con un nivel de precios bastante elevado que se distribuyen casi en su totalidad en el mercado local donde son apreciados, sobre todo, gracias a sus características y a su aroma típicamente insulares.

En las islas existen 33 variedades protegidas, 19 de las cuales son blancas y 14 tintas. En general los vinos blancos elaborados con las primeras tienen más carácter que los tintos, mientras que los rosados no son muy populares. Los tradicionales vinos dulces y generosos garantizan la mejor calidad. Por una parte existen en las islas cepas de variedades moscatel y malvasía muy viejas, por otra, las bodegas más antiguas disponen de una gran experiencia en la elaboración de estas especialidades. Para elaborar un vino generoso tradicional se le añade alcohol y se deja madurar por oxidación en una barrica de madera durante años. La versión moderna de estos vinos, el “vino natural dulce”, resulta espectacular, puesto que contiene un mínimo de 40 g de residuo azucarado y se elabora con uvas muy maduras.

Los mejores vinos dulces se encuentran en La Palma y Lanzarote. Tienen un equilibrio sutil entre transparencia frutal y dulzura, y poseen unos toques delicados de sal y minerales, características que deben atribuirse a la ubicación de Canarias en suelo volcánico. Por otra parte, la filoxera no afectó al archipiélago canario y, por tanto, todas las variedades proceden de cepas originales.

Las islas producen principalmente vinos blancos y tintos, jóvenes y frescos, sin maduración en barrica. Domina la gama de cepas de la uva blanca y

tinta listan acausa de su alta producción y de su potencial alcohólico, se plantaron en grandes cantidades. El listan floral blanco tiene aromas a frutas exóticas y un brillo tenue. Lamentablemente muuchos de estos vinos acaban siendo flojos y pesados. El listan negro produce resultados excelentes en combinación con otra uva tinta popular, la negra molí, que le proporciona el ácido necesario para una correcta maduración en barrica. Entre los muchos vinos frescos blancos de calidad destacan los elaborados con variedades exóticas como la gual o la sabro. Junto a un excelente carácter afrutado ofrecen aromas de humo y tostadas o discretas notas secas y amargas debidas al especial carácter volcánico del terreno.

LAS REGIONES VINÍCOLAS DE LAS ISLAS CANARIAS

- La Palma: La isla está cubierta en parte por arena volcánica y en parte por piedra picada. Las cepas se plantan en zanjas o agujeros y crecen en bajos emparrados. Gracias a un largo ciclo vegetativo, la malvasía produce vinos muy complejos. En el norte se elaboran vinos según los métodos tradicionales y se dejan madurar en barrica de pino canario. El carácter resinoso de los “Vinos de Tea” es cuestión de gustos, pero, sin duda, forma parte del colorido enológico local.

- El Hierro: Aquí se elaboran sobre todo vinos blancos, con un 60% de uvas verjadiego. Tanto si son secos como dulces, tienen siempre un efecto suave y aterciopelado, acompañado de aromas florales. Por lo general, los vinos se venden a granel, y con frecuencia se sirven en la tabernas como vinos jóvenes.

- Tacoronte-Acentejo: Esta zona vinícola, en Tenerife, es la más grande y la de mayor tradición de las Canarias. La primera parte del nombre se debe al municipio de Tacoronte. En numerosos microclimas crece una amplia variedad de cepas hasta los 1.000 m de altura, pegadas al suelo y siempre orientadas al mar. Los sarmientos se refuerzan con emparrados hechos a mano. La producción se concentra en los vinos tintos jóvenes.

- Valle de Guimar: El valle desciende con suavidad por la parte oriental de Tenerife hasta el mar. En unas 600 hectáreas crecen principalmente uvas blancas. Los vinos se caracterizan por su exotismo frutal y su buena acidez. Además de la variedad listán blanco, se encuentran moscatel, vijariego y gual.

- Valle de la Orotava: La zona produce, en suaves pendientes al pie del Teide, en Tenerife, vinos blancos y tintos, poco complejos y delicadamente frutales, a partir de las variedades listán blanco y negro. La superficie, de 500 hectáreas, se reparte entre numerosos viticultores.

- Ycoden-Daute-Isora: Esta zona, que recibe el nombre de los tres reinos de los antiguos pobladores, está situada al noroeste de Tenerife, donde predominan cepas blancas plantadas hasta los 1.400 m de altura y emparradas. A causa de los microclimas, el grado de madurez de las uvas es muy variado. Se vendimia de junio a octubre.

- Abona: Esta DO, situada al sur de Tenerife, tiene los viñedos más elevados de Europa. En Vilaflor los hay hasta los 1.800 m de altitud. A causa de la altura, las cepas están muy sanas, lo que permite la elaboración de vinos ecológicos. Los vinos jóvenes de la zona son los que tienen mejor estructura del archipiélago.

- Gran Canaria: La DO (250 hectáreas) abarca casi toda la isla. Hay 30 bodegas, que producen vinos jóvenes sencillos, pero también vinos de calidad madurados en barrica que se elaboran de las variedades tintas negramoll, listán negro y tintilla.

- Monte Lentiscal: Esta pequeña DO, situada en Gran Canaria, se extiende principalmente por los suelos volcánicos al pie del cráter del Pico de Bandama.

- Lanzarote: El suelo de Lanzarote está cubierto de una espesa capa de arena volcánica, llamada “picón”, que se compone de pedacitos de piedra pómez y tiene la característica de absorber las pocas precipitaciones y el rocío del suelo, y de almacenarlos en la fértil capa de tierra inferior, por lo que actúa como reserva de agua. Las cepas crecen de forma individual en amplios agujeros, protegidas contra en viento mediante muretes. A menudo el rendimiento es sólo de 500 kg por hectárea. Este estilo arcaico de cultivo requien mucha dedicación y es único en Europa. Produce vinos de moscatel y malvasía.

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