miércoles, 15 de agosto de 2012

Los Vinos de Rueda


LOS VINOS DE RUEDA

Rueda es una zona vinícola de Castilla y León (España) que produce afamados vinos blancos. Esta zona de producción se encuentra en las provincias de Valladolid, Segovia y Ávila. Abarca 57 municipios de la provincia de Valladolid, 17 de la provincia de Segovia y 2 de la provincia de Ávila.

Los vinos de Valladolid tuvieron siempre un gran mercado en las cortes castellanas de Toledo, Valladolid y Madrid. En 1607, Medina del Campo (que en la Edad Media y el Renacimiento, fue uno de los centros mercantiles y financieros de Europa) tenía 478 bodegas que elaboraban vinos generosos y rancios, bien protegidos por el alcohol y muy aptos para la exportación. Hugh Johnson asegura que la ambición de los medinitas rompió el pellejo, y algunos de sus vinos se exportaron, con más acidez volátil que alcohol, perdiendo sus antiguos mercados. A pesar de ello, la región mantuvo su importancia vinícola, pero los centros de producción se trasladaron a Nava del Rey y Rueda. En el siglo XVIII, los 3 vinos de Rueda ya se exportaban a Londres.

Después de la filoxera, la comarca se especializó en la elaboración de vinos generosos de la variedad palomino (Pálidos y Dorados Rueda) y, actualmente, ha reconquistado su prestigio gracias a la renovación de su conjunto ampelográfico. Los antiguos vinos generosos, criados bajo la levadura de flor, apenas tienen ya una presencia testimonial. Hoy la variedad verdejo está demostrando su potencial para la elaboración de frescos blancos de mesa. Un buen impulso para estos vinos llegó de la mano de la firma riojana Marqués de Riscal, que decidió establecerse en Rueda para elaborar sus vinos blancos. Francisco Hurtado de Amézaga estimuló la renovación varietal del viñedo de Rueda, implantando la variedad verdejo. Luego aclimató también la sauvignon blanc en sus fincas. Ha contribuido igualmente a la renovación de Rueda Carlos Falcó, marqués de Griñón, trabajando en colaboración con el cosechero local Antonio Sanz y experimentando nuevas técnicas de maceración de la uva blanca con sus hollejos. Fue Carlos Falcó quien impulsó los vinos de verdejo, fermentados en barrica, dejando que el vino permanezca durante cinco meses en contacto con sus lías Asimismo, la Estación Enològica ha tenido un papel decisivo en esta labor investigadora, realizando, entre otros, experimentos de «superoxigenación», clarificando los vinos con un método especial que los preserva de la oxidación. Finalmente, en 1980 se creó la DO Rueda. Situada al sur del río Duero, comprende 53 municipios de la provincia de Valladolid, 17 de Segovia y 2 de Ávila. La zora productiva se extiende sobre unas 10.000 ha y las principales localidades vinícolas son Rueda (capital de la DO), Serraca y La Seca.

Estos viñedos de la altiplanicie se extienden por las tierras que ponen en comunicación la meseta castellana, Galioa y el litoral cantábrico. En un relieve suavemente ondulado, la viña se cultiva a una altitud media de 700 m sobre el nivel del mar. El clima es continental, con influencia atlántica y un promedio anual de precipitaciones de 400-450 mm, concentrados sobre todo en otoño y en primavera. Los inviernos son fríos, con frecuentes heladas en primavera, y los veranos muy secos y extremos. La insolación media es de 2.800 horas de sol despejado al año.

Los suelos son, en su mayoría, arenosos o cretáceos, pardocalizos, pedregosos, sueltos y pobres en materia orgánica. Los terrenos aluviales de los valles de los dos son más arcillosos.

La verdejo, la más típica de las variedades blancas locates, ocupa más de 7.000 ha, casi tres cuartas partes de todo el cultivo de la comarca. Cuando está bien elaborada, produce vinos bien forrados, de sedoso cuerpo y fina perspectiva aromática. Le siguen en extensión las también blancas palomino (aquí llamada jerez), macabeo (viura) y sauvignon blanc. Varias bodegas cultivan esta variedad y Marqués de Riscal ha aclimatado además algunas parcelas de chardonnay, riesling, pinot gris, albariño y treixadura. Los blancos de sauvignon blanc, frescos y afrutados, desarrollan en esta zona una personalidad propia, muy característica del terruño (aromas de valeriana típicos de la variedad, pero sobre un fondo sutilmente amargo). Se elaboran también vinos varietales de viura, frescos y con alegre aguja.

En la Edad Media, la zona de Rueda elaboraba vinos tintos pero hasta 2008 no se acogieron a la DO las variedades tintas tempranillo, merlot, cabernet sauvignon y verdejo tinto, aunque su presencia en la zona es puramente testimonial.

Interés especial tienen los vinos blancos, con y sin crianza en roble, que responden a los tipos Rueda, Rueda Verdejo y Rueda Sauvignon. El primero contiene un mínimo de 50 % de verdejo, mientras que los otros dos han de alcanzar una proporción mínima del 85 % de la variedad mencionada. El verdejo criado en madera de roble adquiere interesantes aromas balsámicos (especialmente cuando se añeja en roble lemosín) y de fruta madura, sobre un fondo de mantequilla.

Cabe reseñar las elaboraciones de espumosos por método tradicional, con segunda fermentación en botella, que se comercializan con la mención Espumoso Rueda.
Por último, los tradicionales vinos generosos, encabezados por encima de los 15º, reciben la mención Rueda Dorado. Son vinos sometidos a crianza oxidativa que deben permanecer en roble como mínimo los dos últimos años anteriores a su comercialización.

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