miércoles, 8 de agosto de 2012

Los Vinos de Rioja


LOS VINOS DE RIOJA

La Rioja es la región vinícola española más famosa. Ya en la segunda mitad del siglo XIX se elaboraban en ella tintos excelentes. Salvo el caso de algunas bodegas aisladas en otras zonas de cultivo y hasta la década de 1980, el rioja fue el exponente de los apreciados tintos españoles. En los años siguientes empezó a tener cada vez más competencia. Sin embargo, este hecho tuvo un efecto positivo, ya que las bodegas autóctonas se encauzaron hacia una nueva generación de vinos que podían rivalizar con los de la Ribera del Duero, los del Priorato o los de cualquier otra zona de España.

No es casualidad que desde 1991 y hasta la fecha, La Rioja sea la única región con Denominación de Origen Calificada, la categoría más alta que existe en España. La región de La Rioja, en la parte superior del curso del Ebro, cuenta con condiciones naturales especiales que son idóneas para el cultivo de excelentes viñedos. Se encuentra cerca del golfo de Vizcaya y su clima tiene influencias atlánticas, aunque por el este recibe corrientes que provienen del Mediterráneo. Este sensible equilibrio meteorológico, con sus correspondientes temperaturas, crea los requisitos indispensables para producir vinos de carácter elegante.

La región con DOCA La Rioja no está limitada por las fronteras políticas de la comunidad autónoma y se divide en tres subzonas que producen distintas variedades de vino. La Rioja Alta, al oeste, es famosa por elaborar vinos finos y elegantes con un contenido de alcohol muy moderado. La Rioja Alavesa, la parte de la región situada en el pais Vasco, es célebre por sus vinos afrutados. En La Rioja Baja, que va desde el este de Logroño hasta Navarra, se cultivan a orillas del Ebro uvas muy tintas con un alto potencial de alcohol.

No hay ninguna clasificación clara de los viñedos de La Rioja, pero lo que sí está claro es que las mejores cosechas son las que se dan en La Rioja Alta y La Rioja Alavesa. Esta última está estructurada esencialmente por pequeños viticultores: alrededor de 2.500 familias cultivan prácticamente la mitad de las 16.000 hectáreas que existen al norte del Ebro. La Rioja Alavesa cuenta además con la mayor proporción de la variedad tempranillo, el 94% del total del cultivo de cepas tintas. Las parcelas, la mayoría relativamente pequeñasy cuidadas con gran esmero, tienen fama de producir buenas cosechas. Además, la situación de las viñas que se encuentran en las pendientes de la cordillera Cantábrica, algunas orientadas hacia el sur, así como los sedimentos calcáreos de los montes, dan al suelo unas condiciones ideales. Las cepas que se encuentran a media distancia entre la orilla del río, altamente expuestas a la niebla y a las heladas en las montañas, son especialmente apreciadas, ya que el viento seca las uvas cuando llueve, mientras que en verano las refresca.

La Rioja Alta, al otro lado del Ebro, es la región donde se hallan las grandes bodegas centenarias cepas legendarias que proporcionan una calidad extraordinaria desde hace siglos. Las más de 29.000 hectáreas que constituyen La Rioja Alta, plantadas en su mayor parte con la tempranillo, la convierten en la mayor superficie de la región.

La Rioja Baja, al sur de Logroño, ocupa una superficie considerablemente grande hasta llegar a Alfaro, en el este. Su plantación de viñedos abarca alrededor de 25.000 hectáreas y se sitúa en la segunda posición en extensión. También entran dentro de esta clasificación ocho municipios de Navarra.

Muchas de las bodegas clásicas de La Rioja no disponen de viñas propias o tienen muy pocas, así que compran la vendimia en las tres subzonas y adaptan los vinos a las condiciones correspondientes de cada añada. De este modo, las posibles deficiencias climáticas, de una parte de la región, se pueden equilibrar con la vendimia incólume de las otras zonas. Estas bodegas clásicas se enfrentan a los pequeños vitivinicultores, tipo cháteau, de la nueva generación. Estas haciendas elaboran sus vinos a partir de su propia vendimia. Dejan que los mostos tintos reposen largo tiempo en contacto con el hollejo para lograr un color más oscuro, y reducen el tiempo de la crianza en madera con el uso de barricas nuevas. Al parecer, esta tendencia a elaborar vinos más afrutados y accesibles está cada vez más consolidada en La Rioja.

Pero La Rioja no sólo madura sus vinos en madera, sino que también elabora los llamados “tintos de cosechero”, que se obtienen por el método de la maceración carbónica propia del Beaujolais. Prácticamente en todas las bodegas se elaboran también vinos blancos y rosados.

La variedad de uva más importante de La Rioja es la afrutada tempranillo, con un fino componente tánico y un sorprendente potencial de envejecimiento. En España es la variedad tinta reina, y se complementa con la garnacha, que proporciona color y cuerpo, así como con la graciano, rica en ácidos, y la mazuelo, también llamada cariñena, más gruesa y con un color y un componente tánico intenso. Las variedades blancas ocupan tan sólo la duodécima parte de la superficie cultivada, que abarca alrededor de 60.000 hectáreas. La más importante de todas ellas es la viura, pero también la malvasía y la garnacha blanca, que se utilizan para mezclas. Desde 2007 se permiten también para los vinos blancos las variedades autóctonas maturana blanca, tempranillo blanco y turruntés, así como las internacionales chardonnay, sauvignon y verdelho. En la primera ampliación del surtido de variedades desde que se creó la DO, en 1945, también se admitieron las variedades tintas autóctonas maturana tinta, maturana parda y monastel. Con todo este potencial, la Rioja parece encaminarse hacia un futuro de calidad, sobre todo para los vinos blancos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario